y yo le he dado el toque "retro"
(Merche Pallarés, Antònia y Pilar)
que nunca albergó tren alguno
de un buen Ribera del Duero
nos hicieron los honores...
¡Pa comérselos!
Había pensado poner nombres a los especímenes, pero mejor será que cada uno se aplique aquél con el que más se identifique. Aquí todo es al gusto, para que luego no se diga.
Yo sólo puedo asegurar que ninguno me resultó indiferente y todos/as me parecieron gente de buen comer, buen hablar y buen sentir, lo cual no deja de ser un lujo para los tiempos que corren. Fue tan agradable que resulta difícil de creer.
Eché de menos a Javier Riobó, a Mafi (aunque pudimos compartir con ella una copita la noche anterior), a Pilar (aunque nos acompañó en otras horas), a Globófago (aunque pude conocerlo unos minutillos con cervecita en mano), a Dianna (que sé que se quedó con las ganas en su Mallorca, mordiéndose las uñas), y a tantos otros que por la distancia y los compromisos no pudieron acercarse.
Una puede ser mayor y sentirse como una niña feliz después de una acampada con los/as compis del cole. No jugamos a la pelota ni saltamos a la comba pero hicimos el mejor ejercicio que se puede hacer: cultivar la amistad.
Va por vosotros, corazones.
Poesía, poesía y poesía.




