Bitácora de Isabel Huete

SOLIDARIDAD CON HAITÍ

SOLIDARIDAD CON HAITÍ
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07 junio 2009

Encantadora dedicatoria de Floren

Fotografía de Florencio Rodríguez de Arce

La otra mañana temprano, muy temprano, me encontre con el cielo.
Con su cisne negro y su cisne blanco y esa luz que hay en el cielo.
Con la calma de su aire, el silencio de sus ruidos y con mi propio cielo.
Para Isabel, que es valiente, generosa y amiga.

Gracias, amigo, por esa dedicatoria.

Amistad y poesía.

05 junio 2009

Teta's Power-3: Epílogo

Mi teta, algo disminuidilla, me ha comentado que está alucinada por el interés que ha despertado... :)

Y es que, todo hay que decirlo, me he sentido tan mimada y animada por mis visitantes y amigos/as que me siento apabullada. Desde esta pequeña ventana quiero agradeceros públicamente vuestro interés con todo el cariño del mundo mundial. La vida no deja de sorprenderme y de ser generosa conmigo. Buen rollito.

Resumiré mi nueva experiencia como si fuera una peli en avance rápido porque estas cosas son para repasarlas sin detenerse en demasiados detalles, al menos así lo creo yo y no precisamente porque me produzcan ninguna grima sino porque, como ya he dicho en otras ocasiones, no hay que pararse mucho tiempo en lo pasado sino mirar al frente para aseguir avanzando. No, no es que sea una
tragamillas, pero tampoco quiero convertirme en estatua de sal; lo mío tira más hacia el dulce, sobre todo si contiene chocolate.

02:00 p.m.: ¡Joder, me he olvidado de ir a sellar el volante de la operación! Para no llegar tarde cojo al taxista más joven, inexperto y lento de todo Madrid.

02:50 p.m.: ¿Ha traído las pruebas? ¿Qué pruebas? Las que le han hecho para la operación. Nadie me dijo que las trajera. Pues no la podemos operar sin ellas. Anda, caballero andante, cógete un taxi y búscame en el mueble de la habitación una carpeta azul de plástico y traémela. Vale, colega.

03:00 p.m.: Habitación guay. Hambre, sudor y sin lágrimas. Acuéstese y espere a que vengan a buscarla. Pongo la tele para que pasen el tiempo y el hambre mejor.

05:30 p.m.: Viene el celador y me pide algo en un idioma que no entiendo. Al final comprendo que es sordomudo o algo así y no puede pronunciar bien. Caballero andante sí lo entiende y le da los dichosos papeles. Fernando Alonso no me hubiese llevado a más velocidad por los corredores. Paso ante gente que me mira con conmiseración y yo les saludo con la mano a lo Lady Di. Son mis minutos de gloria...

05:35 p.m.: Me aparca en una especie de parking de camas, antesala de los quirófanos. Las otras camas están vacías y mirando a mi alrededor pienso que parece la puerta del cielo: todo limpito y pintado en un azul clarito muy logrado. Un tipo vestido de verde se acerca a mí y me coge la mano con afecto. ¿Eres el anestesista? Me suelta la mano con cierta brusquedad y se le borra la sonrisa. No, no soy el anestesista. Creo que es un cirujano al que le ha sentado como un rayo que le confundiera con el pinchadrogas. ¡Un jilipollas!, pienso y no lo digo. Trasiego de enfermeras médicos y demás especímenes sanitarios. En la puerta de los quirófanos la señal de peligro de radiación en verde, ¿querrá decir que en los quirófanos no están contaminados? No lo sé porque no llevo las gafas y lo veo todo borroso. Me dan ganas de preguntar pero no lo hago para que no me llamen cateta.

05:50 p.m.: Sacan a una operada y me meten en la sala no contaminada. Focos y mesa de operaciones dura como una piedra. ¿Una almohadita, porfa, para mis cervicales? Sí, hay almohadita para mí. Me quieren pinchar en la mano o en la muñeca y protesto. Duele un huevo ahí. Aparece un hombrecillo de verde con un pañuelo en la cabeza anudado a lo pirata, de colorines y con dibujos de patitos y bichitos varios. Los anestesistas siempre son los más estrafalarios, supongo que es porque les pone eso de las adormideras. Con esas pintas no me extraña que al cirujano que me cogió la mano le fastidiara que lo confundiera... Me pincha a la altura del codo, donde yo quería. Le comento que lo que menos me gusta es no poderme resistir a la anestesia. Eso pasa cuando uno se droga, me contesta. Graciosillo, ¿eh? Luego me dice que piense en algo bonito. No se me ocurre nada y me voy al otro barrio en dos segundos.

06:15 p.m.: Abro los ojos sobresaltada, como si no supiera qué ha pasado. Ya está hecho, me dice mi ginecólogo, ha salido todo perfecto. Mi boca está más seca y rasposa que el esparto. Tengo mucho sueño y todo me da vueltas. La cara del anestesista cerca de la mía. ¿He roncado mucho? No, en absoluto. Menos mal, pienso. Era una de las cosas que más temía. Coquetería hasta el final. Fitipaldi me devuelve a la habitación a la misma velocidad que antes. Veo pasar las puertas a toda leche pero no sé si es por la velicidad o por el
globo que llevo encima.

06:30 p.m: Ya en la habitación una enfermera me dice que no puedo ni dormirme ni beber agua en una hora. La hora más larga de mi vida y además tengo un hambre de loba. En el gotero un analgésico que me da todavía más sueño. Me paso la hora cabeceando a izquierda y derecha para evitar el sueño. Me acuerdo de la tortura de impedir el sueño aunque sé que esto no se le parece ni lo más mínimo, por suerte.

07:35 p.m.: Por fin una botellita de agua para la nena. La bebo con fruición. ¿Y comer? Más tarde. ¿Has hecho pis? No. Pues intenta hacerlo porque si no tendremos que sondarte. Ante esa posibilidad me siento en el váter hasta que consigo hacerlo. La última sonda que me pusieron me produjo una cistitis de tal calibre que me tuvieron que ingresar durante una semana. No me pillarán en otra. Hay que batallar contra lo que una no quiere. Me visita mi ginecólogo y me dice que el quiste era bastante grande pero cree que es un hamartoma (¡vaya palabreja!) como se había diagnosticado y, por tanto, inocuo. Para más seguridad hay que esperar al informe de Anatomía Patológica. Es el protocolo y me parece lo normal. No me preocupa. No hay ganglios que hagan sospechar nada malo. Por la mañana ya me puedo largar a casita.

09:00 p.m.: Bandeja con cenita. Dieta blanda. Vale. Sopa de estrellas sin sal. ¿Un poco de sal? Dos sobrecitos. Tacos de patatas, cocidas antes de que los conquistadores las trajeran de las Américas, con zanahorias y dos trocitos de puerro. Me lo zampo como si fueran angulas de aguinaga o caviar iraní, pata negra. Catorce años de internado es una mili muy larga y me como lo que me echen, y si hay hambre no digamos. El flan de postre es malo con ganas pero a mí me sabe a tocinillo de cielo. Un fiestorro.

10:30 p.m.: Me duermo como una bendita aunque me mantengo vigilante toda la noche para no doblar el brazo en el que tengo puesta la vía. Menos mal que me muevo poco.

11:55 p.m.: Me despiertan para preguntarme si quiero un zumito de naranja o de piña y suelto toda la retahíla de maldiciones imaginables, ¡panda espabilaos! Ya que me han despertado, me tomo uno de naranja. No está mal pero sigo soltando maldiciones. Me vuelvo a dormir.

07:15 a.m.: Desayuno , por decir algo. Intentan ahorrar costes y se nota que no son ellos los destinatarios de semejante bazofia. Sueño con un croisant y un buen café. Ya queda poco.

08:30 a.m.: Última dosis en vena de analgésico. Debe de ser otra droga porque me duermo aunque no quiera. Me gustaría saber qué guarrería me han puesto pero me da pereza levantarme para leer lo que pone en la bolsita colgada sobre mi cabeza. ¡Que le den!

10:40 a.m.: Llega una doctora muy amable y me dice que me puedo ir cuando quiera. Antes de que acabe ya estoy vestida, ni siquiera me detengo a lavarme los dientes y a peinarme. Me enjuago la boca y me echo el pelo para atrás con los dedos. Ya habrá tiempo de ponerme guapa en casa.

12:00 a.m.: Desayudo en la cafetería de enfrente del Hospital. Eso sí que es pura delicatessen pero estoy medio borracha todavía a causa del analgésico. Me voy a casa a tumbarme a ver si se me pasa. Por la tarde ya estoy casi recuperada. No me duele nada ni echo de menos el hospital, lo cual me parece muy sano. Hice lo que tenía que hacer y ya pasó todo.

Ahora, a otra cosa mariposa.



Nota: las horas son aproximadas, no estoy tan pa'llá... :)

Experiencia y poesía.

04 junio 2009

Teta's Power-2: De nuevo en casita

Acabo de llegar a casa desde el Hospital y sólo quiero poner unas letrillas para deciros a todos/as que todo ha ido muy bien pero aún estoy algo borrachilla de los calmantes. Mi teta sigue en su sitio aunque le hayan quitado las malas yerbas y, supuestamente, le hayan hecho un socavón que en pocos días se rellenará de su propio tejido. Vamos, que lucirá tan estupenda como siempre :-).

Daros besitos dulces a todos/as y en cuanto recupere mis habituales fuerzas os cuento alguna que otra anécdota que siempre se produce en estos casos.

¡So guapos/as!

Fuerza y poesía.

01 junio 2009

Teta's Power

Otra vez al dichoso quirófano, otra vez a quedarme en ayunas durante seis o siete horas antes de la operación, otra vez a vestirme de verde con gorrito incuído, otra vez a ver enfilar la aguja hacia una de mis venas, otra vez a sumirme en la nada, otra vez a despertarme con la borrachera de la anestesia y otra vez a esperar a que unas pinzas extraigan los puntos como si fueran pequeños gusanos incrustados en mi pecho.

Otra vez a someterme a la violencia de lo inevitable como un conejillo de indias o como uno de esos monitos a los que han clonado tiñéndoles las extremidades de verde, supongo que para que nadie los confunda, con el fin de convertirlos en víctimas del progreso de la ciencia. No existe más peligro que el de lo inesperado ni más beneficio que el de perder una mínima porción del cuerpo que ha decidido romper las reglas del juego y desarrollarse por su cuenta. No es maligno ni tiene otras pretensiones que sentir el placer de la penetración del bisturí para ser extraído y, de paso, fastidiar a quien ha elegido para instalarse.


No tengo miedo, sólo me invade el hastío de tener que pasar por unos protocolos que están hechos para evitarte el descanso y arrancarte unas cuantas horas de consciencia, como si esas horas no fueran imprescindibles para seguir mamando de la vida. Los tumores benignos tienen eso, que si no los atacas se ofenden y empiezan a rezumar mala baba, de la que se va extendiendo por todo el cuerpo y lo carcome hasta dejarlo como una alita de pollo mordisqueada.


Una no cree demasiado en estas cosas, ni en otras, pero el por si acaso es una llave que abre todas las cerraduras y me enseñaron a llevarla siempre colgada de el cuello como una soga que en cualquier momento puede partírmelo si no sé manejarla como corresponde. Son los inconvenientes de nacer en una familia de hipocrondríacos a los que los miedos no les han servido de nada, y eso que a mí me desaparecieron todos cuando me diagnosticaron el cáncer porque sabes que si no te mueres de ésa es que ya no te mueres de nada, hasta que te toque…

Curioso que ese día dé la casualidad de que hubiese sido el santo de mi madre -Sta. Clotilde, reina de los francos- y seguro que ella no habría faltado a mi cita con el bisturí, como lo hizo antes y como lo hizo siempre, y después lo hubiésemos celebrado tomando un granizado de limón en una terraza de la Pl. de Santa Ana o yéndonos a comer cosas ricas a algún restaurante de esos que son prohibitivos para mi bolsillo pero no lo eran para el de ella, mi inolvidable pijotona.

Pero como ella no está, me consuelo sabiendo que Inés Matute se ha erigido en Presidenta del Teta’s Power, al que cualquiera se puede adherir si carece prejuicios y le sobra sentido del humor. Razón: AQUÍ (¡ojo al pinchar que igual os quedáis dentro!).


Me rechiflo de mí misma porque en el fondo me importa un pimiento que el miércoles me operen para quitarme un tumor benigno de la teta izquierda. Sólo me fastidia perder un día en el que quizá el canto de los pájaros sea más hermoso que nunca y yo seguramente no podré escucharlo.


Teta’s power y poesía.

30 mayo 2009

QUEDADA

Una luminosa tarde primaveral quedaron tres amigas, blogueras de pro, en una céntrica y animada placita madrileña para intercambiar guiños, despellejes y demás divertimentos típicos de personas solitarias y cansadas de las tontunas de la vida. Dos de ellas se conocían de otros eventos cultural-lúdicos pero no a la tercera que, acompañada de Pepón, o Pepito, según el humor de su dueña, se presentó directamente cabalgando desde su castillo castellano-viejo.

Adu, Donce e Isa se llamaban, pues, las tres princesitas o princesotas, que para el caso da igual.


Una, Adu, parecía vigilante al principio porque no sabía con qué especímenes humanos se encontraría, ni siquiera si serían realmente humanos, aunque después de cruzar campechanamente los brazos para salir en la foto, en plan "Aquí estoy yo, ¿pasa algo?", empezó a soltarse la melena pero no lo suficiente porque era adicta a la cerveza 0'0 y eso no anima al descuelgue total de mandíbula. Aunque de todo hubo...


La segunda, Donce (ni 12 ni 11, ¿lo pillas?), a la que la tercera en cuestión, Isabel, osea yo, ya conocía de otro encuentro al que acudió algo "apinochada" (hay material gráfico en este blog que lo corrobora), apareció con sus aires serios y formalitos, con su carita de rosa y su cuerpazo divino. Tampoco se permitió decir muchas paridas porque era adicta al Nestea, pero después de sacarse unas delicadas bailarinas del talego que llevaba para sustituir a unos espantosos zapatos de cristal blanco que le hacían polvo los callos, empezó a tener pequeñas sacudidas de risa y a perder el miedo a mostrarse más vivaracha. Y es que Donce es una doncella que se cree un sapo con alma de gelatina de fresa. Así que, ni corta ni perezosa, Adu le fotografió los pies con su calzado 24 h. para demostrar que los de la Cenicienta al lado de los suyos eran puros cascos caballunos y los famosos zapatos de cristal una horterada.


La tercera, osea yo, no me saco en solitario porque estoy hasta el moño de verme reír y porque la pérfida Adu me hizo una foto donde más que una chica alegre y vivaracha parecía un ninot de los que se queman en las hogueras de las Fallas valencianas, así que yo la he "quemado" en el fuego de mi ordenata que, entre otras cosas, está para cumplir con esos menesteres destructivos.

Pudimos hacer un reportaje gráfico a lo grande pero la cámara de Adu dijo que "nones", que sólo hacía las fotos que le daba la gana y hasta se dejó manosear por un vecino de mesa argentino que antes de que le dijéramos nada ya se estaba ofreciendo a retratarnos sin pudor alguno.


Antes de marcharnos -o para provocar que nos fuéramos- a otra terracita recoleta y animada del Barrio de las Letras, el jefecillo de los camaretas intentó meterle mano por el costadillo a Adu mientras me miraba de soslayo por si me estaba dando cuenta y saltaba en defensa del honor de mi recién conocida amiga. No lo hice porque no suelo meterme nunca enmedio de las relaciones de pareja ajenas y menos aún cuando hay sexo incipiente por medio. La expresión de ella lo dice todo...

Finalmente, así se le quedó la carita a Adu depués del toqueteo y el gustirrinín. Vamos, que creo que la culpa la tuvo Pepito por molestar al servicio camareril y estar tranquilamente recostado a los pies de su ama. ¿Acaso fueron los celos del camarero? ¿Y si el camareta era un sádico peligroso? ¿Y si Adu le miró más de la cuenta cuando fue al servicio? ¿Y si Donce le pagó a nuestras espaldas para que lo hiciera? ¿Y si fue el argentino como venganza por no obedecerle la cámara y tenerle tres horas dándole al dedo sin que saliera ninguna foto? ¿Y si fui yo para provocarles alguna risita nerviosa? ¿Y si fue el perro porque estaba harto de tanto cotorreo?

Fue un encuentro cargado de intenciones inconfesables, chantajes loteros, frivolidad y sexo duro. A las pruebas me remito...

Eso sí: nos lo pasamos pipa, ¡hasta hablamos de "Voces del extremo"! ¡Con dos ovarios! La pena es que yo tenía cuerpo de marcha y ellas de descanso. Como nos toque la lotería...

Un encuentro inolvidable, muchas risas y poco alcohol (yo fui la única que no me privé de ese placer, aunque sin excesos), como buenas y dulces princesitas que somos, ¿o brujas malvadas? Creo que podríamos llamarnos las "treatro": ni 3 ni 4, ¿lo pilláis?

Os quiero, chicarronas. Gracias por estar ahí.

Blogueras y poesía.

29 mayo 2009

Creaciones artísticas de Floren

Visión de Floren de su familia. Sólo puedo decir que me parece una gozada.

Gracias Floren.

Arte y poesía

27 mayo 2009

Hay que mojarse



La ganadora del Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi está seriamente enferma, y encarcelada por el brutal régimen birmano con nuevos cargos falsos en su contra.

Esta cruel maniobra aparece días antes de que sus trece años de cautiverio estén por llegar a un fin, y la mantendrá encerrada hasta después de las elecciones de 2010. El único "crimen" que ha cometido es reclamar pacíficamente democracia para su país.

Los valientes activistas pro democracia de Birmania están solicitando al Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, que asegure que los 2.100 prisioneros políticos sean liberados: haciendo de dicha liberación una condición previa a cualquier renovado compromiso internacional con el régimen birmano.


Estas campañas y otras muchas las podéis ver en:

http://www.avaaz.org/es/about.php

Mojarse es poesía.

23 mayo 2009

Encontrar el sitio



Para alguien que escribía siendo una adolescente algo así como que el mundo estaba dividido en dos partes, los demás y ella, no era de extrañar que cuando la conocí, ya adulta, siguiera preguntándose en ocasiones qué demonios hacía aquí, qué destino era ése que le había tocado vivir y con el que tan poca sintonía tenía. Un mundo en el que primaban valores que ni le enseñaron ni había practicado nunca, al menos intencionadamente; un mundo cuyo espacio estaba habitado por seres tan inconcretos como despiadados, tan ridículos como sutiles, tan falsos como irreconocibles.

Vivía sumida en el desconcierto: nada se parecía a lo que había imaginado, nadie se mostraba tal y como era, o casi; la comunicación se había convertido en un intercambio de palabras sin sentido y las noches acabaron siendo un posado de cabeza bajo la guillotina del insomnio. Había a prendido a sujetar sus riendas para no desbocarse, a saber marcar el paso cuando el terreno así lo requería y a galopar cuando las circunstancias la espoleaban hasta caer exhausta, pero ella creía que eso a nadie le importaba.

Al cruzarse con las gentes procuraba hacerse invisible, transparente y frágil. No lo conseguía: cuanto más inadvertida quería pasar más miradas sentía clavarse en su cuerpo como rejones, haciéndole sangrar por dentro, retorciéndose de dolor, buscando impotente una rendija por la que escapar. Pero sabía que la vida es un laberinto del que sólo se sale para perderla, y resistió recorriendo todos los días con sus noches todos sus recovecos, todas sus aristas, todas sus corrientes, todas sus rugosidades, hasta que consiguió dominarlo, o así lo creía ella.

No era soledad lo que sentía sino desapego de la vida que le había tocado vivir. Para ser ella misma había tenido que pagar un peaje demasiado alto y ahora ya no tenía necesidad de ser reconocida por los otros. El enjambre social le había propinado demasiados picotazos y su piel estaba tan endurecida como la concha de un galápago. No había conseguido cumplir ni uno sólo de sus sueños, ninguno de los senderos por los que se había aventurado la llevó a ninguna parte, todos los caminantes con los que se cruzó pasaron de largo; sólo los árboles permanecieron erguidos pero ella no formaba parte de su esencia.

Después de algunos años me la encontré en un pub del centro de Madrid. Jugaba al billar rodeada de un grupo de hombres y no paraba de reírse. Indudablemente era la reina de la partida. Cuando me reconoció soltó el taco y se abrazó largamente a mí sin abandonar la sonrisa y soltando una palabrota detrás de otra: ¡Joder, coño, es la hostia! Sus acompañantes me miraron con curiosidad pero ella los dejó plantados y me arrastró hasta su mesa, situada en un rincón y sobre la que sólo había una copa, la suya.

¿Estás sola?
Sí, claro, como siempre. ¿Y tú, has venido con alguien?
Con unos amigos. Me he llevado una gran sorpresa al verte, te creía perdida por esos mundos.
Estoy perdida en mi jodido mundo.
¿Por qué no quedamos otro día y charlamos?
¿Para qué?
Para que me cuentes qué has hecho estos años, para saber de ti.
Te lo puedo resumir en dos palabras: he sobrevivido, nada más.

Sobraban las palabras. Un muro de silencio se interpuso entre ambas con violencia.

Me despedí con cierta pesadumbre. Era una superviviente pero la risa no podía ocultar la tristeza de su mirada. Volvió a la partida de billar y mientras frotaba la punta del taco con la tiza me lanzó un guiño cómplice que todavía hoy no consigo interpretar.

Supervivencia y poesía

21 mayo 2009

Tener amigos es el mayor placer

Ahora que por correo ordinario sólo recibo cartas del Banco, del Ayuntamiento, de Hacienda y de mi Óptica, y por correo electrónico, salvo honrosas excepciones, sólo me envían spams, noticias editoriales o de presentaciones de amigos y peticiones de firma para causas casi siempre nobles, es un placer haber recibido estas fotos que me manda mi querido amigo Floren como un regalo y que yo no puedo dejar de publicar aquí porque son reflejo de la belleza más exuberante y tierna, la que a mí tanto me gusta.


Jardines del Príncipe (Aranjuez)

(Fotografías de Florencio Rodríguez de Arce)

Gracias Floren, me encanta que hayas entrado en mi casa.

Amistad y poesía.


18 mayo 2009

Benedetti y Albéniz

Ayer murió Mario Benedetti.

HAGAMOS UN TRATO

Cuando sientas tu herida sangrar
cuando sientas tu voz sollozar
cuenta conmigo
(de una canción de Carlos Puebla)

Compañera
usted sabe
que puede contar

conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar

conmigo

si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles

ni piense qué delirio
a pesar de la veta

o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo

si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo

no piense qué flojera

igual puede contar

conmigo

pero hagamos un trato

yo quisiera contar
con usted

es tan lindo

saber que usted existe

uno se siente vivo

y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos

aunque sea hasta cinco

no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber

a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

Hace cien años murió Isaac Albéniz.



Genios y poesía.

Primera comunión de Sara


Sara hizo ayer la primera comunión. Estaba guapísima con su vestido blanco y sencillo, de jaretitas como lo fue el mío y sin adornos supérfluos. Eso sí, yo llevaba una coronita de pequeñas rosas blancas y un velo también blanco que me llegaba hasta la cintura. Ella sólo una cinta con una pequeña flor. Estaba feliz, era su día y así la retraté en el corral de su casa, en Tembleque (Toledo), donde viven mis queridos Chusa y Banjamín, sus padres y amigos, y donde paso muchos fines de semana haciendo las cosas que me gustan y duermo cual lirón. Es el silencio de la noche y el despertar del canto de los pájaros lo que me da alas para retomar después el resto de la semana siguiente.

Nos juntamos un montón de gente, alguna desconocida y otra muy cercana. Lo importante es que disfrutamos, comimos, bebimos y, sobre todo, reímos.

El corral es una gozada, pero lo mejor de todo son sus enormes rosales cuajados de flores.

Loreto y Clara, dos bellezones de hermanas llenos de encanto por dentro y por fuera.

Benjamín, como siempre, preparando la barbacoa, tarea que nunca le agradecemos lo suficiente.

Floren, un artistazo de la familia de los "Benjamines" al que siempre me encanta volver a ver.

Francesco y Lola, hermana de Chusa y madre de los bellezones. Dos amores.

Mayoral, como siempre en su laberinto, y la amiga de Lola que se autodenomina en los comentarios del blog como "la chica de las mayúsculas". Dos seres peculiares divertidos.

Después, ya atardeciendo, me fui a dormirla. Me desperté a las diez de la noche y me puse a ver Eurovisión, no lo negaré. Me gusta Soraya, me gusta su voz y su fuerza y me pareció un despropósito que quedara en penúltimo lugar, pero estas cosas son así de ridículas. En fin, que después me pasé a ver en La 2 el concierto de Antonio Vega hasta que acabó. Un lujo mucho más interesante pero programado a una hora un tanto intempestiva, como todo lo bueno.

Y se acabó el día con la sensación de haber hecho muchas cosas cuando en realidad no había hecho nada especial, salvo estar con los amigos. ¿Se puede pedir más acaso? Creo que no.

Y hoy, de vuelta hacia Madrid cuando el sol empezaba a ponerse, he creído estar soñando. Es el efecto de la belleza sobre la mente enriquecida por el descanso: los campos castellanos cambiando de color según la dirección que seguían las curvas de la carretera; a la derecha más tonalidades verdes y a la izquierda más amarillas, y los rayos del sol dirigiendo la orquesta de los tonos. También los árboles han jugado a la música del color poniéndose de verde intenso según giraban las sombras o adquiriendo un tono plateado al sucumbir a la luz, y la brisa meciéndolos suavemente. Adornando los arcenes las amapolas y las margaritas amarillas y blancas junto a otras flores color malva que nunca he sabido cómo se llaman. Por un sendero, ya cerca de Getafe, un rebaño de ovejas con su pastor, sin faltar el perro. Las pequeñas casitas de labranza recogidas bajo la sombra de esos enormes árboles que las protegen y una música sonando en mis oídos: Una furtiva lágrima, de Donizzeti. Pavarotti en las entrañas porque me he acordado de mi madre y de lo mucho que hubiese disfrutado contemplando tanta belleza.




Atardecer y poesía.

13 mayo 2009

Hasta siempre




No sé si este hombre era un genio y/o el mejor compositor español de los últimos treinta años, pero sí sé que ha ocupado muchas de mis horas penetrándome por los oídos y llenando de dulzura mis pensamientos. Me dolía verlo en los últimos tiempos, tan frágil y triste, tan ajeno de sí mismo o, quizá, tan ajeno del mundo que le rodeaba sobre el que parecía levitar.

Me lo crucé hace años por la calle. Le miré al verlo venir de frente y cuando ya me había sobrepasado y me daba la espalda con ese caminar cansino que le caracterizaba. Se me quedó grabada su mirada perdida y, sobre todo, su espalda curvada, como si le costara sobrellevar su propia piel. ¡Qué ternura, qué ganas de abrazarlo y mecerlo como a un niño desamparado y perdido en la vorágine de la gran ciudad!

Adiós para siempre mi desconocido amigo y compañero de mi tiempo.

Arte y poesía.

12 mayo 2009

agitadoras.com

Portada de Agitadoras

Agitadoras.com es una revista virtual de literatura, música y creación alternativa; un artefacto cultural que apuesta por la opinión libre, la falta de prejuicios y el universo outsider, sin descuidar por ello la calidad y el interés de sus propuestas. Las personas que participan en este proyecto son escritores reconocidos, galeristas, editores independientes, sexólogos, locutores de radio, periodistas, musicólogos y enterados de todo pelaje. Relájate y disfruta, que de agitar la maraca, ya nos encargamos nosotros.

http://www.agitadoras.com/

Creo que no debería añadir nada más a lo que es la propia presentación de la revista Agitadoras para incitar a todo/a que me visite a sumergirse en esta edición virtual maravillosa, interesante, comprometida y magníficamente dirigida por Inés Matute, pero creo que si digo que en el número de mayo he colaborado con un cuentito (Los extremos del arco iris) y unas foticos mías, pues igual todavía da más morbo y nadie se pierde la incursión en ese mundo agitado y rebelde que debería estar entre las preferencia de todos/as. Inés, la revista y los que colaboran se lo merecen.

Agitadoras y poesía.

11 mayo 2009

Campo de mexirefugiados

Obra del pintor surrealista Jacek Yerka

Nada que objetar: está siendo divino. Los mexicanos son un amor. Unos ya se han ido y otros acaban de llegar y todos hemos estado revueltos como en un campo de refugiados. Mi mini-casa está siendo un lugar de paso, un ir y venir constante, un microcosmos de vitalidad, un casi laberinto en el que a veces me pierdo. Llego a no saber qué puerta abre qué o si quien aparece está entrando o saliendo. Se han oído guitarras, timbales y hasta corridos, y sobre todo risas. Creo que les gustan los bocatas de papel higiénico porque lo consumen que es un primor... (lo señalo como algo curioso y sin reproche alguno, aunque inevitablemente me tiene boquiabierta). Unos avisaron y no vinieron; otros no avisaron y se presentaron tal cual; los menos han sido invitados, pero a todos está mereciendo la pena conocerlos porque son buenísima onda. Cuando se vayan todos los echaré de menos, seguro.

También estoy deseando escuchar algo de silencio. Es lo mío. También es lo de mi gato.

Y ahora, ríete Bipo... El jueves empecé a toser, a estornudar, a tener un dolor de cabezota horrible. ¡La gripe A, socorro! Ni lo pensé, para qué exagerar. Trancazo primaveral. Lo que siento es que igual alguno/a de los que se han ido se haya llevado colgado algún miasma y al llegar allí me lo/la pongan en cuarentena... ¡La gripe Huete, socorro! Y ya la hemos liado.

A pesar de todo, no he dejado de fumar. También es lo mío, pero no lo de mi gato.

Salud, amistad y poesía.

06 mayo 2009

¿Se acaba el mundo?

Va de mexicanos

Estos días, antes, durante y después de EDITA estoy mexicanizándome. Tengo aquí a mis queridos amigos mexicanos, en casa, y no tengo tiempo de casi nada pero el poco que tengo lo estoy aprovechando a rabiar. Son geniales y se aprende mucho de ellos. Me encanta lo cariñosos que son, y lo discretos, casi en exceso. Buena cosa.

Y no te rías, Comendatore, que me has dejado como unos zorros haciendo creer que no aparecí por EDITA. Hice patria, ¿o no? Jajaja.

Y a propósito de EDITA, tengo pendiente una entrada para contar la experiencia de este año que, como siempre, fue muy gratificante. ¿Por qué no montamos BLOGEDITA? Sería un pasote...

Besis a todos/as, que os quiero.

México y poesía.

27 abril 2009

"Razón y desencanto", de Diego Fernández Magdaleno (lf ediciones, 2008)


Hace algunos días acabé de leer este delicioso libro de Diego Fernández Magdaleno. El título me enamoró desde el primer momento, cuando lo anunció en su blog y tuve claro que no me lo podía perder, de igual manera que cuando anunció su ¿penúltimo? concierto en Madrid, del que ya hablé en esta bitácora, y pude disfrutar como una enana de su interpretación al piano, quizá el instrumento musical que más me gusta y hubiese querido saber tocar desde mi juventud, pero me tuve que conformar con una guitarra porque en casa no había dinero para más pero, claro, al no ser lo que yo quería, rasgueé alguna vez sus cuerdas y después me olvidé de ella.

También me hubiese querido convertir en escritora pero cuando me di cuenta de que tampoco llegaría a nada con ello, me dediqué a consolarme leyendo cuanto libro cayó en mis manos, lo cual sigo haciendo ahora cuando el tiempo me lo permite. Y entre esos libros me alegro que se encuentre el de Diego.

Es curioso que a medida que lo iba leyendo algo me iba rondando la cabeza, algo que no sabía definir con claridad, algo que de alguna manera me “hablaba” y no sólo surgía de las palabras escritas sino que iba más allá. Fue al terminarlo cuando se mostró ese algo de forma rotunda: el libro de Diego me recordaba a una composición sinfónica para piano, no a una en especial sino a una muy particular en la que cada nueva entrada de su diario –porque de un diario se trata- se transformaba en la nota que iba construyendo las distintas partes de la sinfonía. Y esas partes son los tres años (2005-2007) por los que recorre sus días, días en los que siempre ocurre algo que deja su reflejo en el sentimiento, tal rico en matices, tan racional-irracional a veces, tan alegre otras, tan demoledor incluso. Cada fecha, cada nota, es un breve reflejo de lo mejor del día, la sustancia en la que se condensa lo realmente importante, eso que ha merecido la pena ser vivido y recordado.

Lo he dicho en otras ocasiones: me encanta escuchar música pero no entiendo nada de ella, ni de la clásica ni de la moderna ni de la contemporánea; tan sólo sé si algo me gusta, me es indiferente o me resulta horripilante. No me pasa igual con los libros porque después de haber leído durante tantos años algo he aprendido, aunque reconozco que no siempre me gustan más los mejor escritos ni menos los que su temática no resulta demasiado emocionante. No es el caso de Razón y desencanto porque no sólo está bien escrito sino que, además, sus palabras musicadas te secuestran el interés desde el primer momento, te enseñan lo que es la verdadera dignidad y eleva la sencillez a la categoría de autenticidad.

Diego repasa los aconteceres con la naturalidad de quien sabe que cada instante es como una flor fresca a la que hay que permitir desarrollarse, respirar su aroma y dejar morir para que crezca otra en su lugar. Las vivencias se entrelazan de tal manera que nos lleva paso a paso a sumergirnos en la gran sinfonía de la vida. Hoy es una reflexión serena sobre un hecho, un sentimiento o una duda; mañana un encuentro inesperado con alguien a quien se admira, una comida con amigos,una actividad familiar o un concierto programado en cualquier ciudad de las muchas en las que ha tocado; pasado mañana el comentario sobre un libro, un autor, un músico, una película o un acontecimiento político; al siguiente día, y muchos otros, el recuerdo de su padre, muerto en fechas no muy lejanas pero vivo en el sentimiento, añorado e imposible de apartar con subterfugios inútiles (¡qué fácil me ha resultado ponerme en su lugar en esta cuestión tras la muerte de mi madre!). Y así se van desgranando las notas, no sé si de esta sinfonía o de este poema sinfónico que es el fluir de su existencia.


Me gustaría que esta torpe reseña animara a otros/as a leerlo porque se trata de todos nosotros, de lo que nos pasa y de lo que trasciende, de la razón y del sentir, de la plenitud y del desencanto. Para mí, una gozada.


Y detrás de todo ello el buen hacer editorial de Luis Felipe Comendador.


Razón y desencanto, y poesía.

26 abril 2009

Acerca del cáncer linfático que padezco

A ver cómo lo expreso...

Sobre todo para los/as que no sabíais que padezco un cáncer linfático, en principio incurable aunque siempre hay excepciones, quisiera deciros que es un tema del que hablo como puedo hacerlo de cualquier otra cosa que me afecte o me suceda, y cuando digo que me afecte no me refiero a que me entristezca, deprima o me altere de una u otra forma, sino como algo que existe y sucede en mi vida pero que no me quita el sueño. Hay cosas mucho más importantes que sí me lo quitan: la pobreza de la gente, el maltrato de los niños, mujeres o ancianos, la miseria moral que se instala en muchos gobernantes y también en gente de la calle, la destrucción ambiental, las guerras, la exclusión social... etc. etc.

Mi cáncer está controlado y, de momento, se resiste a reproducirse, a lo cual estoy convencida ha contribuido, además del tratamiento quimioterápico al que me sometieron en su momento, mi absoluta voluntad de impedírselo. Ni siquiera padecí los desagradables efectos de la quimio que he visto sufrir a otras personas, salvo que me quedé calvorota total pero lo llevé con bastante dignidad porque, sinceramente, no me pareció que fuera demasiado importante dejar de lucir mi frondosa cabellera durante unos meses. Al principio me puse pañuelitos y sombreritos pero me daban calor y eran un coñazo porque se me resbalaban o se me volaban si hacía aire, por eso decidí ir con mi sesera al aire, y tan contenta.


Hablo del cáncer con total naturalidad porque no creo que tenga que ocultarlo ni convertirlo en un tema tabú. Tampoco hablo de él si no es porque surge citarlo como puede surgir citar cualquier otro asunto. No me preocupa en absoluto, es más: no pienso en él salvo cuando me toca pasar una revisión, que cada vez se han ido espaciando más dado que todos los datos analíticos, escáneres y ecografías son normales. Sólo resultan un rollo cuando tienes que hacértelos porque ocupan un montón de tiempo. Me importa más el hecho de que me roben tiempo que el tener que pasar por las pruebas, que ahora ya son cada ocho meses.

Creo que lo dije en la primera entrada en la que hablé de él (muchos todavía no conocíais mi blog): tener un cáncer no es lo peor que me ha pasado en la vida y, sin embargo, sí es lo que más me la ha cambiado porque la vives de otra manera: te cambian las prioridades y, por algún mecanismo que no sé identificar, te vuelves más humana, más dulce, más serena, y dejas salir todo ese amor que tanto miedo nos da liberar y demostrar a los demás. Si algún día se reproduce, pues no queda otra que volver a batallar contra él mirándolo a la cara sin dar un paso atrás.

No soy un bicho raro ni más valiente que nadie, simplemente he tenido la suerte de saber asumirlo sin dramatismo y aceptarlo como parte de mí, como lo es cualquier otra célula de mi cuerpo. Eso sí, cuando me toca revisión les mando un mensajito a esos bichitos incómodos: ¡quietos paraos, ni moverse! Y por ahora me están haciendo caso.



Flores y poesía.

25 abril 2009

Mamáááááá!!

Cuadro de Julien Dupré, pintor francés del s.XIX

Pues sí, las cosas van y vienen a un ritmo frenético. Haber solucionado mi problema laboral ha implicado más tiempo de trabajo, lo que cual no me importa porque estoy encantada con mis nuevas tareas y con la gente que me rodea, pero eso significa menos tiempo para mí y mis pasiones (que son las suficientes como para que no pueda abarcarlas todas con la intensidad con la que acostumbro a hacerlo), aparte de que se me han juntado dos o tres cosillas más, como es mi revisión del cáncer cada ocho meses, las pruebas del preoperatorio para quitarme el quiste benigno de la teta (¿os acordáis los visitadores/as más antiguo de mi blog?) que me descubrieron hace un año, la preparación del viaje a EDITA en Punta Umbría (Huelva) y organización de la venida de los escritores y editores mexicanos amigos, que primero pasan por Madrid y, por supuesto, por mi casa los que quepan.

También estoy preparando el prólogo del nuevo libro de cuentos de Sergio Cuateco, que me lo ha pedido encarecidamente y con esa delicadeza tan característica de todos ellos/as, así como la corrección de estilo, que no es moco de pavo porque escribe tal cual hablan, en el más puro argot, lo cual me parece perfecto y digno de respeto, pero en algunas ocasiones es complicado no meter la tecla porque para un lector español puede llegar a ser ininteligible. Me ha dado total libertad, así que conservando los nombres de las cosas que en el lenguaje popular utilizan y las expresiones más típicas, me he metido a fondo con la parte gramatical. Y es que los mexicanos se comen un montón de preposiciones y conjunciones y el tiempo de los verbos son utilizados de forma un tanto heterodoxa. N`ombre, ¡pinche libro ha escrito el güey Cuateco! Cuenta un chingo de historias en las que habla de batos, de carrujos de marihuana que huelen a mota, de amanecer hasta el chongo, de morras que hacen güeyes a los novios, compas que son buen pedo y terminan dándoles pa’sus tunas a los amigos, güeys que están briagos, mujeres mensas o sonsas esperando un llamado, prostitutas de grandes ligas, de la migra que está culera, de ir de grapa, del pinche congal, de pinche pito guango, no tocar (instrumento musical) ni madre y cantar pa’ la chingada… En fin, que una cosa es el castellano puro y duro, común a todos y que pocos lo hablamos con la corrección obligada, y otra muy diferente es la incorporación de palabros en cada país que nadie, o casi nadie que no haya nacido en él, entiende.


Por cierto, de lo de mi cáncer, todo sigue sin problemas. Ya son seis años resistiendo y espero que sean muchos más. Soy una enferma crónica que ni se siente ni cree que esté enferma y mucho menos crónica. También soy de las que cree que se pueden ganar las batallas si uno se lo propone; quizá no sea un axioma irrefutable pero hay muchas más probabilidades de que se cumpla si uno confía en ello que si se pasa el día lamentándose.


Ritmazo y poesía.

22 abril 2009

Maldita sea....



Maldita sea...

El tiempo devora mis horas... ¿O las horas devoran mi tiempo? Pero sigo aquí y os leo, y cuando ya no puedo más dejo una huella.

¿Dónde estará mi Bipo?

Tiempo (cuando no devora mis horas) y poesía.

FOTOLIA