
A pesar de que muchos poetas conocidos, intelectuales e instituciones privadas y públicas han apoyado, y apoyan, esta reivindicación, parece ser que entre la familia del poeta y los poderes públicos no se llega a un acuerdo. La primera porque la ofrece a un precio desorbitado (la literatura supeditada al negocio), y los segundos porque les duele el bolsillo a la hora de proteger un bien cultural en el que no ven valor arquitectónico alguno (la cultura supeditada a la imagen), y así parece que seguirán hasta que la casa se caiga a pedazos o la compre un especulador para construir un edificio de nueva planta. No importa el valor histórico y cultural del pequeño edificio ni tampoco que Aleixandre sea, si no me equivoco, el único poeta español que ha recibido el Premio Nobel (también el Nacional de Literatura, el de la Crítica y muchos otros nacionales e internacionales) y que su casa fuera lugar de encuentro de poetas tan importantes como Neruda, Lorca, Dámaso Alonso, Miguel Hernández, Cernuda, Bousoño, Alberti, etc. y no pocos escritores coetáneos.
Realmente resulta vergonzoso que los Amigos de Vicente Aleixandre tengan que manifestarse o concentrarse cada dos por tres ante la casa o ante los organismos públicos correspondientes para exigir algo que tendría que haber sido una iniciativa de las propias administraciones, pero ya sabemos lo que para ellas significa el patrimonio histórico, artístico o literario cuando no tienen claro que les pueda ser rentable. La cultura como negocio es nuestra filosofía, el poder del dinero instalado en los despachos, la desidia y el abandono cubriendo las cabezas de nuestros/as políticos, la incompetencia como signo de los tiempos modernos. Y lo de la familia... vergonzoso.
Transcribo aquí un pequeño texto de Pere Gimferrer:
Pere Gimferrer
Discurso de ingreso en la RAE (1985)
«[...] para bien de todos, espero y deseo que la casa de Vicente se mantenga siempre, como en vida del poeta y como ahora mismo, a título de perpetuado monumento incólume a un gran escritor y a su generación, del mismo modo que el carmen granadino de Manuel de Falla, para instrucción, ejemplo y goce de las generaciones futuras. Hago, por si algún día llegase a ser necesario, público llamamiento desde aquí en tal sentido a todos los amigos de Vicente y de la literatura y a las instancias públicas y privadas pertinentes para que así sea: es una responsabilidad que hemos contraído, es algo que a nosotros mismos nos debemos.»
Este año se celebra el 25 aniversario de la muerte de Vicente Aleixandre, ¿será el año de la solución definitiva a esta cuestión o será el de el olvido? Tendremos ocasión de comprobarlo.
Para quienes deseen saber más recomiendo visitar la web http://www.vicentealeixandre.es/
Velintonia, 3 y poesía.


