Bitácora de Isabel Huete

SOLIDARIDAD CON HAITÍ

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03 abril 2008

Onomatopeyas de Resonancia Magnética de mama

Traca traca traca traca traca traca traca

Tec tec tec tec tec tec tec tec tec tec tec
Piupiupiupiupiupiupiupiupiupiupiupiu
Tutututututututututututututututututu
Bap bap bap bap bap bap bap bap bap
Uuuu uuuu uuuu uuuu uuuu uuuu uuuu
Tac bu
Tac bu
Tac bu
Brrrrrrrr brrrrrrrr brrrrrrrr brrrrrrrr

Traca traca traca traca traca traca traca
Piupiupiupiupiupiupiupiupiupiupiupiu
Bapbapbapbapbapbapbapbapbapbarbap
Tac
Tac
Tac
Tectectectectectectectectectectectectec
Brrrpu brrrrpu brrrpu brrrpu brrrpu

Tutututututututututututututututututu

Papa papa papa papa papa papa papa papa.

Media hora de sonidos a todo volumen, media hora con la tortura de no saber el fin.
Alucina, si llega a durar cinco minutos más te quedas dormida. O muerta.

Teta y poesía

5 comentarios:

PILAR dijo...

Genial, Isabel.
Pues yo tengo 41, y la gente dice pero todavía no te la has hecho.
No puedo soportar los médicos.
De verdad , no puedoooooooooorrrrrrrrrrrrrr.
Aguantaré hasta los 45. Seguramente el día que pase por ello, te recordaré.
Un muac,muac y requetemuacccc.

Isabel Huete dijo...

Ay, hay, cabecita loca... No creo que a nadie le gusten los médicos, pero tienes que pensar en ti. La prevención es fundamental y estoy segura que sabes bien que a partir de los 30 es importante controlar el estado de nuestras mamas para luego no llevarnos un susto que puede ser mucho mayor que el odio a los médicos. No quiero ni mucho menos asustarte, pero para que los demás sean importantes en tu vida y puedas quererlos más debes de quererte más tú también. No me recuerdes a mí sino a ti, que eres única.
Besos muy grandes cielo.

jg riobò dijo...

Alucino. Desconoc�a tantos r�tmos mec�nicos.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Prefiero el sonido de los besos. Uno te envío, Isabel.

Isabel Huete dijo...

Jajaja, pues querido Javier, ese aparato infernal emite muchos más ruidos de los que yo, con mejor o peor fortuna, he reproducido. Además, hasta me pusieron unos cascos para amortiguar el volumen y, aún así, era ensordecedor.

Y yo también prefiero el sonido de los besos, Pedro, ¡dónde va a parar! Y agradezco infinito el tuyo.

Besos a los dos, corazones.

FOTOLIA