Bitácora de Isabel Huete
SOLIDARIDAD CON HAITÍ
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05 septiembre 2008
Un día otoñal
Hoy me he levantado llena de vitalidad. Sé que cuando diga la razón habrá quien piense que estoy majara total, pero he de decir que el que los colores del arco iris sean tantos no es una cuestión baladí. Y es que a mí el fresquito me pone. Hoy Madrid ha amanecido encapotada y ventosa, como un preludio del frío que se avecina. Ha faltado que todo hubiese aparecido regado con agua de lluvia, pero bueno, tampoco se puede tener todo de golpe.
Y es que a mí me gusta el frío porque es el único que logra atemperar el calor que me abrasa por dentro. Me encanta sentir la calidez del cuerpo bajo la lana mientras el viento frío me acuchilla las mejillas. Chapoteo en los arroyos de lluvia y me río del agua por su empeño en traspasar la piel de mis botas. Me pongo la boina, los guantes y la bufanda porque en aquel cuento que leí de niña y tanto me gustó, la protagonista se los ponía para ir a patinar al lago helado. Si truenan las nubes, me asomo al balcón para devolverles el saludo, y bato palmas de felicidad cuando me lo agradecen enviando luminosos rayos que danzan inquietos sobre los tejados de las casas. Cierro las ventanas para poder observar las gotas de lluvia deslizarse por los cristales en un llanto emocionado. Recojo las hojas que los árboles siembran en los parques para fotografiar sus decadentes rizos.
El frío me sabe suya, y yo me dejo querer.
Otoño y poesía.
Publicado por
Isabel Huete
en
13:24
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