Bitácora de Isabel Huete

SOLIDARIDAD CON HAITÍ

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20 febrero 2008

Mayoral, pintor, escritor, editor...















Pues eso, que Mayoral inauguró exposición el lunes y quedó de lujo. Eligió muy bien sus cuadros para mostrarlos, para dejar de una vez que vieran la luz. Si no recuerdo mal, son 34 obras de mucha categoría, al menos para mí. Este tío es un fenómeno, aunque también es cierto, un fenómeno sin mucha suerte. Tampoco es que él se mate para darse a conocer. Es difícil para un antisistema en las cosas del arte y de las letras, trabajar para que el sistema lo reconozca, pero yo creo que algo más de flexibilidad debería tener, sobre todo porque es una penita que haya tanta gente que se pierda su buen hacer.
Tuve el lujo de que me pidiera hacerle un cometario sobre él y su obra para el catálogo, y me parece que es la mejor manera de expresar mi opinión sobre su pintura, así que lo voy a transcribir aunque pueda parecer algo pedantorro recurrir a lo escrito por una misma.

"De la vida, lo que más me interesa son sus luces. Eso es lo que pinto.

Esta frase, dicha por José Mayoral durante una entrevista radiofónica, es probablemente un resumen bastante exacto de lo que representa su pintura. Ninguno de sus trazos es ajeno a las luces que rodean nuestra vida. Tampoco en ninguna de sus obras, por sombría que parezca, deja de aparecer un destello de luz que atrae la mirada como si ésta entrase por la ventana de una habitación sumida en la penumbra.
En la soledad luminosa de su estudio ubicado en La Mancha, escenario de las andanzas de D. Quijote, va surcando de colores los lienzos, las tablas, las láminas de papel o de cartulina, como surcan los campesinos las tierras que lo rodean, y de ellas, y del color del cielo y de las flores, va extrayendo esas luces que plasma en sus cuadros aplicando un sin fin de poderosos trazos, densos, espesos, duros en ocasiones, cuando utiliza el óleo; también delicados y suaves, como la brisa que atraviesa los campos en primavera, cuando recurre a la acuarela.
A través de su obra, que trasciende cualquier canon establecido, se puede vislumbrar un mundo interior sumido en el silencio, quizá en una ensoñación permanente que no refleja quietismo creativo sino, por el contrario, movimiento constante, inquietud permanente, experimentación razonada, y una gran dosis de osadía que induce al vértigo al observar sus cuadros.
Pueden verterse miles de opiniones sobre la pintura de José Mayoral, pero lo que nunca podrá decirse es que deja indiferente a quien la contempla. "















También expuso, utilizando su ordenador, 85 de sus obras digitales, que son tan buenas como las realizadas a pincel o espátula, aunque diferentes, como no podía ser de otra manera. Todo color y mucha armonía. También entre los amigos que vinieron, que cultivan su incondicionalidad de Mayoral como nadie. No faltaron los de siempre, todos ellos pintores o escritores, o las dos cosas: Benito, Poni, Parra, Montaña y Luisa, Novillo, Concha, Bárcena y su mujer... Y también otros que nunca habían estado en una expo suya, como Tarduchi y Ongui, Juanjo y Pelu, Chusa y toda la familia, incluida "campanilla", Julio (el chico de la gorra roja), Berros, Francesco... Y me dejo otros que ahora me resulta imposible enumerar.
El ágape consistió en dos quesos, uno de Ocaña y otro de Tembleque, y vino manchego, que todos bebimos a espuertas. Dimos cuenta de todo como lobos, y después unas cervecitas en una tasca que fueron el puntito final; siempre los más vividores hasta el final.
Me puse, nos pusimos, hasta el pelín de copitas. Todavía no me he recuperado... ¡Qué bien!
Y para los que no pudieron ir y quisieran ver la exposición, estará hasta el día 29 en la Sala La Paloma (Toledo, 108), de 10 a 14 y de 17 a 20 hs., es decir, en horario de oficina, para algo es una sala del Ayuntamiento...
Fue un gran día. Habrá más.
Arte y poesía.

FOTOLIA