El lunes 3 ya me toca regresar al currele, pero siendo agosto será como otro mes de vacaciones porque apenas habrá nada que hacer ya que estaré prácticamente sola. Esa es una de las razones por las que casi nunca utilizo agosto para vacacionarme. Luego me dejo dos semanitas más para otoño, para que no se me haga tan largo la llegada de las Navidades, que las/los que me habéis seguido desde el principio sabéis que me encantan.
Lo duro llegará en septiembre pues aparte de la jornada partida, que empezará el 15, tengo pendientes de editar dos libros... Me faltará tiempo, pero no ganas. Aunque no lo parezca, soy supervaga aunque también es cierto que necesito hacer cosas para sentir que la vida sigue fluyendo en la dirección deseada.
Confieso que, a veces, quisiera ser una princesa de cuento, y otras nadar, aunque sólo fuese por una vez, a favor de la corriente, pero algo me empuja siempre a adentrarme por los caminos más enrevesados. Creo que compito contra mí misma a falta de querer competir con otras personas. No hay meta ni puerta que se abra o se cierre tras mis pasos perdidos.
La vida es un lujo que no podemos permitirnos despreciar. Hay que dejar que la vida nos abrase las entrañas.
La noche es para los soñadores, es decir, para mí.
Noche cerrada y poesía.



