Bitácora de Isabel Huete

SOLIDARIDAD CON HAITÍ

SOLIDARIDAD CON HAITÍ
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28 marzo 2008

Pº Infanta Isabel, 29 - 5º izda. Madrid


A mí soñar no me cuesta nada. Sueño muchísimo y me suelo acordar durante la primera media hora de lo que he soñado. A veces me recreo en los sueños, sobre todo en los que me parecen más disparatados, que casi siempre son los más intensos y los que me provocan más inquietud. Por lo general mis sueños no son caminos de rosas sino todo lo contrario. Mis vidas paralelas oníricas están plagadas de situaciones angustiosas, de relaciones tormentosas, de obstáculos insalvables, de rincones siniestros, escaleras interminables, playas con olas oscuras e inmensas, asesinatos, persecuciones... En fin, que podría componer con ellos un guión de película de terror, incluso gore, del más duro. Y lo malo es que muchos, no conforme con la pesadumbre que me generan, los suelo repetir, supongo que porque debo tener una vena masoquista en algún rincón de mi subconsciente.

Esta noche he vuelto a soñar, como otras muchas veces en mi vida, con la casa de mi abuela Carmen en Madrid. Era -y es- un edificio del s.XIX, de techos altos con artesonados clásicos, grandes ventanales en las estancias principales y un pasillo que desde que la dejamos mo he vuelto a ver pero que de pequeña me parecía un inmenso túnel. El suelo era de grandes tablones de madera que las empleadas que teníamos (pelas no había pero dos empleadas nunca faltaban, eso sí: sin cofia) fregaban a mano, con cepillo de gruesas y duras cuerdas y lejía (no he podido olvidar sus sabañones en invierno). Luego, hasta que se secaban, extendían hojas de periódico sobre las que teníamos que saltar para no pisarlo. A mí eso me divertía mucho.

La casa giraba entorno al pasillo, al que daban todas las puertas de las habitaciones, excepto el comedor, que daba al cuarto de estar y que estaba amueblado con muebles de estilo castellano, tan oscuros que parecían carbonizados, con grandes rosetones labrados en las puertas en cuyo centro había una imagen parecida (quizá lo era) al perfil de Hernán Cortés con su casco incluido. Sobre el aparador colgaba un gran cuadro del Corazón de Jesús, del que había sido muy devoto mi abuelo, y el resto de paredes estaban llenas de fotografías antiguas de las respectivas familias de mis abuelos, incluso creo que había alguna de una de mis tatarabuelas. También recuerdo dos enormes radios, con una de las cuales, la que estaba más escondida, yo jugaba a sintonizar emisoras cuando no me veía nadie porque eran artilugios prohibidos para los niños. Pero a mí, rebelde ya entonces, lo prohibido me atraía especialmente, más aún porque me parecía mágico eso de que de aquella caja salieran palabras y música.

Realmente era una casa que a mí se me antojaba enorme y el peor castigo que me podían inflingir (este es un verbo que no existe, por cierto) era tenerme aislada en lo que llamábamos "el cuarto aquel", el que estaba al final del pasillo, en la otra punta de donde se desarrollaba la vida familiar; un cuarto que nadie ocupaba y que estaba lleno de cachivaches, con un ventanuco por el que apenas entraba la luz de la calle. Y es que los ventanucos a mí me producían terror. Cuando iba al cuarto de baño, que también tenía ventanuco, el rato que estaba sentada en la taza del váter me lo pasaba con la cabeza girada hacia atrás y hacia arriba mirando el dichoso agujero (quedaba justo encima) porque me imaginaba que alguien podía entrar por él y llevarme a no se sabe donde, pero desde luego debía creer que sería un sitio espantoso porque en cuanto acababa salía corriendo como alma que se lleva el diablo.

Yo no sé qué efecto produjo en mi mente infantil aquella casa pero la realidad es que he soñado cientos de veces con ella, y lo curioso es que cuando lo hago, si bien mantengo la distribución de todas las habitaciones, el paisaje interior cambia bastante. Las paredes están pintadas de vivos colores, los suelos son blanquísimos y el mobiliario es de estilo minimalista, es decir, todo lo contrario a lo que había entonces. Siempre suena una música de fondo, y el único cuarto que ocupo es el de estar. Cuando me dirijo a la casa siempre es de noche, la calle está bastante solitaria y a veces me cuesta muchísimo llegar, como si el camino fuese interminable. Luego entro en ella y todo cambia, porque a pesar de no haber nadie más que yo, me siento como acompañada, protegida, lo cual, dentro del propio sueño, lo interpreto como algo irreal porque mis recuerdos de la estancia en la casa de mi abuela no son precisamente muy felices.

La mente tiene algunos pasadizos tan estrechos que creo que nunca lograremos atravesarlos. Lo que me inquieta es esa recurrencia de algunos sueños, como si fueran llamadas insistentes a la puerta y, cuando te decides a abrirla, sólo te encuentras frente a la nada.

Sueños y poesía.

26 marzo 2008

Cuestión de alma

(Manipulación de fotografía hecha por mí)

En el alma caben todas las palabras, hasta las que nunca pronunciamos.

En el alma caben todas las ideas, hasta las que nunca hemos tenido.

En el alma caben todas las sonrisas, hasta las que nunca mostramos.

En el alma caben todas las lágrimas, hasta las que nunca derramamos.

En el alma caben todas las miradas, hasta las que nunca recibimos.

En el alma caben todos los amores, hasta los que nunca nos amaron.
En el alma cabe todo,
hasta las palabras que nunca pronunciaremos,
las ideas que nunca tendremos,
las sonrisas que nunca mostraremos,
las lágrimas que nunca derramaremos,
las miradas que nunca recibiremos,
los amores que nunca podrán amarnos.
¿Para qué, entonces, sirve el alma?

Días y poesía

25 marzo 2008

"Nací el 21 en Primavera..."


Agustín Calvo Galán me ha enviado el folleto de un encuentro en Bari (Italia) de poetas españoles y el título me ha encantado porque se corresponde con el día de mi nacimiento: el 21 de marzo, con la primavera. ¿Se puede nacer en un día más bello?

Aunque este año ha coincidido con el Viernes Santo (por primera vez en mi vida ha caído mi cumple en plena S. Santa), la realidad es que lo disfruté con intensidad, con ésa con la que cada día, al levantarme, puedo sentir que la vida se despierta al mismo tiempo que yo, y nos abrazamos como si acabásemos de nacer.
Por las noches es diferente porque suelo acostarme un poco cansada por el abatimiento que me producen las cosas que pasan a mi alrededor, aunque casi nunca dejo que me derroten. Nací luchando por vivir y sigo luchando contra todo lo que intente romper mi complicidad con la vida. Anoche pensaba en el hambre de los niños que viven de las migajas que les "regalamos" los países ricos después de robarles todo lo que podemos, en esos casi 500 millones de euros que necesita la ONU para seguir alimentándolos de forma insuficiente, porque nunca es suficiente lo que reciben, y la respuesta del primer mundo es poner cara de dolor por tener que rascarse el bolsillo. Pagamos mucho más por un futbolista y todos nos sentimos tan felices; por fin podremos gritar de alegría cuando le veamos meter un gol y ganar el partido; por fin nuestro equipo estará entre los grandes y se hablará de nosotros; por fin oleremos el triunfo sin darnos cuenta de hasta qué punto es la mierda lo que nos está rozando la nariz. Hay comportamientos del ser humano que no puedo comprender, pero sé que he de convivir con ellos aunque los sienta como alfileres clavados entre las uñas. Pero ya no me sangran los dedos, ni el grito araña las paredes de mi garganta. Yo no soy mejor.
También pensé en las gentes del Tíbet, en los tibetanos. Y en los birmanos. Y en los palestinos. Y en los somalíes. Y en los irakíes. Y en los afganos. Y en muchos otros que viven -¿viven?- sobrecogidos con una bota aplastando su cabeza, o con una bomba que se la ha estrellado contra la acera que rodea su casa. Quizá debí pensar en una tal Paris Hilton, que parece ser más interesante dadas las audiencias que convoca, pero no lo hice. Quizá me equivoqué porque si lo hubiese hecho probablemente me hubiese dormido con el dulce sabor del éxito rosa en mis labios, sonriendo bobaliconamente.
Me he levantado cansada, y cansada sigo. Debe ser la primavera.
Primavera y poesía.

22 marzo 2008

Santa Semana


















Tembleque, casi puerta de La Mancha, es ese ese espacio perdido entre viñedos y olivos al que puedes mirar desde cualquier ángulo que se te ocurra. Siempre encuentras el momento y el lugar para extasiarte, si es que lo buscas. No importa que la mañana se presente gélida o el atardecer ventoso. Lo mismo da que la noche sea oscura o el día gris, que las estrellas brillen como soles o el sol como miles de estrellas juntas. Nunca te cuestionas cómo y cuando se presenten las cosas si sólo buscas su belleza, y la belleza siempre surge como si necesitara de ti tanto como tú necesitas de ella. Yo necesito de ella.

Tembleque es ese bello pueblito en plena llanura manchega en el que me refugio para trabajar mis libros, para pasear por el campo, para ver las estrellas que Madrid me niega, o para oler la hierba fresca y escuchar el canto de las aves -a veces es como un grito- cuando abro la puerta del corral por las mañanas para que salga mi gato y, si hace sol, dejar que éste entre hasta el fondo, también de mí. Por las noches el silencio es casi absoluto, como un compañero cómplice que te comprende sin que medien palabras. Por el día, sobre todo en en invierno, el olor de la leña encendida te devuelve al pasado más entrañable, a la cocina de la casa de la abuela, a los finales de verano en la Sierra de Gredos, a las hogueras de San Juan en las playas de Tarragona.

He querido reflejar en estas cuatro fotos lo que mis sentidos me han susurrado al oído estos días: calma, luz, tradiciones bellas aunque no compartidas, paisajes infinitos, silencio, y una pizca de travesura, quizá para romper la solemnidad. Y esa lo reflejo en mi última foto, a la que podríamos titular, imitando las "disoluciones" de mi querido Pedro Ojeda, "disolución de paso de semana santa".

Porque todo acaba disolviéndose como un azucarillo, sobre todo los sueños. Ni siquiera sirve intentar atarlos con cadenas y colgártelos como un collar. Siempre acaban escapándose por cualquier rendija, huyen de ti, de su carcelero. Yo también lo haría.

Calma y poesía.

14 marzo 2008

Ángel Petisme

Me he retrasado un poco en comentar la presentación del libro de Ángel Petisme, Demolición del Arco Iris (Ed. Baile del Sol), el pasado viernes, y no quiero dejar de hacerlo. No quiero porque para mí Ángel es una de las mejores personas que he conocido, un juglar de la canción de autor y un poeta comprometido hasta las cachas.

Sus canciones son poemas de la vida y sus poemas son cantos a los olvidados. Gritos, y también lamentos, ante la sordera de los poderosos, de los que siempre miran para otro lado. La voz de Ángel siempre está dispuesta a alzarse ante la injusticia, ante la miseria y la anomia social -¿quizá también anomia ética?- que nos rodea. Nadie que lo escuche puede sentir indiferencia ante tanta llaga abierta por la incisión de sus palabras que, como dedos insolentes que urgan en ellas, saben extraer toda la dolorosa verdad que las hace sangrar.

Que nadie piense que no abre ningún camino a la esperanza porque la esperanza está inmersa en su mensaje, la esperanza es la propia denuncia, la visibilidad de los invisibles, la hermandad que le une a ellos; su ejemplar compromiso persigue avergonzar a quienes, como los monos del templo de Nikko en Japón, han apostado por adoptar la postura de no ver, no oír y callar.

Ángel, maño de nacimiento y de corazón, en la mejor línea de los cantautores comprometidos, como su colega y amigo Labordeta, ha elegido, quizá, el camino más difícil para los tiempos que corren: el de mostrar la verdad más cruda. No sé si venderá muchos libros, ni si sus canciones están entre las más escuchadas, pero de lo que sí estoy segura es que su voz y sus palabras siempre sonarán como latigazos en nuestras conciencias.

HAY TEMPORAL ESTA NOCHE EN LA TIERRA,

el mar está revuelto - tengo miedo-
y amamanto a Yousuf.
Me embarco a tu país, al futuro imperfecto,
soy una nube solitaria esta noche,
una bolsa de plástico. Todo lo dejo atrás.

Y ahora ponte en mi piel, tú has nacido con todo,
pero tu abuelo probablemente
viajó a otro lugar entre el cielo y la nada.
Tú tienes sobrepeso y mi pueblo está a dieta
de horrores y de hambrunas.
Tú tienes una cama y padeces de insomnio,
yo te llevo los sueños que dan nombre a las cosas.
Tú luces un reloj de marca en la muñeca
y yo te traigo el tiempo de una jungla en silencio,
de un amor sin prisas, de una luz no eléctrica.

(Dime que donde comen tres comen cuatro).
Tú estás hipotecado hasta las cejas,
yo soy una hipótesis de deseo y raíces.
Hazme un hueco en el mundo,
dame el mundo en tus huecos,
y deja que te bese la vida con minúsculas.

(Si álguien quiere saber más sobre Ángel Petisme, lo tengo linkeado entre mis poetas favoritos)

Gracias, Ángel, por ser tan auténtico.

Compromiso y poesía.

12 marzo 2008

11 marzo 2008

A todas las víctimas

(Distorsión de una foto de farola, hecha por mí, que utilicé como portada de una publicación en CD, Cuando se pierde la palabra, con poemas recitados de David Fernández y música de Jorge Villar.)

Y hoy utilizo esta imagen como homenaje a todos/as aquellos que perdieron la vida como consecuencia de la sinrazón humana, un día como hoy de 2004. Oí de lejos el eco de la explosión de Atocha porque vivo bastante cerca, pero me volví a dormir pensando que era cualquier otra cosa menos el grito unánime de 191 vidas segadas por el fanatismo y el lamento de muchas otras personas heridas.
Y para mí tiene un significado especial porque allí murió el hijo de Pilar Manjón, con la que trabajé casi ocho años, compañera de luchas sindicales y gran persona. Pienso en ti Pilar, y en todas las personas que, como tú, nunca podréis olvidar ni arrancaros un dolor tan intenso. Que nunca se pierda vuestra palabra. Mi solidaridad y mi cariño.
Espero que pronto la luz, aunque difusa, vuelva a entrar en vuestra vida.
Luz y poesía.

10 marzo 2008

Dudas, tristezas y otros sinsabores

Yo no sé -o quizá sí- si la duda y la incertidumbre producen tristeza y ello nos lleva a teñir de gris nuestra vida por unos minutos, unas horas, o para siempre. Lo que sí sé por experiencia es que cualquier color se puede cambiar, pero para ello hay que saber reconocer ese arco iris que abarca todo nuestro interior, esa paleta de colores que se puede utilizar para cambiar el tono de las cosas que nos habitan en lo más profundo y dejar que salgan fuera, darles la libertad. Si podemos distinguir con la vista los millones de colores que nos rodean, y nos la alegran, ¿por qué nos empeñamos en darle más importancia al blanco y al negro, pasando por el gris, al mirarnos hacia dentro? Tenemos un cierto sentimiento trágico de la vida -Unamuno escribió un delicioso ensayo sobre él-, que nos lleva a interiorizar con más facilidad la tristeza que la alegría. Creo que es por eso que, cuando estamos tristes, necesitamos hablar de ello, mientras que cuando la alegría nos inunda no creemos necesario trasmitirla de forma especial. Y creo que nos equivocamos tanto en lo uno como en lo otro.

Leía el sábado un artículo de Vicente Verdú en El País que me llamó mucho la atención y que se titulaba El soñado cuerpo de los otros. Se basaba en lo que ahora se llama la "psiquiatría emocional", uno de cuyos mayores defensores es el psiquiatra italiano Eugenio Borgna. Aparte de lo que dice en el resto del artículo (todo él es muy ilustrativo sobre el miedo a exteriorizar los sentimientos y las trabas que la forma de vida actual nos pone para poder expresarlos), voy a extractar dos párrafos que, a mi entender, lo resume todo:

Cada vez, según dijo Borgna en el Foro Complutense del pasado miércoles, vivimos más en la "desertización sentimental". Los espectadores lloran acaso en la oscuridad del cine o en la clausura de las consultas pero se controlan duramente en el transcurso de su vida visible. Siempre más los hombres que las mujeres.... El rendimiento laboral requiere equilibrio interior, y toda perturbación conocida o reconocida despierta recelos, anula un ascenso y pone en cuarentena el grado de productividad. Lo aconsejable, en consecuencia, es callar, aguantar, trabajar en silencio, huir de las confidencias, tragar y tragar. El efecto natural se manifiesta en los graves atascos emocionales, la colmatación de la soledad y la parálisis de las comunicaciones interpersonales.... La actual "desertización sentimental" se corresponde con la falta de un mutuo e indispensable riego melancólico. "Estamos devorados por la indiferencia que caracteriza nuestro modo de vida cuando estamos en el trabajo e incluso cuando estamos en casa", dice Borgna. Hablamos poco o casi nada de nuestros sentimientos, manifestamos exiguamente las emociones y, al fin, la angustia personal con sus paralelas sensaciones de náusea crónica no viene a ser sino un síntoma del reprimido deseo por volcar nuestro interior sobre el soñado cuerpo de los otros.

Me parece muy revelador esta forma de expresar lo que muchos/as ya sabemos pero parece que no queremos, o no podemos, o no sabemos, actuar de otra manera. El miedo y la desconfianza nos pueden, quizá también el pudor, y casi siempre el temor a dar "la brasa". Hablar de cualquier cosa, por profunda que sea, pero que no signifique poner en nuestra boca la expresión de un sentimiento apenas nos cuesta, mientras que hablar de lo que nos corroe por dentro, ya sea doloroso o placentero, nos supone un sufrimiento, y eso cuando no lo consideramos una cursilería. Y así nos va... Somos libres para cualquier cosa, o casi, menos para "vomitar" lo que bulle en nuestra cabeza y en nuestro corazón. Por eso creo que muchos nos hacemos blogueros, porque parece que decir las cosas sin que nos miren a los ojos, sin que nuestros rictus puedan verse, sin que la mirada delate nuestra soledad o nuestro dolor, o nuestra satisfacción, nos protege de los otros pero, a la vez, sabemos que esos otros nos van a leer, y queremos que nos lean. Necesitamos que nos lean. Somos rematadamente idiotas y contradictorios.

Y a pesar de que la persona que escribe este blog sea de las que han perdido mucho el miedo a decir las cosas como las piensa y siente, que no le importa decir un "te quiero" a quien sea que le produzca ese sentimiento, a tocarse con los otros, a acariciar su piel, a reír y a llorar cuantas veces tenga ganas de hacerlo, a mostrar su sensibilidad ante lo bueno y hacia lo malo; digo que, a pesar de todo eso, esa persona calla mucho más de lo que habla. Y sin embargo, tiene siempre el oído atento a lo que los demás dicen porque necesita escucharlos, y aprender de ellos. Y emocionarse con ellos. Ha ganado muchas batallas contra el miedo, pero le queda por ganar la guerra y erigirse en dueña total de sí misma. Quizá nunca lo consiga, pero está en ello.

Me dolió realmente la debacle de Izquierda Unida porque no me pareció justo, y me cabreó el escaño de Rosa Díez, no por habérselo podido quitar al PSOE sino por ser la candidata más tramposa de entre todos los que se presentaban, que ya es decir. Leyendo y escuchando lo que dice mucha gente, parece que nadie se quedó agusto con lo que votó excepto los que votaron al PP. Que me lo expliquen, por favor, porque soy algo cortita y no lo entiendo. Supuestamente, muchos/as votaron el mal menor, luego primó el voto útil, pero nadie explica por qué lo hizo, cuáles son las razones de su descontento o de sus dudas. El "no me gustaba nadie en especial, pero voté" no me vale, me parece algo incoherente. En ese caso entiendo más a los que se abstuvieron. Pienso que la democracia no consiste únicamente en ir a votar sino votar a quienes se cree que pueden solucionar mejor los problemas o defienden lo mismo, o parecido, que nosotros defendemos, aunque cometan errores, como todos. Es imposible coincidir al 100% con cualquier opción, pero siempre habrá algunos con los que estemos más en sintonía. Quizá se haya puesto de moda el no mojarse, ¿o es que, enlazando con la disertación anterior, da miedo mojarse? ¿A quién o a qué le otorgamos tanto poder como para que nos haga callar?

No al miedo y poesía.

07 marzo 2008

Asesinado vilmente


Has sido otra víctima más de la sinrazón y la peor de las vilezas, Isaías Carrasco, compañero.

Descansa en en esa paz que todos queremos y por la que luchamos.


He querido iniciar el finde con esta bellísima fotografía de Tenerife, cuyo autor desconozco.

Me gustan las puestas de sol por la forma en la que la luz recorta la silueta de la tierra, envolviéndola en sombras negrísimas, donde no parece existir vida, sólo la soledad.

Mientras, el color se instala en un cielo devorado por las llamas, infundiendo respeto, casi veneración, como un dios.

Imagino que en este atardecer sobrecogedor, se podría oír a los pájaros antes de recogerse en sus nidos, o quizá los ecos de una sinfonía de Malher escapándose por el hueco de una chimenea, elevándose como el humo hacia el infinito; también el canto de los grillos, conspirando con la noche para que el silencio no se aburra.

Quizá podría escuchar el ritmo alocado de mis latidos.

La primera estrella que aparecerá es el último lamento de un amor que se sabe moribundo.

Yo no estaba allí, pero sé que todas estas cosas sucedieron.

Melancolía y poesía.

06 marzo 2008

Hospital 12 de Octubre

14:15 de ayer.

Fui en metro al Hospital 12 de Octubre de Madrid a ver a una de mis primas, que está jodida por los efectos de un trasplante (previsibles, pero que por diversas circunstancias se han complicado). Por primera vez cogí la nueva prolongación de la línea 3, que es una maravilla: limpieza, orden, armonía, color, incluso arte... Ninguna queja, se nota que han invertido con ganas. Saqué fotos, entre otras cosas porque voy a participar con fotografías hechas por mí en el nuevo libro-objeto que estoy preparando con el poemario de Andreu Navarra, Fiebre y ciudad.

(por cierto, este enlace de un nuevo blog que ha colgado Andreu, me parece interesante, especialmente para los/as poetas y amantes de la poesía www.domiciliodenadie.blogspot.com).

Salí del Metro con buenas vibraciones y me dirigí al Hospital. Vestíbulo de entrada espacioso, limpio, con un servicio de información eficiente, ascensores amplios y veloces... Bueno, pensé, parece que aquí también han invertido. Décima planta, Nefrología... Se me cayó el alma a los pies. Pasillos tercermundistas, sucios, necesitados de una urgente mano de pintura; canales de climatización destrozados; ventanas llenas de churretes, de mierda acumulada durante meses, o años. Y al final, cuando entré en la habitación de mi prima, mi incredulidad llegó al límite: la cutrez era total. Dos camas en un espacio mínimo, separadas por una cortina plastificada del color de las alas de las moscas (que solicitó ella que la pusieran), con apenas espacio para sentarse un acompañante, con el cristal de la ventana tan sucio como los de los pasillos, sin un mísero retrete o una ducha para asearse: hay un cuarto de baño... ¡por planta! No había podido ducharse porque la cola era tal que no pudo resistir, debido a su debilidad, la espera. Ni siquiera le habían servido la comida especial que debe tomar, sin verdura ni fruta, ni fritos (nada que pueda tener potasio); le dejaron la bandeja con lo que tomaba todo el mundo: si quieres lo tomas y si no, lo dejas. Lo dejó. No había comido.

Cuando llegué, su compañera de habitación no estaba porque se la habían llevado para hacerle unas pruebas y aprovechó para dormir un poco. Y es que llevaba dos noches sin apenas pegar ojo porque su pobre vecina no para de quejarse, de gritar, por los dolores, supongo. No la quisimos despertar y nos bajamos a tomar algo a la cafetería. Allí fue donde todo esto me lo contó mi otra prima, su hermana, que ha sido la donante. Estaba desesperada, dolida por el trato, por no recibir una atención más humana, más profesional. Desde el día de la operación, el cirujano no ha vuelto a pasar a ver a mi prima a pesar de las complicaciones que está sufriendo. Supongo que una vez que se quitó los guantes y se lavó las manos después de operar, su paciente pasó a ser mercancía para consumo de otros zombis del mismo Hospital.

Al volver a la habitación, la vecina volvía a estar allí, pero no era ella la que más ruido metía sino su acompañante y la enfermera. Mi prima seguía, a pesar de todo, intentando dormir. Me marché sin hablar con ella para que descansara, si podía, si la dejaban. La vi demacrada, frágil, con gesto de cansancio, harta.

La preocupación por el estado de mi prima es importante, el trato que recibe también, pero la indignación que sentí al salir de allí trascendía mi interés particular. Acabé con la ira chorreándome por la frente, golpeándome el estómago. Ira por la desvergüenza del Gobierno de la Cumunidad de Madrid y de su cabeza visible Esperanza Aguirre. Ira por la manipulación de la que hacen gala inaugurando una y otra vez cada nuevo hospital, cada vez que las obras culminan una nueva planta, sin tener la decencia de esperar a que entre en funcionamiento. Si no se acaba en el plazo, no importa, hija, que nosotros iremos a celebrarlo cada vez que pongan un ladrillo, así parecerá que estamos en todo. Hay que gestionar eficazmente, privatizar la gestión para controlar el gasto, para que los dineros no se derrochen, que esto de lo público es un despilfarro, está invadido de profesionales incompetentes. Políticas liberales, eso es: menos Estado, dejar hacer, más Adam Smith.

Y así va, nos va... Mucho hospital a medio hacer pero muy inaugurado y poco hospital en funcionamiento medianamente gestionado. ¿Hay que controlar el gasto? Pues eso está hecho: no se arregla nada, se contrata el menor número de profesionales de la medicina, no se limpia, no se atienden las necesidades individuales de los enfermos, y si quieren ducharse que hagan cola, que así se les fortalecerán las piernas y el espíritu. ¿Los cristales sucios? ¡Vaya estupidez! A ver, a un hospital se viene a estar en la cama, no a mirar por las ventanas, ni a mear, ni a cagar, ni a ducharse.¡Pero qué es eso de que pidan dieta específica! ¡Sólo faltaría! Si quieren privilegios, que se vayan a la sanidad privada, que ellos sí que saben. Con tanto inmigrante acudiendo para ser atendidos y generando tanto gasto, ¿qué esperabas? Si los ciudadanos quieren tener hospitales públicos, pues que se aguanten con lo que hay y, si no, que se vayan a protestar a ZP, que no hace nada, que no se ocupa de nada, que no nos da todo el dinero que queremos, que no se ocupa de los españoles, que está en otras cosas que no interesan a nadie, que deja entrar masivamente a los inmigrantes...

Mi prima es una paciente más del Hospital 12 de Octubre, y también una sufriente más de la política desaprensiva de Dña. Esperanza, de su miserable concepción de los derechos de la ciudadanía, de su falta de respeto hacia las personas, de su insultante forma de hacer, de su elitismo, de su ignominia.

¡Qué ira!

Poesía.

05 marzo 2008

Por si alguien no lo sabe



Mujeres libres y poesía.

04 marzo 2008

Solete

¡Qué delicia de solete es éste de anuncio de primavera! Mientras esperaba un autobús sentada en la parada, he tenido un acto de amor con nuestro astro rey, que me miraba embelesado mientras se paseaba con lentitud por el alero de la casa de enfrente: he cerrado los ojos para dejar que me penetrara por todos los poros del cuerpo, que calentara cada centímetro visible de mi piel, que me bañara con sus rayos templados. Si no he llegado al orgasmo ha sido por pudor, por no escandalizar a la gente que esperaba junto a mí. Aunque he tenido un momento de éxtasis al recordar lo mucho que puedo amar. ¿Alguien quiere un poquito?

Regalar amor y poesía.

03 marzo 2008

Siempre a la izquierda

(Fotomontaje que me envía un amigo)

También Inma Luna me envía un comentario a mi último post "Ante la duda, la más peluda", pero la pobre se equivocó y lo metió en el de "Caña al mono". Me pide que lo ubique donde debe ir, pero es que no sé si se puede hacer el cambio, y si se puede, yo ni idea. Así que lo transcribiré aquí porque me parece importante lo que dice, aunque no comparta alguna de las cosas:
Querida Isabel, por supuesto que IU no tiene la exclusividad de su ideología, es más creo que sus integrantes y votantes estarían encantados de poder exportarla y más en el aspecto al que haces referencia de la defensa de los débiles. Sin embargo no parece que la política socialista de los últimos tiempos se ocupe demasiado de estas cuestiones; no hay más que fijarse en el hecho de que Zapatero esté dispuesto a “devolver” 400 euros a los contribuyentes como si todos los servicios públicos estuviesen ya cubiertos. Desde luego la “política de cheques” no ha sido nunca política de izquierdas y sí la de la construcción de hospitales, escuelas infantiles, mejora de los transportes públicos, etc., etc. Rebajando impuestos como el de patrimonio tampoco parece que se vaya por el camino de que quienes más tienen paguen más, más bien al contrario.Por otro lado, lo que dices de la demagogia de IU en sus propuestas es un argumento más para convencer a los votantes de que los únicos partidos políticos que pueden hacer propuestas serias son PSOE y PP, propuestas no demagógicas y con visos de realidad, en fin, no me parece una crítica ecuánime.Sin embargo, lo que más me preocupa es el hecho de que se esté intentando convencer a los votantes de IU, incluso los que lo son de siempre, de que ahora lo “útil” es votar al PSOE para que no entre la derecha. Este es el voto del miedo que tras el recorrido democrático de España deberíamos tratar de evitar porque no es un juego limpio. Se trata, sobre todo, de intentar que las fuerzas políticas estén más equilibradas para que el bipartidismo no sea tan evidente y haya lugar también para las minorías, para otras ideologías que no sean las de los dos “únicos” partidos con posibilidad de gobierno. Besos, guapa.
29 febrero, 2008 15:26

Querida Inma, te doy la razón en que hay que respetar a las minorías, evitar en lo posible que desaparezcan, no inducir al voto útil y hacer una ley electoral más justa donde los diputados correspondan realmente al voto que se obtiene mediante una proporcionalidad pura que no prime a los partidos mayoritarios, y sobre todo estoy de acuerdo contigo porque yo no soy partidaria de las mayorías absolutas sea cual sea el partido que pueda alcanzarlas. Y eso lo digo porque la experiencia nos ha demostrado que en las anteriores ocasiones que éstas se alcanzaron, ya fuera por el PSOE o por el PP, se acabó actuando desde el Gobierno de forma tan oligárquica que las cúpulas de poder se volvieron en realidad "camarillas" y se fueron alejando más y más de las bases sociales, hasta que la situación se volvió irrespirable. Supongo que por algo se dice que el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente. Y no me refiero a la corrupción económica, que también se da sin excepción, sino a la corrupción de la acción política, a la corrupción que sufren los deberes que el Gobierno tiene con los ciudadanos, teniendo como normal el incumplimiento de sus propuestas y promesas, o la desviación de sus fines por intereses poco claros. Si gana el PSOE, quiero que tenga como prioridad pactar con IU, incluso me gustaría un gobierno de coalición entre ambos, pero me temo que no alcanzarán entre los dos los votos suficientes y, aún alcanzándolos, no sé si ZP no se inclinará por Convergencia y Unió, lo cual me haría poca gracia. En todo caso, y pensando que ése sería para mí el mejor escenario de todos los posibles, creo que soy algo más pragmática que tú, y lo que en estos momentos me parece mejor para todos es que no gane el PP, y para ello hay que sacar votos de debajo de las piedras, aunque yo apuesto sobre todo el de los indecisos, que si realmente lo son, carecen, a mi modo de entender, de la más mínima ideología. Por eso el discurso debe ser "templado", muy medido. Me gustaría que no fuera así, pero entiendo que sea así.

También estoy de acuerdo contigo que las "propinas" no son propias de una política de izquierdas, pero ayudan (vuelvo al pragmatismo), sobre todo cuando muchas políticas sociales como las que citas (transportes públicos, centros escolares infantiles, construcción de hospitales, etc.) ya no dependen apenas del Gobierno central, por la cuestión de las transferencias, sino de las comunidades autónomas. A pesar de ello, en materia de escuelas infantiles se ha cumplido en un 60% la propuesta en 2004 del PSOE y ahora se ha ampliado a muchas más, pero nunca de forma directa sino subvencionando o transfiriendo pelas a las CC.AA. que, al final, son las que deben poner en funcionamiento los proyectos y acabarlos, lo cual no siempre hacen como debieran. La prueba es que es incomprensible que haya autonomías que tienen perfectamente cubiertas sus necesidades y otras estén todavía buscando entre los escombros la primera piedra para colocarla. En materia de transportes públicos urbanos poco puede hacer el Gobierno, tan sólo puede entrar en carreteras (y no en todas) y en transportes ferroviarios (y tampoco en todos), y ahí se ha dado un paso enorme aunque nunca será suficiente porque no son políticas que se puedan ejecutar a corto plazo. Y no te cuento en vivienda... Al menos el PSOE ha apostado claramente por la vivienda de protección oficial modificando la Ley del Suelo que aprobó el PP, en la que la liberación sin control de suelo público beneficiaba fundamentalmente a las promotoras privadas, a las que les importa un huevo cargarse parajes protegidos o zonas de interés ecológico. Y respecto a la Ley del Patrimonio, no está ni mucho menos claro que vayan a suprimir el impuesto a todo el mundo. Más bien parece que se suprimirá hasta una determinada cantidad, con lo que estoy de acuerdo, pero habrá que verlo si es que gana el PSOE.

Por último, cariño, no pienso que la demagogia sea una seña de identidad de IU en exclusiva. Es una enfermedad que afecta a todos, pero hay que saber reconocer que todos se meten de vez en cuando un "pico" de ella para lograr más votos. Todos, absolutamente todos, necesitan una cierta dosis (unos más y otros menos) para intentar ganar la batalla, lo cual a mí me parece legítimo.


Riamos un poco y poesía.

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