Bitácora de Isabel Huete

SOLIDARIDAD CON HAITÍ

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21 marzo 2010

El regalo de KENZO me ha alegrado aún más el día


Mil gracias querido Jose, Kenzo, amigo. Siempre tendrás un rincón en el corazón de este blog y en el mío propio, que si alguien piensa que no son lo mismo será porque no lo sabe ver.

Amistad y poesía.

13 diciembre 2009

De vuelta y nueva QUE-DA-DA en los madriles


Viajar siempre ha sido una pasión para mí, aunque sea para conducir más de 600 km hasta Barcelona sin posibilidad de relevo al volante. El propósito no era otro que llevar a mi hermano y a su pareja para ver a sus hijos y nietos y, de paso, ver yo a mis dos ahijadas que son dos amores y a mis sobrinos-nietos. No hay muchas ocasiones para poder estar con ellos, así que en la medida de lo posible intentamos ir al menos una vez al año. No es que yo sea especialmente "niñera", pero reconozco que disfruto como una enana pasando esos ratos con ellos y verles la expresión emocionada al abrir y jugar con los juguetes que les llevamos. La sonrisa inocente de un niño es de las cosas más hermosas que se pueden contemplar.

La pena es que no me quedaba tiempo para ver a gente con la que me hubiese gustado sentarme a charlar un rato; unos/as porque los conozco y hemos trabado una estupenda amistad, y otros/as porque nos llevamos tratando hace algún tiempo a través de este mundo bloguero y merecía la pena conocerlos/as en persona, pero no ha podido ser. Dos días para ir y venir y otros dos para estar con la familia no daban para más. Otra vez será. Todo llega antes de lo que nos pensamos y habrá tiempo para los abrazos y las risas. Lo tengo todo apuntadito en mi agenda de encuentros apetecibles.


Si bien en Barcelona no pudo ser, en Madrid volvimos a organizar otra QUE-DA-DA entre mis queridas Adu y Donce y la que suscribe. Como la vez anterior, fue un placer inmenso compartir charla y cervezas (y también chocolate calentito de postre) durante unas horas. Porque placer hay cuando la sintonía prevalece sobre todo lo demás, cuando las palabras pueden fluir sin cortapisas ni prudencias excesivas, sin reservas ni condicionantes. Cuando la conversación deja paso a la complicidad y de ahí al asombro para cerrar el círculo en un mar de risas, una siente que si hay algo que debemos preservar es la amistad, y cuidarla como a un bebé recién nacido. Al final Adu y yo despedimos a "la pequeñaja" en la parada de su autobús, en la que nos fotografiamos juntas pero la bella Donce no se dejó hacer una foto de primer plano empeñada en lo fea que sale, cuando traspira belleza y simpatía por los 28 o 30 costados que tiene (si no más). Logré, no obstante, fotografiar uno de ellos, bello como una cascada oscura y a la vez brillante, característico de alguien que sabe cuidar sus poderes. ¿O acaso no es bello contemplar una melena larga, brillante y sedosa abanicada por el viento? Vosotros diréis...



Las otras dos nos conformamos con mostrar la mejor de nuestras sonrisas y dedicárselas a nuestro común amigo Luis Felipe Comendador para que deje de mirarse en el espejo día sí y día también midiendo los centímetros de cuerpo que la ley de la gravedad va atrayendo hacia sí de forma inmisericorde. Bueno, miento, no hablamos de dedicarle nuestra sonrisa, pero como le queremos sé que las demás no se opondrán al comentario.

(Adu, Donce y yo)

Y colorín colorado, esta historia se ha acabado.


Familia, Amistad y poesía.

20 noviembre 2009

El burrito lindo


Este "burrito lindo" (como diría el perverso Piolín) decidió un día tirarse por una ventana de un edificio bajo la cual pasaba yo yendo a comprar el pan, rozándome el hombro en su caída. Cuando lo recogí del suelo me asustó por lo mucho que pesaba; es de cobre mazizo o algún metal parecido y mide unos 7 x 6 cm. Pensé que si me hubiese caído sobre la cabeza igual me habría matado o dejado bastante disminuidas mis ya limitadas funciones cerebrales. Sé que tengo la cabeza dura pero no creo que hubiese resistido semejante impacto sin consecuencia alguna. Él salió indemne de su aventura, así que me lo traje a casa y ahora posa plácidamente sobre uno de mis estantes de libros. Digo yo que decidió salir volando por una ventana porque no quiero imaginar que alguien tan estúpido como para no pensar en el riesgo que suponía para los viandantes fuese quien lo lanzara a la calle, y tampoco parece un juguete de niño... En fin, que no sé la razón pero sí de que me libré de una gorda, supongo que debido a mi buena fortuna ya que nací de pie según me contó mi mami.

Y viene esto a cuento porque si entonces me hizo pensar en el azar de la vida, en mi suerte de no haber caído fulminada de un "burrazo" por pocos centímetros (ya ni siquiera las tejas o las macetas son el peligro), ahora me sirve para pensar que sobre nuestras cabezas siempre hay muchos "burritos lindos" volando. Yo ya he notado el roce de alguno de ellos muy cerca pero he conseguido espantarlos, o engañarlos, o jugar con ellos a Piolín y Silvestre y hacerles mil perrerías. Alguno que otro logra alcanzarte y dejarte la huella del casco en las posaderas, pero no hay que tenerles miedo sino convivir con ellos porque nunca van a dejar de estar ahí. Algunos de estos burritos puedo asegurar que son requetelindos y te invitan a dar un paseíto sobre su lomo, y hasta se dejan acariciar como Platero, esa especie de peluche suave y delicado que tan bien describió J.R. Jiménez y que, confieso, siempre me dio cierto repelús de tan cursilón.

No podría imaginarme dejar de salir a la calle por temor a un "burrito malo" o hacerlo con una chichonera puesta sobre mi cocorota. El miedo muchas veces es a lo desconocido y otras muchas al dolor. Temer lo desconocido es como poner el carro antes de los bueyes, pues si es a algo que no se conoce ¿qué sentido tiene tenerle miedo? Y temer el dolor es prácticamente lo mismo: o se tiene o no se tiene; si no se tiene no hay ni que pensar en él y cuando ya se ha instalado no hay otra que asumirlo y poner muchas velitas para intentar que desaparezca o, según el caso, ponerse en vena una dosis de 1 gr. de Paracetamol. El "que viene el lobo, que viene el lobo" sólo sirve para que al final éste aparezca (sobre todo si se está en una zona de montaña o boscosa) y te coma los higadillos.

Y todo esto lo digo porque quiero que sepáis que no tengo miedo a mi particular "burrito lindo", que lo único que en estos momentos me desespera es la incertidumbre. Y cuento por qué (menos mal que no quería convertir esto en una crónica de mi enfermedad): en mi escáner dice que tengo ganglios linfáticos en el cuello (alguno de hasta 1,8 cm) y una protuberancia de tejido linfático en la amígdala izquierda. El hematólogo decide que como no me nota al tacto los ganglios que no me va a hacer nada hasta que los palpe y me manda otro escáner para febrero, pero me manda antes al otorrino para que me haga una exploración y decida si hay que hacerme una biopsia. El otorrino, al que fui el lunes (por cierto, con un susto horrible porque en el recibidor de su consulta tenía colgado un cuadro del mismísimo Caudillo con escopeta y perro de caza a sus pies... ¡Eso sí que es como que te caiga un "burrazo" y te dé de pleno! Horrorizada sigo), tampoco me consiguió palpar los ganglios y después de meterme tres veces, para asegurarse, un tubito por la nariz que parecía una sanguijuela con la cabeza iluminada y al que notaba paseándose por mi carganta a sus anchas, aseguró que en la amígdala no tengo protuberancia alguna, que está limpita y sonrosada como el culo de un bebé. ¡Eso es esperanzador!, me dicen todas/os. Y claro, yo no puedo negar que cuando me lo dijo sentí campanillas en el estómago, pero ¡joder, que me digan quién se equivoca! Si el burrito de las narices vuela jugando al despiste y no puedes distinguir si es Platero o es Silvestre disfrazado de borrico, pues acabas siendo presa de la incertidumbre, que es peor que cualquier enfermedad porque no sabes a qué atenerte. Así que el día 30 vuelvo al hematólogo con el informe del otorrino para ver si decide someterme a otro medio diagnóstico (espero) que aclare algo el asunto. Total, la ansiedad a tuti plen trepando por mis canillas.

No tengo miedo a la enfermedad porque la conozco, ni tampoco a sus consecuencias, las conozca o no, es más, creo que el escáner es correcto y que ha resurgido y está ahí porque es lo suyo, pero con esta nueva situación ya no tengo la certeza al 100x100; lo que tengo es rabia y angustia de no saber si el burro volador me ha caído sobre la cabeza o se ha estrellado contra la acera y me lo puedo traer a mi casa a que se junte con el que ya tengo y se hagan amigüitos del alma como Camps y El Bigotes. Menos aún me siento con fuerzas para esperar a febrero a que me hagan otro escáner para saber si sí o si no aunque esa espera no vaya a empeorar nada porque este es un cáncer de crecimiento muy lento; tan lento que la vez anterior tardaron año y medio en meterme mano. Y así estamos, dejando que la vida transcurra pisándome de vez en cuando el callo que más duele. ¡Ah, bandida!

Hablando de otra cosa: viendo la cantidad de comentarios y el cariño y la ternura que habéis puesto todas/os en ellos, la transmisión de vuestros ánimos y fuerza y la enorme compañía que me estáis haciendo, pensaba yo que menos mal que esta casa mía en la que habéis entrado y dejado vuestras palabras es virtual porque no sé qué hubiese hecho si os hubiera tenido que acoplar en mi pequeño apartamento de la vida real. Jajaja. No sabéis la emoción que me estáis haciendo sentir, lo que agradezco vuestra compañía, lo que valoro vuestra amistad. No puedo abrazaros y besaros como quisiera, pero todas/os tenéis ya vuestra habitación en mi corazón y todo mi cariño. ¿Qué es una mísero "picotazo" al lado de todo esto? Yo os lo digo: caca de la vaca. Aunque este nuestro mundo nos parezca un caos y un despropósito, estoy convencida que lo mejor de él son las personas cuando tienen una calidad humana como la vuestra.

Millones de cariños, corazonas y corazones, y no os preocupéis porque esta que escribe tiene mucha caña que dar.

Burrito lindo y poesía.

07 junio 2009

Encantadora dedicatoria de Floren

Fotografía de Florencio Rodríguez de Arce

La otra mañana temprano, muy temprano, me encontre con el cielo.
Con su cisne negro y su cisne blanco y esa luz que hay en el cielo.
Con la calma de su aire, el silencio de sus ruidos y con mi propio cielo.
Para Isabel, que es valiente, generosa y amiga.

Gracias, amigo, por esa dedicatoria.

Amistad y poesía.

23 mayo 2009

Encontrar el sitio



Para alguien que escribía siendo una adolescente algo así como que el mundo estaba dividido en dos partes, los demás y ella, no era de extrañar que cuando la conocí, ya adulta, siguiera preguntándose en ocasiones qué demonios hacía aquí, qué destino era ése que le había tocado vivir y con el que tan poca sintonía tenía. Un mundo en el que primaban valores que ni le enseñaron ni había practicado nunca, al menos intencionadamente; un mundo cuyo espacio estaba habitado por seres tan inconcretos como despiadados, tan ridículos como sutiles, tan falsos como irreconocibles.

Vivía sumida en el desconcierto: nada se parecía a lo que había imaginado, nadie se mostraba tal y como era, o casi; la comunicación se había convertido en un intercambio de palabras sin sentido y las noches acabaron siendo un posado de cabeza bajo la guillotina del insomnio. Había a prendido a sujetar sus riendas para no desbocarse, a saber marcar el paso cuando el terreno así lo requería y a galopar cuando las circunstancias la espoleaban hasta caer exhausta, pero ella creía que eso a nadie le importaba.

Al cruzarse con las gentes procuraba hacerse invisible, transparente y frágil. No lo conseguía: cuanto más inadvertida quería pasar más miradas sentía clavarse en su cuerpo como rejones, haciéndole sangrar por dentro, retorciéndose de dolor, buscando impotente una rendija por la que escapar. Pero sabía que la vida es un laberinto del que sólo se sale para perderla, y resistió recorriendo todos los días con sus noches todos sus recovecos, todas sus aristas, todas sus corrientes, todas sus rugosidades, hasta que consiguió dominarlo, o así lo creía ella.

No era soledad lo que sentía sino desapego de la vida que le había tocado vivir. Para ser ella misma había tenido que pagar un peaje demasiado alto y ahora ya no tenía necesidad de ser reconocida por los otros. El enjambre social le había propinado demasiados picotazos y su piel estaba tan endurecida como la concha de un galápago. No había conseguido cumplir ni uno sólo de sus sueños, ninguno de los senderos por los que se había aventurado la llevó a ninguna parte, todos los caminantes con los que se cruzó pasaron de largo; sólo los árboles permanecieron erguidos pero ella no formaba parte de su esencia.

Después de algunos años me la encontré en un pub del centro de Madrid. Jugaba al billar rodeada de un grupo de hombres y no paraba de reírse. Indudablemente era la reina de la partida. Cuando me reconoció soltó el taco y se abrazó largamente a mí sin abandonar la sonrisa y soltando una palabrota detrás de otra: ¡Joder, coño, es la hostia! Sus acompañantes me miraron con curiosidad pero ella los dejó plantados y me arrastró hasta su mesa, situada en un rincón y sobre la que sólo había una copa, la suya.

¿Estás sola?
Sí, claro, como siempre. ¿Y tú, has venido con alguien?
Con unos amigos. Me he llevado una gran sorpresa al verte, te creía perdida por esos mundos.
Estoy perdida en mi jodido mundo.
¿Por qué no quedamos otro día y charlamos?
¿Para qué?
Para que me cuentes qué has hecho estos años, para saber de ti.
Te lo puedo resumir en dos palabras: he sobrevivido, nada más.

Sobraban las palabras. Un muro de silencio se interpuso entre ambas con violencia.

Me despedí con cierta pesadumbre. Era una superviviente pero la risa no podía ocultar la tristeza de su mirada. Volvió a la partida de billar y mientras frotaba la punta del taco con la tiza me lanzó un guiño cómplice que todavía hoy no consigo interpretar.

Supervivencia y poesía

11 mayo 2009

Campo de mexirefugiados

Obra del pintor surrealista Jacek Yerka

Nada que objetar: está siendo divino. Los mexicanos son un amor. Unos ya se han ido y otros acaban de llegar y todos hemos estado revueltos como en un campo de refugiados. Mi mini-casa está siendo un lugar de paso, un ir y venir constante, un microcosmos de vitalidad, un casi laberinto en el que a veces me pierdo. Llego a no saber qué puerta abre qué o si quien aparece está entrando o saliendo. Se han oído guitarras, timbales y hasta corridos, y sobre todo risas. Creo que les gustan los bocatas de papel higiénico porque lo consumen que es un primor... (lo señalo como algo curioso y sin reproche alguno, aunque inevitablemente me tiene boquiabierta). Unos avisaron y no vinieron; otros no avisaron y se presentaron tal cual; los menos han sido invitados, pero a todos está mereciendo la pena conocerlos porque son buenísima onda. Cuando se vayan todos los echaré de menos, seguro.

También estoy deseando escuchar algo de silencio. Es lo mío. También es lo de mi gato.

Y ahora, ríete Bipo... El jueves empecé a toser, a estornudar, a tener un dolor de cabezota horrible. ¡La gripe A, socorro! Ni lo pensé, para qué exagerar. Trancazo primaveral. Lo que siento es que igual alguno/a de los que se han ido se haya llevado colgado algún miasma y al llegar allí me lo/la pongan en cuarentena... ¡La gripe Huete, socorro! Y ya la hemos liado.

A pesar de todo, no he dejado de fumar. También es lo mío, pero no lo de mi gato.

Salud, amistad y poesía.

28 octubre 2008

Una Olla de todo menos podrida...

Así vi yo Burgos desde el mirador del Castillo



Así nos vio Francisco O. Campillo a las chicas
y yo le he dado el toque "retro"



Así vi yo a las chicas con Francisco, enmarcadas como reinonas que son
(Merche Pallarés, Antònia y Pilar)


Así vi yo el paisaje Burgalés cerca de Arlanzón: otoñal como la vida misma


Así vi yo la caminata por el sendero de una vía férrea
que nunca albergó tren alguno


Así vi yo lo que después nos comimos acompañado
de un buen Ribera del Duero



Así vi yo los amorosos especímenes burgaleses que
nos hicieron los honores...

¡Pa comérselos!









Así vi yo la acequia que pasa por el Albergue que nos dio cobijo


Y es que yo tengo una mirada un tanto peculiar...

Había pensado poner nombres a los especímenes, pero mejor será que cada uno se aplique aquél con el que más se identifique. Aquí todo es al gusto, para que luego no se diga.

Yo sólo puedo asegurar que ninguno me resultó indiferente y todos/as me parecieron gente de buen comer, buen hablar y buen sentir, lo cual no deja de ser un lujo para los tiempos que corren. Fue tan agradable que resulta difícil de creer.

Eché de menos a Javier Riobó, a Mafi (aunque pudimos compartir con ella una copita la noche anterior), a Pilar (aunque nos acompañó en otras horas), a Globófago (aunque pude conocerlo unos minutillos con cervecita en mano), a Dianna (que sé que se quedó con las ganas en su Mallorca, mordiéndose las uñas), y a tantos otros que por la distancia y los compromisos no pudieron acercarse.

Una puede ser mayor y sentirse como una niña feliz después de una acampada con los/as compis del cole. No jugamos a la pelota ni saltamos a la comba pero hicimos el mejor ejercicio que se puede hacer: cultivar la amistad.

Va por vosotros, corazones.

Poesía, poesía y poesía.

16 octubre 2008

Pa la olla arlanzonera

FOTICOS DEL ALBERGUE DE ARLANZÓN (Burgos)



Para envidia de los que no vengáis, este es el lugar donde el próximo día 26 nos vamos a encontrar y a poner como cerditos los blogueros, dispuestos a comernos un buen plato de olla podrida, o mejor sin pudrir. ¡Dianna, prometo guardarte un peazo chorizo y una infusión de vinazo!
Por cierto, ¿es que nadie le ha dicho nada a Javier G. Riobo que no sabe de qué va esto? Porfa, que alguien se lo cuente que me apete mucho que venga y conocerlo.
No vamos de boda, que conste, sino de olla: la que se nos pinzará a todos a poco que nos veamos los caretos. Jejeje por aquí; jajaja, por allá; jojojo, por la veredita del río; jujuju, siguiendo la vía del tren... ¡Ummm, qué apete! Charla y risas. Amigos.
Olla y poesía.


23 agosto 2008

Leer

Leer a los amigos

es un placer
no infinito
sí tierno
sí dulce
sí cálido

A todos vosotros/as.

Leer y poesía

14 agosto 2008

Corazón de pensión

Mont-St.-Michel (Francia)

Alberto B. es uno de mis mejores amigos pero al que apenas veo desde que se casó y embarazó. Me jode que estas cosas pasen, que el paso a una nueva forma de vida -supongo que más feliz para él, y me alegro- obligue a marcar distancias. No es que su mujer, se oponga a nada -supongo- pero es como que hay que despedirse de las charlas interminables con la cervecita acompañándonos, de intentar cambiar el mundo, de la descontaminación cerebral, de compartir muchos principios y otros no, de la sinceridad y ternura de las palabras, de la admiración mutua, de los abrazos sin compromiso.

Ayer me llamó después de un montón de tiempo para decirme que su hija le tiene absorbido el tiempo, y también absorto. Me lo imagino de padrazo mimoso, y también harto algunas veces de tanta atadura. Me alegré infinito oírle al otro lado del teléfono, pero no pude evitar pensar que el hecho de que me llamara aprovechando que sacaba al perro es mala señal. Y cuando digo mala señal es que no se siente libre de hablar conmigo -o con otra mujer- delante de la familia. Quizá sea una paranoia suya, o quizá no. Conozco a su mujer y es una tía estupenda y divertida, pero no he llegado a saber de ella apenas nada más, salvo que hay intereses que tiene Alberto que ella no comparte, como es, por ejemplo, la política. Y él es una persona muy comprometida con la izquierda muy izquierda, además de sindicalista, y solidario. Como yo, estudió Políticas y se le nota que lo lleva en la sangre, pero cuando al inicio de su matrimonio nos juntábamos varios amigos politizados hasta las cachas, si venía su mujer debíamos contenernos de hablar del tema. Pero se nos acababa escapando y ella se sumía en un absoluto silencio y empezaba a bostezar. Alguna vez se fue, y lo puedo comprender, pero él, que es una persona respetuosa y educada, se sentía incómodo, limitado, forzado a no seguir mucho más tiempo con nosotros. Lo que luego pasara en su casa, si pasaba algo, no lo sé porque también es la discreción personificada.

Le quiero un huevo por muchas cosas y por muchas experiencias que hemos vivido juntos, algunas realmente divertidas y otras no tanto, y eso a pesar de que la diferencia de edad (a favor suyo, que es más joven) es bastante notable aunque creo que mentalmente esa diferencia va a mi favor. Y ahora me dice lo que ya sospechaba yo, y temía: que se va a vivir a Talavera de la Reina, de donde es y vive la familia de ella, a trabajar en el negocio familiar. Se me aleja aún más y no me divierte nada aunque me diga que tendrá una habitación de invitados para que vaya a visitarlos, que al fin y al cabo sólo son 130 km. desde Madrid, a un paso, vamos. Y sí, sí, yo sé que todo eso es verdad y que sería recibida con cariño, pero ya no está ahí cerca, sabiendo que si en cualquier momento lo necesitara no dudaría en acudir en mi ayuda como yo haría con él.

Sé que le apetece vivir en un sitio más tranquilo que Madrid, alcanzar mayor calidad de vida, y que quizá en una ciudad pequeña como Talavera lo consiga, pero siento como si me avisara con antelación de que va a dejar la habitación que ocupa en mi corazón de pensión. Siempre me pasa cuando siento que se aleja un amigo o amiga. Me gusta tener todas las habitaciones ocupadas y recorrer por las noches los pasillos escuchando detrás de la puerta para comprobar que todos descansan y respiran tranquilos. Pero también sé que algunos sólo están de paso y que un día u otro recogerán sus cosas y se marcharán. Sé, también, que vendrán otros y dejarán su huella sobre el cojín del sofá. Todos dejan siempre algo que mantiene su presencia en el polvo volátil que nunca desaparece, o yo lo creo así.

Y es que los amigos, los de verdad, nunca dejan de estar aquí dentro.

Amistad y poesía.

04 junio 2008

Las 2 de la madrugada...

y yo aquí, visitando a los amigos/as que no he podido leer estos días atrás. Tampoco he podido escribir por cuestiones de "operatividad". Disfruto un montón leyendo a los demás y comentando lo que escriben, me parece una forma de conversar con ellos/as aunque no conozca casi a ninguno. Además, son todos/as tan diferentes... Se aprende un huevo, frito o en tortilla, pasado por agua o estrellado. Que no se me olvide darles las gracias por su generosidad, por su presencia, por su saber hacer, por acompañarme, por dejarse acompañar.

Son las 2 de la madrugada y no me siento suficientemente espabilada como para escribir todo lo que me gustaría, pero yo también he querido estar aquí hoy y hacerles compañía.

Bloguear y poesía.

29 enero 2008

Un hombre, un poeta, un amigo

No sé por qué llevo días pensando que me gustaría irme a una casita perdida en la nieve, rodeada de bosques, y apoyar la frente en el cristal de la ventana para sentir el frío de fuera mientras me tomo un chocolate caliente. Debe ser morriña, nostalgia de algún sueño imposible. Quizá desearía ver aparecer por el camino las luces de un coche, o quizá me conformara con acercarme al fuego y dejarme dormir sobre el sofá. Silencio y soledad. Brasas sobre la palma de mi mano y frío en las entrañas, o quizá al revés. Calor y frío. Amor y desamor. ¿Qué más da el orden cuando el viento crea turbulencias en el cerebro y abismos en el corazón?

Volvamos a la tierra, al lodo seco y quebradizo de tanta no lluvia. Uberto Stabile, amigo y poeta, estuvo el jueves pasado en Madrid presentando su último libro Maldita sea la poesía, editado por Eclipsados. Un gozo de poemas y un pozo de sentimientos. Se aprende de la vida leyendo a Uberto; también sus versos pueden incitar al llanto y a la rabia, y a valorar los malos tragos (los del alcohol y los de la miseria humana) como tormentas inevitables, aunque transitorias, que nunca ensombrecen la salida del sol. Uberto es el afecto hecho hombre, la sensibilidad traslúcida de un ser de otro planeta, llegado de un cosmos inimaginado e inimaginable. Su cosmos es sólo suyo, son sus sentimientos hechos palabra, poesía de la de verdad.

Y como mejor muestra, este poema de su libro que a mí me ha encantado.

Autorretrato

Soy un hombre de treinta y dos años
de complexión latina y algo soñador.
Nací testigo de una Europa lánguida, inminente
y profunda conocedora de su poder.
He viajado sin rumbo fijo
con el atillo de quien se sabe incierto
recorriendo esta geografía en contínua
transformación.
De vez en cuando descanso y recuerdo
le pongo nombre a las nubes y sonrío con frecuencia.
Sobre las copas de vino reino y proclamo repúblicas
que con el tiempo olvido.
Mi vida siempre tuvo dos puertas
y ninguna de las dos proyectó mi sombra.
Hace años quise ser de otra manera
y hoy no hay manera de saber quién soy.
Hice como Rilke de mi corazón mi patria
mitad beat, mitad sufí y un poco dulcinista.
Desbrocé el jardín de las grandes verdades
para sentirme mestizo y criollo.
Me gusta bailar y cuando bebo
ponerle el cascabel al gato
recitar a Horacio y entrar en casa por la ventana.

Y no me puedo resistir a este otro:

Ensayo para una pasión

Ese infinito proceso de la melancolía
que sustituye a la inteligencia
cuando reclamamos el derecho
a nuestros humanos errores.

Como Henry Miller rogaba a Dios que no le hiciera
sabio
así es, lento y doloroso el conocimiento
la intuición quizá
de todo lo que ha de sobrevivir
cuando la pasión termine.

Y después de la presentación, que hicieron Nacho Escuín y Ángel Petisme, dos fenómenos también de la poesía, nos fuimos de cenita a una taberna gallega. Nos pusimos como las botas y como los botos, en el mejor lugar para no sentirse nunca extranjero, en Lavapiés. Yolanda, Mayo, Lucas, Ángel, Nacho, Sonsoles, Uberto, y otros más, y la menda. Después copitas en el Traveling, buenos gintonics y risas. Noche estupenda con amigos muy queridos.

Bendita sea ésa que lleva por nombre Amistad, cuya caricia no quisiera que me faltara nunca.

Poesía y poesía.

28 septiembre 2007

Entrañablemente viva

Entre mis amigos/as, los que me escriben o llaman para opinar sobre mi blog pero que no se atreven, o les cuesta, mostrar su opinión escribiendo en él, el comentario más habitual es que les parece entrañable lo que escribo, y yo les contesto lo mismo a todos: que es eso, precisamente, lo que pretendo transmitir, no sólo porque yo soy, o me gusta ser así, sino también porque es lo que me gusta a mí encontrar ("lo entrañable") en los blogs personales de los demás, siempre que no tenga la impresión de que se hace con impostura, que es un guión estudiado, sino el reflejo de una realidad vital con un elevado grado de autenticidad. Al fin y al cabo, eso es en realidad un blog: un cuaderno de bitácora, un lugar, un diario, en el que se escribe lo que pasa y cómo nos pasa, al menos los que pretenden reflejar lo que pasa por la cabeza de uno mismo desde la opinión o el sentimiento. Así lo concibo yo.

Pero también mis amigos/as saben que una cosa es sacar la parte entrañable que una posee y que les gusta "saborear" leyéndome, y otra muy distinta que sea mi estado permanente de humor. De hecho, ante determinados acontecimientos sobre los que he opinado en alguna entrada, no he podido disimular la mala baba que a veces me chorrea entre las neuronas. Porque soy impulsiva, crítica y autocrítica (desmedida a veces), beligerante con la injusticia y la prepotencia, con la mala educación, con la falta de respeto, con la mentira masiva, con el egoísmo congénito, con quienes hacen de la simulación una forma de vida, y con muchas cosas más... Cuando algo me solivianta soy dura, quizá inflexible (mala cosa, esa), la sangre se me coagula y el corazón se vuelve roca. No, creo que no soy una perita en dulce...

Yo también he mostrado a veces esas actitudes con las que me muestro beligerante, no soy ajena a ellas, también tengo mi lado oscuro, pero he aprendido a sumirlo y a perdonármelo, y también a pedir perdón cuando he ofendido a otros. La verdad es que me siento mucho mejor después de hacerlo. Ya no me parece una humillación reconocer los errores. Quizá ese aprendizaje no se habría producido si no hubiese sufrido un cáncer ante el que pensé que la muerte podría estar más cerca de lo imaginable y, por supuesto, de lo deseable. Lo que más me sorprendió, y me sigue sorprendiendo de mí misma, es la falta de respeto que le tuve y le tengo (teóricamente es de los incurables) a esta enfermedad. Desde el primer momento me dije que no iba a poder conmigo, que le tengo demasiado amor a la vida como para que algo así me juegue la mala pasada de hacer que la pierda. Al fin y al cabo, los virus forman parte de la vida y de la misma manera que la puedo perder yo, también ellos son mortales... Y de momento les he ganado la batalla, después de cuatro años siguen "mataos y bien mataos". Y si he de ser sincera, ni me acuerdo de ellos. Es cuestión de economía vital: sería una pérdida de tiempo y esfuerzo.

He aprendido (dicen que a todos los que padecemos esta enfermedad nos pasa) a vivir de otra manera, a contemplar lo que me rodea como algo digno de disfrutar sin remilgos y a intentar que los que comparten conmigo la vida sean más felices (familia, amigos, compañeros, etc.). Ya no soy como era antes, mucho más derrotista, y he comprobado que cuando pierdes el miedo a la muerte, la existencia se vuelve mucho más luminosa, parece que todo cambie y tenga otro sentido, más positivo. Las prioridades cambian, el hoy es lo que cuenta; te abrazas a la vida cada mañana al despertar como si fuese el día más importante, el único, del que no puedes perderte nada, ni un minuto. Sentir esa intensidad me encanta, y me digo que he sido una jilipollas por no haber sabido disfrutar de igual manera todos mis años anteriores.

Amas más, a las personas y a las cosas, y es delicioso comprobar cómo cuanto más amas más recibes. Se da esa compensación sin buscarla, existe esa compensación aunque tardemos tanto tiempo en descubrirla, quizá porque nos dé miedo fracasar. Algunos no tendrán la suerte de descubrirla y disfrutarla en toda su vida. Yo la he tenido y la recomiendo.

Nunca pensé que hablaría de esta cuestión pero creo que era inevitable. No pretendo ser modelo de nada ni de nadie, ni que ninguno/a de los que me lean sienta pena o, por el contrario, lleguen a pensar que soy la leche. Pa . No sufro en absoluto porque me siento curada, porque me queda mucha leña por dar, muchas opiniones que transmitir y muchos sentimientos por dejar aflorar.

Puedo decir, y digo, que he logrado estar en paz conmigo misma y con todo lo que me rodea, y creo que eso es la felicidad o, al menos, lo que más se le parece. Me siento feliz. Viviendo en un mundo tan bello como el que muestra esa foto de China, ¿cómo no serlo?
Lujo de vida y poesía.

26 septiembre 2007

L.F. Comendador, el "Comendatore"

Después de varios días sin escribir porque he estado metida en la tarea de diseñar y maquetar un catálogo de pinturas de José Mayoral (http://diogenesbitacora.blogspot.com/) para enviarlo a México, retomo el blog para hablar de alguien a quien tengo un enorme cariño, vamos, que lo adoro: Luis Felipe Comendador.

Conocí a Luisfe hace ya... como 10 u 11 años, quizá 12, que no es poco, en una reunión del Círculo de Bellas Artes convocada por Uberto Stabile (estupendo amigo, poeta y gestor cultural) para intentar abrir la convocatoria anual de editores alternativos e independientes que se celebraba en La Rabida (Huelva) a más editoriales que reunieran esas características. Nosotros, desde Diógenes Internacional Ediciones, asistimos porque vimos un artículo en la revista Ajoblanco que hacía referencia a esta convocatoria.

La convocatoria se abrió y ya va por la XII edición, bajo el nombre de EDITA, celebrándose ahora en Punta Umbría (Huelva). Creo que no he dejado ni un solo año de asistir porque, además de presentar las ediciones que hemos ido haciendo a lo largo de estos años y poder disfrutar de las que realizan otras editoriales alternativas y no tanto, es una manera de reencontrarnos con los amigos/as que durante el resto del año apenas podemos vernos, y entre ellos está Luisfe, que no siempre asiste, lo que alimenta las ganas de volver a verlo, y para mí es una fiesta cuando lo veo aparecer.

Luis Felipe me engancha por muchas cosas: su poesía (un lujo), su simpatía, su afectividad, su profesionalidad, su melancólica alegría, su honestidad, su lealtad, su creatividad, su capacidad de crítica y autocrítica, su sensibilidad... y un sin fin de cosas más, pero hay una que sobresale sobre todas o, quizá, sea un compendio de todas ellas y que yo creo haber percibido desde el mismo día que lo conocí: su gran humanidad. Y me voy a permitir mostrar una fotografía que él desconoce y que le hice en uno de esos encuentros de EDITA (creo que es de hace 2 o 3 años) en la que muestra su parte más humana, la de quien se deja abatir por el cansancio, o quizá el aburrimiento, y se sumerge en el sueño como un niño, ajeno al ruido circundante, inspirando esa ternura que a todos nos produce contemplar la felicidad de quien duerme. A mí me la inspiró y por eso me permití fotografiarle a traición, aunque siempre motivada por el cariño que le tengo.

Este ser tierno y grandullón (dejarse abrazar por él es una delicia) al que no puedo dejar de leer a diario en su magnífico blog, es capaz de compartir, sufriendo y/o alegrándonos con él, sus vivencias diarias mediante disertaciones tremendamente lúcidas ya sea sobre su vida familiar, sus amigos (qué emocionante respeto y cariño les tiene), sus vecinos de Béjar (ciudad en la que vive y revive), su trabajo editorial y de imprenta, los encuentros en bares con conocidos o no, o los chascarrillos y vaivenes políticos y sociales de una comunidad a la que no puede permanecer ajeno. A fuer de sensible es elegante en sus afectos y en sus desafectos, por eso no perdona el cutrerío ni las malas formas, y le duelen, y le dejan huella.
Me escribió ayer para decirme que ha incluido mi blog en su blog de blogs y, aparte de emocionarme con el detalle (soy una sensiblera de cuidado), me he sentido realmente honrada de que haya pensado en mí. Y si me he sentido así es porque sé que cuando hace estas cosas no es de forma gratuita, sino que pone en ello el corazón. Al presentar mi blog, dice, además, cosas bonitas de mí, de lo que hago y de lo que escribo, y también sé que si lo dice es porque lo siente, aunque yo, que tiendo a no dar importancia a lo bueno que se diga de mí porque siempre pienso que puedo hacer las cosas mejor (¡ese maldito perfeccionismo, princesa!), siento tremendo pudor ante sus palabras. Pero gracias por ellas, querido Luisfe, querido amigo, delicia de persona.

(http://diariodeunsavonarola.blogspot.com/)

Volver después de varios días para hablar de un buen amigo es gratificante y saber que está ahí, como toda esa buena gente que tengo el privilegio de conocer, te reconcilia con el mundo, y te hace olvidar las cargas de profundidad que a veces la vida nos lanza... y si no te las hace olvidar, te da fuerzas para hacerles frente, para mirarlas a la cara y demostrarles que no les tienes miedo. Los amigos, la buena gente, alimentan la vida. Son el azúcar de la vida.

Amistad y poesía.

12 junio 2007

Hay cielo y cielos

Esto es un cielo increible y hermoso, poético, lleno de matices y del que se espera algo: truenos, lluvia, o quizá el simple paso a otro cielo.
Se me hace tarde, me voy a comer. Luego seguiré con este cielo u otros cielos.
Pues este mi cielo lo fotografié una tarde de primavera de hace tres años en La Mancha, en Tembleque, desde el corral de la casa de Jose, de Jochete, de Mayoral, de Mayo, o de García Smith. Yo estaba trabajando uno de mis libros-objeto en el patio interior cuando empecé a notar un cambio de luz que me llamó la atención porque se había vuelto amarillenta. Tuve una sensación extraña, como de otro mundo cósmico, y me vino a la mente de forma espontánea el título de un libro de Julio Llamazares: La lluvia amarilla. No es que el libro tenga nada que ver con el cielo y las formas o las luces que adopta, pero sí con una especie de retrato en sepia de la melancolía que produce la desaparición de los seres queridos y el recuerdo de su presencia en los rincones de un pueblo abandonado. Es un relato de tristeza y abandono. Y quizá sea eso lo que sentí al volverse amarillos todos los colores que habitaban a mi alrededor: la pérdida de su presencia. Sin embargo la nueva luz convirtió ese pequeño mundo en un lugar mágico, de cuento al calor de la chimenea. La belleza en estado puro, la que surge de la esencia de las cosas y de las personas, sin artificio, me extasía. Y este es un ejemplo.
Pero hay otros cielos, y yo tengo algunos, que me extasían también: mis amigos/as, esas personas a las que quiero y de las que siempre estoy aprendiendo. Unas veces recordándolas porque ya se han ido (esta hijaputa de vida fue implacable con ellos, tan jóvenes todavía) y otras conversando con las que no se dejan llevar. La amistad es un chute de vida, y creo que sin ese cuelgue permanente la existencia sería mucho más anodina y menos llevadera. La amistad es complicidad, entre otras cosas, por eso creo que hay que delinquir constantemente con y para los amigos, subvertir las normas e imposiciones, exiliarse de todo eso que llaman "lo políticamente correcto". La amistad debiera ser anarquía pura, y besos, muchos besos.
Pues eso: amistad y poesía.

29 mayo 2007

Tiempo y tiempos

Es curioso que haya tanta gente que crea que el tiempo se estira indefinidamente, que es posible hacerlo todo, incluso llevar varias cosas a la vez... Yo no puedo, el tiempo me arrolla, me pisotea implacable, me siento incapaz de controlarlo, de distribuir los tiempos racionalmente. Mal asunto éste.

Mi querido amigo Alberto B., que me dejó un comentario en mi disertación última, me dice algo que me ha llegado al alma: que soy una persona que no añado años a la vida sino que añado vida a los años. Es una frase que había escuchado en alguna otra ocasión pero nunca pensé que alguien me la pudiera atribuir, y me gusta. Aunque he de decir que es perfectamente atribuible también a él, más aún cuando va a ser padre por primera vez. Tener buenos amigos, quererlos y saber que te quieren, es de las cosas más gratificantes que a una le pueden pasar, y lo mejor de todo es que pase el tiempo que pase sin vernos, la amistad se mantiene igual de intensa y la confianza no decae. Gracias Alberto (ya sé que no es mi otro Al, el otro Alberto, tan querido) por ser tan inmenso.

El tiempo de las Elecciones, por fin, ha pasado. ¿Quizá habría que decir los tiempos de las Elecciones? Porque para cada cual el tiempo ha transcurrido distinto, en magnitud y en intensidad. Hay quien ha convertido el tiempo en arma letal contra los otros, en vendaval furibundo, y hay quien, por el contrario, ha hecho del tiempo un instrumento de sosiego, pedagógico y esperanzador. También hemos podido encontrar otros que, pudiendo haber dispuesto de todo el tiempo para hacernos soñar, nos han rociado de agua helada para impedirnos cerrar los ojos. No es justo. Ahora todos quieren ganar tiempo, supongo que para llegar en mejores condiciones que los otros a las próximas Elecciones, que ya han empezado...

No ha sido el mejor resultado para la izquierda, tampoco para la derecha por mucho que digan lo que decían los otros en las anteriores y a la inversa. Yo siempre he pensado, y lo sigo pensando, que en los comicios locales y autonómicos gana quien más Ayuntamientos y Comunidades Autónomas gobierna. Lo pensé cuando lo consiguió el PP y lo pienso ahora que domina el PSOE. Lo de los votos es una mandanga a la que se agarran los perdedores, todos.

Al final fui a votar, y voté.

Lo de Madrid es lo que me llega al alma, no tanto por los votos que ha conseguido la derecha sino por los que han dejado de depositarse en las urnas por la gente de izquierdas, esos supuestos "puretas" (¿de qué?) que prefieren mil veces que gane la derecha antes que pensar medio minuto con la cabeza. Instalarse en la utopía es muy cómodo porque así no hay que pensar demasiado. La realidad del tiempo, o los tiempos, que nos tocan vivir no gustan a casi nadie, lo mismo da del lado al que se incline, pero por poco que nos guste o nos resulte difícil asumir o entender esa realidad, deberíamos tener medianamente claro, a mi entender, LO QUE NO QUEREMOS. Sólo analizando lo que se nos viene encima con la sanidad y la enseñanza en la Comunidad de Madrid (que ya se nos lleva viniendo desde hace años) debería haber sido suficiente. Eso de que no hay que votar en contra de nadie es una falacia porque todo tiene en la vida dos caras: si hay un "en contra" es porque hay un "a favor", y al revés. Si no quiero la privatización de los servicios públicos es porque estoy a favor de su generalización sin coste adicional, de su control por las instituciones, de que exista una mínima garantía de calidad, de que nadie haga negocio con los derechos universales de las personas, de que nuestros impuestos se empleen en mejorarlos. Es una de las grandes diferencias entre la derecha y la izquierda, por muy "diluida" que pueda estar ésta última. Siguen habiendo diferencias importantes pero parece que no nos enteramos. Quien calla, otorga, así que los abstencionistas que asuman la responsabilidad que les corresponda y, sobre todo, que luego no se quejen. ¿Dónde queda aquel NO PASARÁN?

Por quien más lo siento es por Rafa Simancas porque me consta que, independientemente de su carisma, es un hombre a carta cabal, currante, honesto y enterao de lo que se cuece en Madrid, aunque no me atrevería a decir lo mismo de alguno/a de los que le rodean... Soy de las que piensan que los resultados que han obtenido tanto Espe como Gallardín no son tanto por méritos propios como por la tremenda ayuda que les ha proporcionado ese tal señor Sebastián, un amigo de ZP. Quizá no hubiese ganado la izquierda de ninguna de las maneras, pero no creo que esta debacle se hubiese producido si se hubiese optado por un candidato a la alcaldía, o candidata, más "apañao", menos memo. ¿Aprenderán de la lección?

Es tiempo de comprarse un ordenador nuevo, pero no tengo tiempos, mis tiempos no me dejan.

Tiempo y poesía.

FOTOLIA