Bitácora de Isabel Huete

SOLIDARIDAD CON HAITÍ

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18 mayo 2010

Para no dormir

      By Peridis (El País de hoy)

El cinismo no es poesía.

26 noviembre 2009

La opinión pública española



Me revienta, me escandaliza y me solivianta la manera que tiene la derecha española de utilizar la supuesta opinión mayoritaria de la sociedad a su favor para reforzar la manipulación interesada que hace de la política, para sustentar las mentiras que propaga y para ocultar sus propias miserias y a sus miserables.

Quizá el gobierno no lo esté haciendo bien pero si es verdad, como dicen las encuestas, que a día de hoy el PP ganaría las elecciones, a mí sólo me apetece dimitir de mi condición de ciudadana.

Me han contado que Nueva Zelanda es un país muy hermoso para vivir, aunque tampoco me importaría sustituir una posible huída hacia ese paraíso por una renuncia total a conocer por cualquier medio qué se cuece entre el gobierno y la oposición.

Cada vez siento más vergüenza ajena de lo que veo y oigo al principal partido de la oposición por el desprecio absoluto que sus voceras/os demuestran hacia toda la ciudadanía. Su cinismo es tan enorme que me sobrepasa.

Así que, Sra. de Cospedal, toda España menos 1 no opina lo mismo que ustedes porque YO OPINO TODO LO CONTRARIO EN CASI TODO.

Desahogo inútil y poesía.

10 marzo 2008

Dudas, tristezas y otros sinsabores

Yo no sé -o quizá sí- si la duda y la incertidumbre producen tristeza y ello nos lleva a teñir de gris nuestra vida por unos minutos, unas horas, o para siempre. Lo que sí sé por experiencia es que cualquier color se puede cambiar, pero para ello hay que saber reconocer ese arco iris que abarca todo nuestro interior, esa paleta de colores que se puede utilizar para cambiar el tono de las cosas que nos habitan en lo más profundo y dejar que salgan fuera, darles la libertad. Si podemos distinguir con la vista los millones de colores que nos rodean, y nos la alegran, ¿por qué nos empeñamos en darle más importancia al blanco y al negro, pasando por el gris, al mirarnos hacia dentro? Tenemos un cierto sentimiento trágico de la vida -Unamuno escribió un delicioso ensayo sobre él-, que nos lleva a interiorizar con más facilidad la tristeza que la alegría. Creo que es por eso que, cuando estamos tristes, necesitamos hablar de ello, mientras que cuando la alegría nos inunda no creemos necesario trasmitirla de forma especial. Y creo que nos equivocamos tanto en lo uno como en lo otro.

Leía el sábado un artículo de Vicente Verdú en El País que me llamó mucho la atención y que se titulaba El soñado cuerpo de los otros. Se basaba en lo que ahora se llama la "psiquiatría emocional", uno de cuyos mayores defensores es el psiquiatra italiano Eugenio Borgna. Aparte de lo que dice en el resto del artículo (todo él es muy ilustrativo sobre el miedo a exteriorizar los sentimientos y las trabas que la forma de vida actual nos pone para poder expresarlos), voy a extractar dos párrafos que, a mi entender, lo resume todo:

Cada vez, según dijo Borgna en el Foro Complutense del pasado miércoles, vivimos más en la "desertización sentimental". Los espectadores lloran acaso en la oscuridad del cine o en la clausura de las consultas pero se controlan duramente en el transcurso de su vida visible. Siempre más los hombres que las mujeres.... El rendimiento laboral requiere equilibrio interior, y toda perturbación conocida o reconocida despierta recelos, anula un ascenso y pone en cuarentena el grado de productividad. Lo aconsejable, en consecuencia, es callar, aguantar, trabajar en silencio, huir de las confidencias, tragar y tragar. El efecto natural se manifiesta en los graves atascos emocionales, la colmatación de la soledad y la parálisis de las comunicaciones interpersonales.... La actual "desertización sentimental" se corresponde con la falta de un mutuo e indispensable riego melancólico. "Estamos devorados por la indiferencia que caracteriza nuestro modo de vida cuando estamos en el trabajo e incluso cuando estamos en casa", dice Borgna. Hablamos poco o casi nada de nuestros sentimientos, manifestamos exiguamente las emociones y, al fin, la angustia personal con sus paralelas sensaciones de náusea crónica no viene a ser sino un síntoma del reprimido deseo por volcar nuestro interior sobre el soñado cuerpo de los otros.

Me parece muy revelador esta forma de expresar lo que muchos/as ya sabemos pero parece que no queremos, o no podemos, o no sabemos, actuar de otra manera. El miedo y la desconfianza nos pueden, quizá también el pudor, y casi siempre el temor a dar "la brasa". Hablar de cualquier cosa, por profunda que sea, pero que no signifique poner en nuestra boca la expresión de un sentimiento apenas nos cuesta, mientras que hablar de lo que nos corroe por dentro, ya sea doloroso o placentero, nos supone un sufrimiento, y eso cuando no lo consideramos una cursilería. Y así nos va... Somos libres para cualquier cosa, o casi, menos para "vomitar" lo que bulle en nuestra cabeza y en nuestro corazón. Por eso creo que muchos nos hacemos blogueros, porque parece que decir las cosas sin que nos miren a los ojos, sin que nuestros rictus puedan verse, sin que la mirada delate nuestra soledad o nuestro dolor, o nuestra satisfacción, nos protege de los otros pero, a la vez, sabemos que esos otros nos van a leer, y queremos que nos lean. Necesitamos que nos lean. Somos rematadamente idiotas y contradictorios.

Y a pesar de que la persona que escribe este blog sea de las que han perdido mucho el miedo a decir las cosas como las piensa y siente, que no le importa decir un "te quiero" a quien sea que le produzca ese sentimiento, a tocarse con los otros, a acariciar su piel, a reír y a llorar cuantas veces tenga ganas de hacerlo, a mostrar su sensibilidad ante lo bueno y hacia lo malo; digo que, a pesar de todo eso, esa persona calla mucho más de lo que habla. Y sin embargo, tiene siempre el oído atento a lo que los demás dicen porque necesita escucharlos, y aprender de ellos. Y emocionarse con ellos. Ha ganado muchas batallas contra el miedo, pero le queda por ganar la guerra y erigirse en dueña total de sí misma. Quizá nunca lo consiga, pero está en ello.

Me dolió realmente la debacle de Izquierda Unida porque no me pareció justo, y me cabreó el escaño de Rosa Díez, no por habérselo podido quitar al PSOE sino por ser la candidata más tramposa de entre todos los que se presentaban, que ya es decir. Leyendo y escuchando lo que dice mucha gente, parece que nadie se quedó agusto con lo que votó excepto los que votaron al PP. Que me lo expliquen, por favor, porque soy algo cortita y no lo entiendo. Supuestamente, muchos/as votaron el mal menor, luego primó el voto útil, pero nadie explica por qué lo hizo, cuáles son las razones de su descontento o de sus dudas. El "no me gustaba nadie en especial, pero voté" no me vale, me parece algo incoherente. En ese caso entiendo más a los que se abstuvieron. Pienso que la democracia no consiste únicamente en ir a votar sino votar a quienes se cree que pueden solucionar mejor los problemas o defienden lo mismo, o parecido, que nosotros defendemos, aunque cometan errores, como todos. Es imposible coincidir al 100% con cualquier opción, pero siempre habrá algunos con los que estemos más en sintonía. Quizá se haya puesto de moda el no mojarse, ¿o es que, enlazando con la disertación anterior, da miedo mojarse? ¿A quién o a qué le otorgamos tanto poder como para que nos haga callar?

No al miedo y poesía.

03 marzo 2008

Siempre a la izquierda

(Fotomontaje que me envía un amigo)

También Inma Luna me envía un comentario a mi último post "Ante la duda, la más peluda", pero la pobre se equivocó y lo metió en el de "Caña al mono". Me pide que lo ubique donde debe ir, pero es que no sé si se puede hacer el cambio, y si se puede, yo ni idea. Así que lo transcribiré aquí porque me parece importante lo que dice, aunque no comparta alguna de las cosas:
Querida Isabel, por supuesto que IU no tiene la exclusividad de su ideología, es más creo que sus integrantes y votantes estarían encantados de poder exportarla y más en el aspecto al que haces referencia de la defensa de los débiles. Sin embargo no parece que la política socialista de los últimos tiempos se ocupe demasiado de estas cuestiones; no hay más que fijarse en el hecho de que Zapatero esté dispuesto a “devolver” 400 euros a los contribuyentes como si todos los servicios públicos estuviesen ya cubiertos. Desde luego la “política de cheques” no ha sido nunca política de izquierdas y sí la de la construcción de hospitales, escuelas infantiles, mejora de los transportes públicos, etc., etc. Rebajando impuestos como el de patrimonio tampoco parece que se vaya por el camino de que quienes más tienen paguen más, más bien al contrario.Por otro lado, lo que dices de la demagogia de IU en sus propuestas es un argumento más para convencer a los votantes de que los únicos partidos políticos que pueden hacer propuestas serias son PSOE y PP, propuestas no demagógicas y con visos de realidad, en fin, no me parece una crítica ecuánime.Sin embargo, lo que más me preocupa es el hecho de que se esté intentando convencer a los votantes de IU, incluso los que lo son de siempre, de que ahora lo “útil” es votar al PSOE para que no entre la derecha. Este es el voto del miedo que tras el recorrido democrático de España deberíamos tratar de evitar porque no es un juego limpio. Se trata, sobre todo, de intentar que las fuerzas políticas estén más equilibradas para que el bipartidismo no sea tan evidente y haya lugar también para las minorías, para otras ideologías que no sean las de los dos “únicos” partidos con posibilidad de gobierno. Besos, guapa.
29 febrero, 2008 15:26

Querida Inma, te doy la razón en que hay que respetar a las minorías, evitar en lo posible que desaparezcan, no inducir al voto útil y hacer una ley electoral más justa donde los diputados correspondan realmente al voto que se obtiene mediante una proporcionalidad pura que no prime a los partidos mayoritarios, y sobre todo estoy de acuerdo contigo porque yo no soy partidaria de las mayorías absolutas sea cual sea el partido que pueda alcanzarlas. Y eso lo digo porque la experiencia nos ha demostrado que en las anteriores ocasiones que éstas se alcanzaron, ya fuera por el PSOE o por el PP, se acabó actuando desde el Gobierno de forma tan oligárquica que las cúpulas de poder se volvieron en realidad "camarillas" y se fueron alejando más y más de las bases sociales, hasta que la situación se volvió irrespirable. Supongo que por algo se dice que el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente. Y no me refiero a la corrupción económica, que también se da sin excepción, sino a la corrupción de la acción política, a la corrupción que sufren los deberes que el Gobierno tiene con los ciudadanos, teniendo como normal el incumplimiento de sus propuestas y promesas, o la desviación de sus fines por intereses poco claros. Si gana el PSOE, quiero que tenga como prioridad pactar con IU, incluso me gustaría un gobierno de coalición entre ambos, pero me temo que no alcanzarán entre los dos los votos suficientes y, aún alcanzándolos, no sé si ZP no se inclinará por Convergencia y Unió, lo cual me haría poca gracia. En todo caso, y pensando que ése sería para mí el mejor escenario de todos los posibles, creo que soy algo más pragmática que tú, y lo que en estos momentos me parece mejor para todos es que no gane el PP, y para ello hay que sacar votos de debajo de las piedras, aunque yo apuesto sobre todo el de los indecisos, que si realmente lo son, carecen, a mi modo de entender, de la más mínima ideología. Por eso el discurso debe ser "templado", muy medido. Me gustaría que no fuera así, pero entiendo que sea así.

También estoy de acuerdo contigo que las "propinas" no son propias de una política de izquierdas, pero ayudan (vuelvo al pragmatismo), sobre todo cuando muchas políticas sociales como las que citas (transportes públicos, centros escolares infantiles, construcción de hospitales, etc.) ya no dependen apenas del Gobierno central, por la cuestión de las transferencias, sino de las comunidades autónomas. A pesar de ello, en materia de escuelas infantiles se ha cumplido en un 60% la propuesta en 2004 del PSOE y ahora se ha ampliado a muchas más, pero nunca de forma directa sino subvencionando o transfiriendo pelas a las CC.AA. que, al final, son las que deben poner en funcionamiento los proyectos y acabarlos, lo cual no siempre hacen como debieran. La prueba es que es incomprensible que haya autonomías que tienen perfectamente cubiertas sus necesidades y otras estén todavía buscando entre los escombros la primera piedra para colocarla. En materia de transportes públicos urbanos poco puede hacer el Gobierno, tan sólo puede entrar en carreteras (y no en todas) y en transportes ferroviarios (y tampoco en todos), y ahí se ha dado un paso enorme aunque nunca será suficiente porque no son políticas que se puedan ejecutar a corto plazo. Y no te cuento en vivienda... Al menos el PSOE ha apostado claramente por la vivienda de protección oficial modificando la Ley del Suelo que aprobó el PP, en la que la liberación sin control de suelo público beneficiaba fundamentalmente a las promotoras privadas, a las que les importa un huevo cargarse parajes protegidos o zonas de interés ecológico. Y respecto a la Ley del Patrimonio, no está ni mucho menos claro que vayan a suprimir el impuesto a todo el mundo. Más bien parece que se suprimirá hasta una determinada cantidad, con lo que estoy de acuerdo, pero habrá que verlo si es que gana el PSOE.

Por último, cariño, no pienso que la demagogia sea una seña de identidad de IU en exclusiva. Es una enfermedad que afecta a todos, pero hay que saber reconocer que todos se meten de vez en cuando un "pico" de ella para lograr más votos. Todos, absolutamente todos, necesitan una cierta dosis (unos más y otros menos) para intentar ganar la batalla, lo cual a mí me parece legítimo.


Riamos un poco y poesía.

02 octubre 2007

Sufrir de genio (del malo)

A veces me levanto de un genio espantoso y me cuesta recuperar, a lo largo del día, el buen humor. Suele pasarme cuando ocurren determinadas cosas que no me gustan y la verdad es que la mayoría de las veces nada tienen que ver con mi vida personal, que es bastante tranquila o, mejor dicho, he aprendido a tomármela con bastante tranquilidad.
¿Qué ha pasado para que esté afectado mi humor? Veamos: Birmania, Darfur, Ibarretxe, PP, PSOE, Ártico, símbolos, inmigrantes, ONU... Y algunos más, pero creo que con estos nombres la muestra ya es bastante extensa.
Sencillamente, hay momentos que me cuesta comprender de qué va la parte humana de este mundo, por decirlo suavemente. Quizá debería decir, lo diré: la parte más hijoputa de este mundo, que mire usted por dónde coincide con bastantes humanos. Todo es política, estoy de acuerdo: hasta el aire que respiramos tiene que ver con ella, pero me niego a pensar que también todo sea mentira. Decirlo es lo más fácil, y también lo más cómodo, sobre todo para los que siempre giran la cabeza hacia otro lado y sólo van a lo suyo, a su bienestar, sin importarles qué nueva cabeza se ha cortado a la misma hora en la que les suena el despertador, qué niño/niña ha sido maltratado o vejado por un asqueroso pederasta, qué nueva arma nuclear se está experimentando o qué nueva especie animal o vegetal ha desaparecido del planeta como consecuencia de la intervención del hombre. Cada vez hay más gente, creo yo, que pretende ver la vida a través de un espejo para así sólo encontrarse con su cuerpo serrano de frente; la caída de un nuevo cabello preocupa más que la ejecución de un inocente; la prominente barriga que un terremoto que deja sin hogar a miles de personas, casi siempre las más olvidadas; las incipientes bolsas en los párpados que el atraco a mano armada que suponen las hipotecas y los alquileres; el polvo que acaba de echarse con su pareja que los millones de desplazados que hay en el mundo por culpa de la limpieza étnica y las guerras... En fin, que hacer como los famosos monos del templo de Nikko, en Japón: no ver, no oír y callar, se ha convertido para muchos en una forma de vida placentera.
Soy consciente de que por mucho que me ocupe y preocupe de estas cosas difícil será que pueda cambiarlas, pero también sé que si me mostrara indiferente ante ellas no podría mirarme a la cara. No creo que haya que enarbolar una bandera, quemar un retrato o matar al contrario para defender las ideas que uno tenga, como tampoco creo que se pueda estar dándose besos en la boca con el gobierno chino, o con el indio, por intereses económicos mientras éste siga dándole alas a los sátrapas de Birmania o de Sudán. Me avergüenzan unas Naciones Unidas incapaces de imponerse sobre los desmanes permitiendo, gracias a la imposición del veto, que gobiernos con ínfulas de imperio, con EE.UU. a la cabeza, veten cualquier decisión que no les reporte a posteriori un beneficio. Habrá hostias también para repartirse el Polo Norte. Da igual si se deshiela que si no, lo que interesa es explotar sus recursos y cargarse también todas las especies que viven en él y puedan molestar; tampoco importa las consecuencias que para el planeta tenga su esquilmación ni los efectos sobre el clima. ¡Dios, qué despropósito!
¿Y qué decir de esos desaprensivos agricultores castellano-manchegos que vulneran la ley sin cortarse un pelo explotando a rumanos, marroquíes o latinoamericanos y los tienen viviendo en chabolas durante la vendimia para sacar unos cuartos de más? Y este mi sindicato, CC.OO., donde trabajo, sin decir esta boca es mía.
Y el PP, mientras tanto, jugando al corro de la patata con la bandera española, el escudo y la foto del rey como símbolos de la unidad y defensa de todas las españas, bueno, de Una, Grande y Libre España. Enfrente el Lendakari invitando al Gobierno de Zapatero a lentejas con chorizo incluido, que si quieres las tomas y si no, también. Y el Gobierno, ¡venga a sacarse regalitos cutres e improvisados de la manga!
No niego que cuando me invade la visión catastrófica me cuesta analizar la parte buena de otras muchas cosas que ocurren. Pero es que hoy el mal genio me ha llevado por estos derroteros, además no existiría ese lado de la vida luminoso que yo tanto amo si no hubiese otro oscuro con el que contrastarlo. ¿Es tan difícil desear y luchar desde todos los poderes por un mundo donde el diálogo y el entendimiento prime sobre cualquier otro interés ya sea privado o público? ¿Por qué no la PAZ y la JUSTICIA en su sentido más amplio?
Debe ser muy difícil... ¡Menos mal que todavía se puede contemplar la belleza de las flores!
Buen genio y poesía.

29 mayo 2007

Tiempo y tiempos

Es curioso que haya tanta gente que crea que el tiempo se estira indefinidamente, que es posible hacerlo todo, incluso llevar varias cosas a la vez... Yo no puedo, el tiempo me arrolla, me pisotea implacable, me siento incapaz de controlarlo, de distribuir los tiempos racionalmente. Mal asunto éste.

Mi querido amigo Alberto B., que me dejó un comentario en mi disertación última, me dice algo que me ha llegado al alma: que soy una persona que no añado años a la vida sino que añado vida a los años. Es una frase que había escuchado en alguna otra ocasión pero nunca pensé que alguien me la pudiera atribuir, y me gusta. Aunque he de decir que es perfectamente atribuible también a él, más aún cuando va a ser padre por primera vez. Tener buenos amigos, quererlos y saber que te quieren, es de las cosas más gratificantes que a una le pueden pasar, y lo mejor de todo es que pase el tiempo que pase sin vernos, la amistad se mantiene igual de intensa y la confianza no decae. Gracias Alberto (ya sé que no es mi otro Al, el otro Alberto, tan querido) por ser tan inmenso.

El tiempo de las Elecciones, por fin, ha pasado. ¿Quizá habría que decir los tiempos de las Elecciones? Porque para cada cual el tiempo ha transcurrido distinto, en magnitud y en intensidad. Hay quien ha convertido el tiempo en arma letal contra los otros, en vendaval furibundo, y hay quien, por el contrario, ha hecho del tiempo un instrumento de sosiego, pedagógico y esperanzador. También hemos podido encontrar otros que, pudiendo haber dispuesto de todo el tiempo para hacernos soñar, nos han rociado de agua helada para impedirnos cerrar los ojos. No es justo. Ahora todos quieren ganar tiempo, supongo que para llegar en mejores condiciones que los otros a las próximas Elecciones, que ya han empezado...

No ha sido el mejor resultado para la izquierda, tampoco para la derecha por mucho que digan lo que decían los otros en las anteriores y a la inversa. Yo siempre he pensado, y lo sigo pensando, que en los comicios locales y autonómicos gana quien más Ayuntamientos y Comunidades Autónomas gobierna. Lo pensé cuando lo consiguió el PP y lo pienso ahora que domina el PSOE. Lo de los votos es una mandanga a la que se agarran los perdedores, todos.

Al final fui a votar, y voté.

Lo de Madrid es lo que me llega al alma, no tanto por los votos que ha conseguido la derecha sino por los que han dejado de depositarse en las urnas por la gente de izquierdas, esos supuestos "puretas" (¿de qué?) que prefieren mil veces que gane la derecha antes que pensar medio minuto con la cabeza. Instalarse en la utopía es muy cómodo porque así no hay que pensar demasiado. La realidad del tiempo, o los tiempos, que nos tocan vivir no gustan a casi nadie, lo mismo da del lado al que se incline, pero por poco que nos guste o nos resulte difícil asumir o entender esa realidad, deberíamos tener medianamente claro, a mi entender, LO QUE NO QUEREMOS. Sólo analizando lo que se nos viene encima con la sanidad y la enseñanza en la Comunidad de Madrid (que ya se nos lleva viniendo desde hace años) debería haber sido suficiente. Eso de que no hay que votar en contra de nadie es una falacia porque todo tiene en la vida dos caras: si hay un "en contra" es porque hay un "a favor", y al revés. Si no quiero la privatización de los servicios públicos es porque estoy a favor de su generalización sin coste adicional, de su control por las instituciones, de que exista una mínima garantía de calidad, de que nadie haga negocio con los derechos universales de las personas, de que nuestros impuestos se empleen en mejorarlos. Es una de las grandes diferencias entre la derecha y la izquierda, por muy "diluida" que pueda estar ésta última. Siguen habiendo diferencias importantes pero parece que no nos enteramos. Quien calla, otorga, así que los abstencionistas que asuman la responsabilidad que les corresponda y, sobre todo, que luego no se quejen. ¿Dónde queda aquel NO PASARÁN?

Por quien más lo siento es por Rafa Simancas porque me consta que, independientemente de su carisma, es un hombre a carta cabal, currante, honesto y enterao de lo que se cuece en Madrid, aunque no me atrevería a decir lo mismo de alguno/a de los que le rodean... Soy de las que piensan que los resultados que han obtenido tanto Espe como Gallardín no son tanto por méritos propios como por la tremenda ayuda que les ha proporcionado ese tal señor Sebastián, un amigo de ZP. Quizá no hubiese ganado la izquierda de ninguna de las maneras, pero no creo que esta debacle se hubiese producido si se hubiese optado por un candidato a la alcaldía, o candidata, más "apañao", menos memo. ¿Aprenderán de la lección?

Es tiempo de comprarse un ordenador nuevo, pero no tengo tiempos, mis tiempos no me dejan.

Tiempo y poesía.

FOTOLIA