Bitácora de Isabel Huete

SOLIDARIDAD CON HAITÍ

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Mostrando entradas con la etiqueta Andreu Navarra. Mostrar todas las entradas
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04 abril 2009

Presentación en Madrid de Fiebre y ciudad, de Andreu Navarra Ordoño

Bueno, pues parece ser que por fin tengo todo el material para contaros este evento tan esperado y del que, creo yo, disfrutamos todos los asistentes. Desde luego yo disfruté a rabiar y sé que Andreu Navarra también.

Lo hicimos en el Centro de Arte Moderno, una librería-galería que organiza todo tipo de actos, desde encuentros de performers, lecturas de poesía, diálogos con escritores reconocidos y no tanto, exposiciones de todo tipo de arte, presentaciones de libros, talleres, etc, etc. Son personas que apuestan por gente de futuro sin olvidarse de los consagrados y muy abiertos a cualquier propuesta que tenga que ver con el arte y con la literatura, incluso también con la música aunque desgraciadamente esa forma de expresión artística requiere espacios más amplios y el suyo es más bien recogidito pero muy agradable y cómodo.

El marco fue original porque en la sala donde se realizan estas actividades había una exposición de pintura en la que se reproducían perros de grandes obras de Museo del Prado extrayéndolas de los cuadros, es decir, tal y como lo muestra esta foto aunque cuadro y perro se exponían por separado.


Así que, pendiendo sobre nuestras cabezas dos figuras de perro, iniciamos la presentación con la asistencia, sobre todo, de amigos y conocidos, muchos de ellos artistas plásticos (Benito Lozano entre ellos) y alguna poeta incipiente como es Donce, con la que empecé una amistad bloguera y el día de la presentación tuve la satisfacción de conocer. Es gracioso que me agradeciera que la invitara cuando la que realmente estaba agradecida por su presencia era yo. ¡Y encima fue una de las pocas que compró el libro! Joven, guapa, cariñosa y divertida: así la vi yo, además de amante de la poesía y de una exquisita sensibilidad por lo que he podido comprobar leyendo su blog. Y es que en actos como estos es difícil poder dedicarle demasiada atención a nadie por mucho que apetezca. Mil gracias querida Donce (ya ves, Comendador, por fin tus dos más fieles admiradoras se han conocido).


Donce, la dulce.



Como en otras ocasiones incié yo el acto contando cómo conocí a Andreu, cómo llegamos a ponernos de acuerdo y de qué manera me inspiró su poesía para acabar metiendo su libro en una jaula y acompañar sus textos con fotografías hechas por mí y
tuneadas después digitalmente. Sin olvidar manifestar la satisfacción que para Diógenes Internacional ha supuesto editarle este libro-objeto.


Andreu eligió para la presentación a un gran amigo suyo: Luis Miguel Madrid, persona de múltiples registros culturales y excepcional dialogante, con el que quedé para conocernos dos días antes de la presentación y después de cinco horas sin parar de hablar con él consiguió que mi atención no mermara ni un ápice hacia su discurso, y ello a pesar de haber alegrado la velada con diversos brebajes etílicos...

Hablar de
Luismi es hablar de poesía, teatro, negocio hostelero (cuando vengáis a Madrid o los que ya vivís aquí no dejéis de visitar su Librería-champañería María Pandora, en las mismas Vistillas; un local muy interesante y con gran encanto), edición en Internet (Revista Babab), espectáculo, promotor, y estoy segura que muchas cosas más que todavía no conozco. Un hombre de calibre y con esa sabiduría que da la humildad y una contemplación positiva de la vida.


Me hubiese gustado transcribir aquí su intervención (deliciosa) pero no la he recibido por e-mail tal y como se lo pedí, supongo que debido a que quiere incluirla en la reseña de la presentación que está preparando para sacar en Babab y no quiere que nadie se la pise. Yo haría lo mismo en su lugar, así que por mi parte está disculpado. Eso sí: yo le envié las fotos que hizo Antonio Novillo, fotógrafo y miembro de la dirección de Diógenes Internacional, pero es porque sabía que iba a adelantarme a la hora de contar cómo transcurrieron las cosas.


Y, por último, habló Andreu con la sencillez que le caracteriza y contó también cómo vivió nuestro encuentro cibernético en su día y la amistad que le une a Luismi, con el que ha colaborado en numerosas ocasiones mediante artículos en su revista virtual Babab, de la que es un asiduo comentarista y, para mí, de los de mayor calidad. Después nos regaló con la lectura de algunos de sus poemas, y sin ninguna pregunta posterior por parte del público, finalizó la presentación con cañitas y picoteo en la taberna de enfrente.

Como no podía ser de otra manera, algunos acabamos la noche en la
Champañería María Pandora, donde Luismi nos había reservado un apartado y nos obsequió con unas botellas de ese burbujeante elemento que no puede faltar en ninguna celebración de la que se sale con la sonrisa puesta por haberla disfrutado en la mejor compañía.

No sé cómo lo vivieron los demás, pero yo lo viví así: feliz.

Satisfacción y poesía.

31 marzo 2009

A mis queridos/as impacientes :)

No estoy calladita porque quiera... ¡Es que he empezado en mi nuevo curro y estoy intentando dar la talla y no defraudar! Ay, mi niña, esa autoestima tuya es un peligro... Casi me había olvidado lo que es trabajar después de que me han tenido ninguneada durante cuatro años. En fin, que estoy encantada pero tengo mucho menos tiempo que antes.

La entrada sobre la presentación del libro no la pondré hasta que me pase las fotografías que sacó un amigo fotógrafo, las cuales sólo pude ver en su cámara y creo que es un manta con eso de los ordenadores y no sabe cómo descargarlas... Pero adelanto que estuvo muy bien, casi de lujo, si no llega a ser porque Andreu Navarra, que durmió en mi casa con Judith, su mujer, es alérgico a los gatos y se pasó la noche llorando a lágrima viva y moqueando... ¡Lo siento querido amigo! La próxima vez esterilizaré la habitación... Es un solete, ni siquiera se quejó.

Una cosa estupenda que me pasó fue que vino Donce, bloguera de pro, a la que no conocía en persona y me encantó. Ya comentaré más sobre ello cuando lo cuente todddditoooo, tó.

Sigo aquí y os quiero.

Amistad y poesía.

21 marzo 2009

Fiebre y ciudad en Madrid



Por supuesto estáis todos/as invitados y a los/as de Madrid que no vengáis os pondré en mi libreta negra... Así que ya sabéis:

El sábado 28 de marzo a las 20:00 h.
NO TENÉIS MEJOR OPCIÓN QUE ÉSTA

También rogaría a los que queráis y podáis que distribuyérais esta invitación entre vuestros amigos/as.

Más que poesía.

24 febrero 2009

Un día más


Tenía tareas acumuladas y me he lanzado a las calles para hacerlas: que si concertar fecha para la presentación den Madrid del libro de Andreu Navarra, Fiebre y ciudad (por fin el 28 de marzo), que si cambiar las ruedas traseras del coche porque estaban las pobres como la piel de un bebé, que si comprar en Carrefur, que si recoger varillas de metacrilato para seguir haciendo jaulas... En fin que he acabado molida.

Pensaba mientras iba de un lado a otro que cada vez me interesa menos los pasos que doy y hacia dónde se dirigen. Recorrer el camino y medir su distancia (o intentarlo) no ocupa mi tiempo; ni siquiera el horizonte me inquieta si no es para ver salir el sol o divisar Venus al atardecer. La prisa ha huido a otros confines y la carga sobre mis hombros cada vez es más ligera.

Ahora me siento más libre y sólo se detiene mi mirada sobre las flores que crecen al borde del camino como glamurosos arco iris. Dejo al viento desnudar mi cuerpo y a los pájaros hablarme al oído. Me adormezco cuando el sol se recrea en mi piel y despierto cuando las estrellas chisporrotean suspendidas en la inmensidad.

Ya sólo me entusiasmo con el abecedario de la vida.

Vivir y poesía.

14 enero 2009

Presentación en Barcelona (2): así lo vi yo.

Hubiese querido haber hecho esta entrada el mismo día por la noche pero reconozco que acabé agotada después de vivir tantas emociones. Estaba tan ilusionada y tenía tantas ganas de empezar el acto de la presentación del libro de Andreu Navarra, Fiebre y ciudad, que hasta me olvidé de prestar mi cámara a alguien para que sacara fotos o grabara en vídeo... Así que he recurrido a nuestra premamá Judith, preciosa media naranja de Andreu, para que me prestara alguna de sus fotos ya que las que nos hizo la fotógrafa del Ateneu Barcelonés, lugar del evento, no llegarán hasta dentro de unos días (espero). Prometo mostrarlas en cuanto las tenga.

Empezaré contando que el apretón de trabajo duró hasta una hora y media antes de que empezara el acto: me quedaba por colocar las varillas de metacrilato de las últimas 20 jaulas que encerraban el libro... Estuve dedicada a esta tarea desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde, pero no me dejé ni una. Y para allá que nos fuimos con nuestra enorme caja de cartón y varias bolsas por las calles de esa fantástica ciudad que es Barcelona.

A Andreu me lo encontré nada más llegar, casi sin uñas ya. Después, el placer de conocer a Eduardo Moga, una referencia poética quizá inigualable. A continuación el abrazo entrañable de dos amigos blogueros y magníficos poetas a quienes me moría de ganas de conocer: Marian Raméntol y Cesc Fortuny, quienes además venían con el libro que ya habían comprado desde el primer momento que empezó a salir de la hornada para que se lo firmásemos Andreu y yo (todo un honor, por cierto). Otro abrazo con alguien de quien sólo conocía su nombre y algunos de sus poemas de la Antología elaborada por Andreu sobre poetas catalanes
Domicilio de Nadie (Isla Negra Editores, 2008): Carlos Vitale. El reencuentro con Agustín Calvo Galán, poeta experimental y experimentado y performancer, a quien también edité su poemario visual Otra ciudad, y con José Antonio, su marido, ya grandes amigos ambos. Toda la familia de Andreu, al completo, con abuela incluida, que no podían dejar de compartir con él la ilusión que le hacía la edición de este libro. Los amigos y compañeros de grupo musical (creo que heavy y algo gore) del pequeño-gran hombre que es este poetazo de 27 años. También José Mayoral, siempre en su laberinto intelectual y compañero de editorial, que tuvo la delicadeza de acompañarme desde Madrid para compartir la conducción de mi coche y ayudarme en todo lo que necesitara (un amor total). Y otras muchas personas desconocidas que llenaron hasta la bandera el Aula dels Estriptors (Aula de los Escritores) y compartieron con nosotros una hora, más o menos, de gran intensidad literaria.

He de señalar que la gente del Ateneu Barcelonés nos dieron una acogida maravillosa y pusieron todo el interés en que la presentación saliera perfecta, como creo que así fue.

Primero me tocó hablar a mí, como editora, y, cosa rara, creo que conseguí ser bastante breve. Sabiendo que la intervención de Eduardo Moga tendría toda la enjundia, me limité a exponer qué era Diógenes Internacional y en qué consistía la colección de libros-objeto Las ciudades son libros que se leen con los pies..., pasando a continuación a relatar cómo se había producido la relación con Andreu Navarra y el efecto que me produjo desde el primer momento el contenido de su poemario, sirviéndome de inspiración para elaborar la jaula en la que queda guardado como símbolo de una ciudad opresora y a la vez abierta a todos los sentimientos y sensaciones de quienes la habitan, en este caso él. También quise explicar someramente el porqué de la incorporación de las imágenes elaboradas por mí y la razón de su distorsión figurativa y cromática, muy relacionada con la crudeza y la fuerza de los poemas.

A continuación presentó el libro Eduardo Moga... No sé si encontraré las palabras exactas para expresar la admiración que me produjo su intervención: si digo sublime a secas podría interpretarse como una exageración, así que diré que fue sublimemente magnífica. He visto muchas presentaciones de libros y puedo asegurar que en ninguna tuve la sensación de que el/la presentador/a se hubiese leído en profundidad la obra del autor o, si se había hecho, faltó la palabra, la expresividad y el análisis adecuados, tan necesarios para que los presentes, aún no lectores del texto correspondiente, llegasen a comprender con cierta claridad el significante y el significado de lo escrito. Eduardo desgranó la poesía de Andreu, captó todos y cada uno de sus mensajes, se metió bajo su piel y hurgó en todas las heridas, las abiertas, las todavía en proceso de curación y las totalmente cerradas. Y es por eso que nos vino a decir que la ciudad de Andreu es un cuerpo físico lleno de agujeros, con necesidades y actos fisiológicos, orgánica, carnal: es su propio cuerpo. Hubo mucha complicidad, mucha comprensión y un chorro de admiración y cariño. No faltó una sola palabra en la exposición de Moga y, lo que es mejor, tampoco sobró ninguna. No hubo ni asomo de petulancia o pedantería, más bien todo lo contrario: justeza y sencillez. No mostró ninguna frivolidad en las alabanzas ni halagos inútiles, pero sí grandes dosis de reconocimiento y rigor intelectual. Vamos, que se me caía la baba escuchándolo y nunca podré agradecerle lo suficiente que hiciera suyo este poemario y derrochara tanto amor por la poesía.

Y le tocó el turno a Andreu, tan descreído como siempre, tan alucinado por las palabras de Eduardo Moga que parecía querer desmentirlas, sobre todo cuando su demostración de la admiración que le producía se plasmó en el siguiente comentario respecto al poema Nada: "Es tan perfecto que me hubiese gustado haberlo escrito yo". No se puede pedir más. ¡Y además sin contener un solo adjetivo!, como bien dijo. Y es que Andreu todavía no se cree a sí mismo o al menos no se cree que eso que escribe tenga la importancia y la calidad que otros le damos, que va camino de ser un gran poeta, que su poesía rebosa originalidad y fuerza, que si sigue por este camino acabará siendo uno de los imprescindibles porque años le quedan de sobra para lograrlo. Y lo bueno es que nunca caerá en el engreimiento porque sabe que la poesía no se compadece con tal actitud, y él es poeta por encima de todo. Se extendió al principio en explicar la organicidad o carnalidad de su poesía, en sus sensaciones y sentimientos hacia su entorno vital y en la forma de excretarlos, tan fisiológica muchas veces (lo que en el fondo era darle toda la razón a E. Moga). Y también dijo algo que a mí me llegó al corazonzote: que era la edición que más ilusión le había hecho. Y sé que lo dijo también desde el corazón. ¡Un lujo!

Nada

sólo sé
que sólo tú
serás
lo que reste de mí
cuando ya ni siquiera yo
o mi sombra
seamos

Y finalmente firmas de ejemplares y picoteo y cañitas de unos cuantos en un bar cercano (lástima que Marian y Cesc no pudieran quedarse; tampoco Agustín y José Antonio, me hubiese gustado disfrutar también con todos ellos esos últimos minutos). No faltó nada y, creo, todos nos sentimos más que bien por dentro y por fuera.

¡¡GRACIAS!!

Siempre poesía.

10 enero 2009

Presentación en Barcelona























Por fin celebraremos la presentación del libro-objeto de Andreu Navarra Ordoño con formato diseñado y elaborado por mí. Ha costado lo indecible por todas las circunstancias que han rodeado mi vida en estos últimos meses pero definitivamente sale a la luz el lunes.

Quiero invitar desde aquí a todos los amigos y amigas blogueros aunque sé que la mayoría, por la lejanía de su lugar de residencia, no podrán asistir. En todo caso, a los/as que residen en Barcelona, o cerca, me encantaría poder tenerlos allí y darles un abrazo ese día.

Las fotografías que acompañan a los textos son las que aparecen en el Slide de la columna derecha del blog, las cuales supongo que todos tenéis más que vistas.

También he de decir que para mí, y sé que para Andreu también, es un lujo y un placer enorme poder contar con el Prólogo y la presentación del libro a cargo del poeta Eduardo Moga, de quien ya he hablado en este blog.

Prometo contar cómo ha ido todo.

Literatura y poesía
.

09 noviembre 2008

Entrevista a Eduardo Moga, poeta por encima de todo

Hoy he podido ver que mi querido amigo Agustín Calvo Galán (ver en mi ROLL su web "Poesía visual y otras poesías") ha hecho una entrevista al poeta Eduardo Moga (Barcelona, 1962), autor del prólogo del último libro que he editado y que está pendiente de presentarse en Barcelona el día 12 de enero "Fiebre y ciudad", de Andreu Navarra Ordoño.

Quiero reseñarlo hoy porque es un poeta a tener muy en cuenta por aquellos que sean amantes de la poesía y de la literatura en general, aunque probablemente su nombre no sea de los que aparecen todos los días, o casi, en las páginas culturales de los medios de comunicación. Yo lo entiendo porque no es un autor mediático sino de los que trabajan detrás de las bambalinas figuronas y con una calidad indiscutible.

http://www.revistadeletras.net/eduardo-moga/

Me gustaría que quienes os acerquéis a conocer las opiniones de Eduardo Moga me comentáseis qué os ha parecido o, si lo preferís, dejáseis un comentario en la web de Agustín Calvo Galán.

Calidad, calidez y poesía.

18 agosto 2008

Quiero ser como Luis Felipe Comendador

Sí, sí, no es broma, quisiera ser tan inteligente, culto, elegante, comprometido, amigo de sus amigos y buena gente como es él, tener su bonhomía. Y, por supuesto, me encantaría saber de poesía y escribirla como él. Pero sé que nunca llegaré a ese nivel ni aunque me lo proponga, porque la sabiduría en general, y la literaria en particular, se consigue tras mucho esfuerzo, tras mucha observación, tras muchas vivencias y tras mucha lectura, y todo ello sabiéndolo asimilar y no alardeando de nada.

Yo observo todo lo que me rodea cual ojo de diosa (con el de Dios no me atrevo), he vivido hasta la extenuación queriéndome comer el mundo, he leído a la luz de la luna cuando no me permitían en el colegio tener la luz encendida hasta altas horas de la noche, he asimilado por todos los poros de mi piel cuanto me ha acontecido, he sido incapaz de alardear de nada porque nada de lo que tuviera o supiera me parecía realmente importante, pero ni me he esforzado lo suficiente ni he sabido plasmar poéticamente aquello que ha ido sedimentando en el fondo de mi experiencia. Por eso dudo mucho que consiga ser o saber como Luis Felipe Comendador. Y es que yo lo admiro, y le quiero, más aún si cabe por la distancia intelectual que nos separa.

Todo esto viene a cuento por cosas que se dicen o se escriben sobre los triunfadores de los JJ.OO.


Son los nuevos héroes, los nuevos modelos a imitar, los inalcanzables, los admirados, los venerados, los imbatibles, los grandes de los grandes, los dioses del Olimpo, los que ocupan todas las portadas. Nada más lejos de mi intención que comparar a Luis Felipe con ninguno de ellos, ¡faltaría más! (lo digo a favor de él, claro). Pero viene a cuento porque todos, en algún momento hemos querido ser como, o más que, otras personas que hemos conocido y admirado, incluso sin conocerlas. No es malo ni criticable siempre que no se convierta en una obsesión o en la única meta para conseguir la felicidad o la parte de ella que nos permitan disfrutar. Admirar a un deportista es realmente sano, querer imitarlo también, pero la cuestión es el porqué y el para qué.

- ¿Y tú qué quieres ser de mayor, Ramoncín?
- Pues yo quiero ser campeón como Nadal, abuelita.
- ¿Y por qué quieres ser como Nadal?
- Para que me den muchas medallas de oro y salir en todos los periódicos.
- ¿Y tú tampoco querrías ir a visitar los museos como él?
- ¿Qué son los museos? Yo lo que quiero es jugar a la Play, como hace él.
- Pero es que para ser como Nadal tendrás que trabajar muchas horas y ser muy disciplinado, y hasta que llegues a ello pasarán bastantes años... ¿Tú estarías dispuesto a sacrificarte así?
- .......

Y entonces la abuelita se convierte en el lobo y se lo come...

- Oye, tío, ese tronco del Phelps es un crak...
- ¡Joder, cómo se lo ha montado el tío: ocho oros y sin que se le menee un pelo!
- ¡Ya te digo, siendo yanky ya podrá, con la pasta que atienen!
- ¡So pringao, que eso no es cuestión de pasta!
- ¡Qué hostia, pues entonces el pringao es él!

Y entonces vino una ola enorme y se los llevó mar adentro...

Demasiado fácil enamorarse del oro, o de los oropeles, y qué difícil saber reconocer el esfuerzo y el tesón, y más aún saber y querer imitarlos. Cuentan las marcas, los tantos, las brazadas, los segundos, los metros, los goles, los rankings... El éxito está lleno de medidas, de números, de fama, de podiums y de himnos y banderas. Así nos lo están vendiendo, así nos lo están inoculando en dosis bajas pero de manera efectiva. Empezó con "la roja", con toda la parafernalia, para que una TV ganara audiencia y ahora a todos los equipos, sean del deporte que sean, se les llama "la roja" aunque vayan de azul, en pelotas o estén debajo del agua. El "podemos" o "lo conseguiremos", o frases parecidas, se han creado en un estudio de marketing bien aleccionado. El objetivo es vender el vencer, ser los primeros, luchar sin descanso para ser reconocidos, todos unidos bajos los símbolos patrios, ¡todos a por ellos! Lo que no se ve, lo que hay detrás, que cada uno se lo imagine y si no, al contenedor de basuras por piciarla.

Y luego, cuando todo acaba, nos quedamos con cara de tontos en la soledad del salón, frente a ese televisor superguay que nos hemos comprado a unos plazos insufribles para ver a nuestros ídolos. La euforia ha desaparecido de repente, ¿y ahora qué hacemos hasta que nos chorreen con otro evento? Hemos dejado de leer (quien lea), de ir al cine o al teatro (quien acostumbre a hacerlo), de pasear al atardecer (quien le guste), de echarnos esa siesta tan estupenda (quien no lo pueda remediar), de dormir muchas noches para ver las retransmisiones en directo... Y no nos hemos dado cuenta de que el chute olímpico, o el futbolero, o el que sea que nos inoculen, nos estaba dejando vacíos por dentro, sin defensas ante tanto ataque.

Y digo yo que por qué no pondrán tanto empeño los gobiernos y los medios de comunicación en inocularnos cultura a todas horas, en hacernos amar la literatura, el arte, la música, la danza, el cine, el teatro, todas las artes en general. Por qué no crean también un Comité Olímpico de la Cultura que organice una Olimpiada donde se midan los saberes... La imaginación, el discurso, la palabra escrita, el color, el movimiento, las notas musicales, la interpretación, el espacio, el tiempo, el conocimiento, la sensibilidad, la creatividad, la habilidad, la imagen, el cuerpo, y quizá hasta el alma.

Y entonces vinieron los defensores de la realidad y la encarcelaron por subversiva.

Siendo bastantes años más joven de lo que lo soy ahora, quería ser Emily Brönte, también Enid Blynton, y Christian Andersen, y Richmal Crompton, y Emilio Salgari, y Pablo Neruda, y Gustav Klimt, y Mª del Mar Bonet... Quise ser todos aquellos y aquellas que me habían entusiasmado después de leerlos, escucharlos o verlos. Creía que era fácil escribir, pintar o interpretar como ellos lo hacían, y empecé cuentos, y novelas, y poemas, y me compré una guitarra y un manual de aprendizaje, y pinté cuadros y dibujé retratos... pero me faltó disciplina y esfuerzo. Entonces comprendí que querer ser como aquellos a los que admiraba implicaba hacer las cosas también (y tan bien) como ellos, con la misma dedicación y entusiasmo, y no sólo centrarme en sus obras acabadas.

A día de hoy... pues quiero ser como Luis Felipe Comendador, que es, para mí, uno de los grandes. Pero no sólo quiero escribir como él y ser tan disciplinada, también quisiera ser tan gran persona como él lo es.

También quiero ser como José Mayoral, y como Lucas Rodríguez, y como Alberto Gª Sánchez, y como Andreu Navarra, y como Ángel Petisme, y como Yolanda Pérez... y como todos a los que admiro, pero son tantos y tan buenos que no creo que tenga fuerzas para conseguirlo. Quizá las fuerzas deba dejarlas para seguir siendo como yo soy.

Cultura y poesía.

03 agosto 2008

FIEBRE Y CIUDAD, un libro enjaulado

(Jaula realizada artesanalmente por Isabel Huete en madera y metacrilato)

(Muestra de las páginas del libro Fiebre y ciudad, editado por Diógenes Internacional)

En el Slide colocado en la columna derecha del blog se pueden ver todas las imágenes incluidas en el libro. Si se pincha en cada imagen se puede saber a qué corresponden.

La revista virtural Espacioluke saca en el número correspondiente a julio y agosto la reseña que he realizado sobre este libro en el que he colaborado con su autor, Andreu Navarra Ordoño, con fotografías correspondientes a distintos lugares de la ciudad de Madrid, las cuales he retocado digitalmente con los programas Photoshop y Photo Editor para darles más fuerza y para que complementaran también la que desprende toda la poesía de su autor. Reproduzco, pues, la citada reseña:

Escribir sobre un libro en el que se ha participado en la forma y en el contenido no resulta fácil, porque todo lo bueno que diga de él puede resultar pretencioso, pero también me parece injusto no hacerlo ya que la “contraparte”, Andreu Navarra Ordoño, el auténtico protagonista, es un poeta magnífico al que me siento orgullosa de haber editado. Me lo presentó Google cuando iba buscando alguna referencia sobre la prosa abstracta; allí estaba él con un artículo publicado en 2001, en la revista virtual Babab, titulado El arte según Samuel Beckett (la realidad como raíl). Pasado el tiempo, y como consecuencia de aquella incursión mía por el ciberespacio, ha surgido esta colaboración literaria en la que tanto empeño y cariño hemos puesto ambos.
Andreu Navarra (Barcelona,1981) es un autor muy joven y muy sabio, lo que le hace doblemente atractivo porque tiene la osadía y la frescura de la juventud y la madurez de quien bebe de la literatura sin descanso y la utiliza con rigor tanto para enseñarla a sus alumnos como para plasmarla con una escritura profunda y ágil en los artículos y críticas literarias que escribe en diversas publicaciones. También acuden a él para que prologue libros de otros, lo que hace con gran sensatez y, sobre todo, con un criterio muy definido sobre lo que significa la literatura contemporánea, en especial la de aquellos autores y autoras que subvierten los cánones establecidos, esas reglas no escritas que quienes dominan el cotarro de la literatura española imponen para cerrar puertas y ventanas a cuantos competidores aparezcan. Andreu siente pasión por la autenticidad de la palabra y lucha para que ésta aflore en cuantos espacios estén en su mano abrir; hoy escribiendo un prólogo, mañana creando una antología y pasado, quizá, será dirigiendo una enciclopedia. Con él todo es posible porque su sana ambición literaria no puede tener límites.
Pero también escribe libros, y a los dos que ha publicado, Suicidio Súbito (Erizo/Eriçó, 2006), su primer poemario, y Dos modernidades: Juan Benet y Ana María Moix (Abecedario, 2006), se une éste que ahora presento (editado por Diógenes Internacional Ediciones, donde dirijo los proyectos editoriales), elaborado artesanalmente por mí, y al que también he tenido el honor de contribuir, a petición suya, con fotografías propias retocadas digitalmente.
Los poemas de Andreu Navarra fueron los que me marcaron el camino para idear y elaborar este formato del libro-objeto y para realizar las fotografías que los acompañan. Como dice Eduardo Moga en el prólogo -uno de los más hermosos y certeros que yo haya leído-, “Andreu mira, con lucidez, a su alrededor -a esos paisajes urbanos que son, a la vez, los escenarios de la modernidad y del delirio- y también a sus adentros: la objetividad del mundo y la subjetividad de quien se siente devorado por el mundo, se aúnan en un solo discurso alucinado”.
La jaula, como símbolo del cerco físico y emocional al que nos somete la vorágine de la gran ciudad, y también como metáfora de la soledad de quien, a pesar de todo, no consigue quedarse a solas. El ser, el libro, sobrevive dentro de ella; los barrotes trasparentes, cristalinos, nos hablan de la fragilidad de un yo irreemplazable. En contraposición, las imágenes son un estallido de color y de luz con los que se quiere reivindicar la necesidad vital de luchar contra el vacío, de romper los silencios impuestos, de oponerse a la derrota, de encontrar la llave maestra que abra todas las puertas. Y es que Andreu nos deja, aunque pequeña, una rendija abierta a la esperanza.

Así escribe Andreu Navarra:

Unión

este libro herido de mis ojos
solitario
sólo evoca la separación de un cuerpo
la tiniebla que siguió al reposo
la tortura celular
la demanda insostenible
de un contacto
sin el odio necesario para soportar
la necesidad de llenar
un pequeño espacio
pero sola y exclusivamente aquel espacio
soledad poco amordazable
siempre allí donde la noche deja de existir

ISABEL HUETE
En la misma revista también se puede ver otro libro-objeto que realicé para el poemario de José Blanco Mira mi corazón preso en el ámbar de los instantes eternos, sobre el que el mismo autor escribe también una reseña sobre cómo se gestó el libro y cuál es su contenido.


Tengo que dar miles de gracias a Inés Matute, la directora de Espacio Luke, por el cariño que pone y el interés que tiene por todo lo que edito. Gracias Inés por ese regalo que me has hecho. Eres un solazo.

Y tampoco podía faltar hacer una referencia e invitar a que leáis la entrevista que Inés hace a mi querida Inma Luna, deliciosa poeta y poeta deliciosa. Un lujo.


Y como este mes la revista está llena de amigos, no podía faltar Isaías Fanlo con una fotografía de las suyas, delicada y bella como todas las que hace.

http://www.espacioluke.com/2008/Julio2008/fanlo.html

A quienes les guste la poesía, que no se pierdan tampoco el nuevo libro de Kepa Murúa, poeta vasco a quien tuve el honor de editar un poema en otros de los libros-objeto que he editado, Territorio Bilbao, del que comentaré algo en otra ocasión. Kepa nos deja una muestra de lo que escribe publicando varios poemas, magníficos todos ellos.


Y por hoy nada más, que ya es bastante para ser mi primer día de "reingreso" en la vida de la ciudad. Mañana todo será diferente y la añoranza de lo visto y vivido el mes pasado será la protagonista.

Literatura y poesía.

FOTOLIA