Bitácora de Isabel Huete

SOLIDARIDAD CON HAITÍ

SOLIDARIDAD CON HAITÍ
PINCHA EN LA IMAGEN Y SI TE INTERESA MANDA TU COLABORACION A diointer@wanadoo.es (copia y pega la dirección de e-mail)

17 octubre 2007

Son como la niña de mis ojos...

Presentación de los libros

Mira mi corazón preso en el ámbar de los instantes eternos
y
Territorio Bilbao

A cargo de
José Blanco, Juan Jesús Sanz e Isabel Huete

Viernes 19 de octubre, 20 h
Entrada libre y gratuita

Centro de Arte Moderno
Gobernador, 25 esquina San Pedro
28014 Madrid

Metro: Atocha – Antón MartínBus: 27 / 45 / 14 / 6 / 26 / 32Renfe: Atocha Cercanías34-914298363centrodeartemoderno@telefonica.net www.libreriadelcentro.net
www.galeriadelcentro.com www.centrodeartemoderno.com


Mira mi corazón preso en el ámbar de los instantes eternos

José Blanco (Barakaldo, 1.965), poeta visual y discursivo, se puede decir que escribe poemas desde que tiene uso de la lengua. Ha ganado el XIII Premio Internacional de Poesía Arcipreste de Hita (1992) por su obra Las obras de la mar. Las obras del amor y el X Premio Nacional de Poesía Mariano Roldán (2000) por Cuaderno de bitácora .
También ha sido incluido en diversas Antologías y proyectos, y tanto su obra gráfica como escrita han ido apareciendo desde 1.989 en una veintena de revistas y publicaciones especializadas.
La voz que habla en estos poemas parte del interior y se va abriendo paso, no sólo a través del espacio físico sino también del emocional, que delimita la experiencia, retornando en la última parte a la intimidad, donde hará una especie de balance de lo hallado y lo perdido
Esta edición se completa con 13 láminas que reproducen otros tantos collages y fotomontajes del propio autor.
El lector tiene en sus manos una obra global y exquisita, un libro con un formato diseñado y elaborado por Isabel Huete, como el resto de la colección “La ciudades son libros que se leen con los pies…”, para permanecer siempre abierto y cambiante.

Territorio Bilbao


El resultado de este libro es un abanico de aportaciones literarias de muy diversas texturas, reuniendo a autores/as de contrastada trayectoria, como el también editor Kepa Murua o el cantautor Txuma Murugarren, junto a otros con un recorrido más discreto e incluso incipiente, como Mónica Iglesias, Maika Campo o Hugo Larrazábal.
De los 12 participantes, una parte importante ha pertenecido o ha estado vinculado al Taller Literario La Galleta del Norte, el dinámico colectivo baracaldés que desarrolló su actividad más intensa en los años 80 y 90, produciendo tanto obras de escritura colectiva, especialmente narración y teatro, como publicaciones, exposiciones y recitales.

Juan Jesús Sanz (Bilbao, 1967) es fotógrafo y pieza fundamental en el desarrollo de este proyecto. Realiza trabajos para agencias de publicidad, sellos discográficos y ediciones alternativas, además de ejercer como freelance para varias publicaciones y agencias de noticias. Ha realizado siete exposiciones fotográficas individuales y diversas colectivas. Ha coordinado las I Jornadas de Poesía Experimental de Euskadi, en el otoño de 2006.

La idea de libro y su elaboración también es de Isabel Huete

Bueno, esto para mí es un honor, a lo que hay que añadir que, gracias al interés que ha puesto el Centro de Arte Moderno, me van a entrevistar en Radio Nacional, en el programa de Juan Pablo Silvestre, Mundo Babel, a confirmar si este domingo o el próximo (lo pondré en cuanto lo sepa por si a alguno/a de los que me leeis le da por escucharme ;->). Me ha hecho mucha ilusión ese interés por el formato de edición de mis libros, bueno, míos y de los autores que los escriben, que yo sólo ideo y elaboro el contenedor, eso sí: de forma totalmente artesanal. Cuando alguien se curra las cosas y pone pasión en ello, como he hecho yo, la verdad es que da mucho gustito que otros lo sepan apreciar. La soledad en la que sueles trabajar y que la mayoría de las veces se mantiene después porque parece que determinadas novedades o salidas de los cánones tradicionales pasan desapercibidas o a pocos interesan (salvo cuando hay "padrinos" de por medio para empujar), con estas sorpresas parece como si una fuente de agua fresca se instalara en el corazón y el tintineo de las gotas fueran los latidos bailando a un ritmo desaforado. Es la alegría, es la emoción.
El último libro-objeto que he realizado lo presenté en Barcelona, porque el autor, Agustín Calvo Galán, es un poeta-visual catalán, pero todavía tengo que sacarlo a la luz en Madrid. Sólo diré que es una ventana de ventanas, un libro que es también un cuadro y que tiene movimiento, que cambia porque la mano de quien se acerque a él puede modificarlo... ¡Un currazo que te caguis!. Pero éste, que se titula Otra ciudad, y Mira mi corazón preso en el ámbar de los instantes eternos los colegas del Centro de Arte Modernos van a exponerlos en su estand de STAMPA, la feria de arte que se celebra en Madrid del 24 al 28 de este mes. Me siento satisfecha porque nunca imaginé nada igual, me siento feliz. Eso me anima a seguir trabajando, a seguir ideando, a seguir publicando a través de Diógenes Internacional, Editorial alternativa que comparto con José Mayoral y Antonio Novillo, dos joyas estupendas.

¡Tengo ganas de ponerme a saltar! ¿Y por qué no intentar coger una estrella?

Edición y poesía.

15 octubre 2007

Día de Acción del Blog

Únete al Día de Acción del Blog


11 de octubre de 2007 — permalink

Postado por Alicia y Deborah

El 15 de Octubre, dentro de una semana, será el Día de Acción del Blog y el tema de este año es el medio ambiente. Si tienes un blog y quieres unirte, sólo tienes que postear algo relacionado al medio ambiente de cualquier manera, tamaño y formato que prefieras. Puedes elegir algún tema ambiental que tenga un significado para ti y de esta forma, hacernos saber porqué es importante. Organiza la limpieza de una playa o un barrio y cuéntanos al respecto. Si te interesa escribir ficción, entréganos una historia con un tema ambiental. ¿Tienes un podcast, blog de video, o un blog de fotos? ¡Únete a la diversión! La idea es tener un efecto masivo en la opinión pública compartiendo la mayor cantidad de ideas a través de todos los canales posibles.Si te quieres apuntar y participar, registra tu blog junto a los otros más de 7000 blogs (¡con 5 millones de lectores!) que ya se han inscrito. También, puedes ver el blog del Día de Acción del Blog para saber más de cómo los bloggers pueden cambiar el mundo.


He querido unirme a este día, que es hoy, porque me parece una buena causa ¡y a ecologista me ganan pocos! Y eso a pesar de que no reciclo todo lo que debiera, muchas veces por pereza, y soy incapaz de no espachurrar una araña cuando la veo cerca...

Pero hoy me toca escribir sobre un tema medioambiental y me voy a inspirar con una fotografía que hice en la inauguración de la exposición de mi querido amigo Javier Seco, aquí en Madrid, en el Centro de Arte Moderno, el miércoles de la semana pasada.
Esta escultura-poema visual hace referencia, como es fácil adivinar, a cómo el poder del dinero, del americano sobre todo, está llevando a nuestro globo terráqueo por la tremenda pendiente de la destrucción. Ello se basa en la falta de respeto que ese país, EE.UU. (junto a otros como China, para qué engañarnos), tiene hacia todo lo que tiene que ver con la emisión de gases de efecto invernadero, siendo uno de los países que más contamina por su tamaño y por su industria. Ni siquiera aceptó suscribir la resolución de Kioto ni se espera que suscriba cualquier otra. No sabemos si el efecto Al Gore con sus denuncias incidirá algo (quizá si tiene réditos electorales se consiga algo) en los programas de los candidatos republicanos y demócratas.
La cuestión no es sólo lo que el propio país contamina, sino también las políticas económicas de inversión en países mucho más pobres, en los cuales las empresas americanas se instalan sin poner el más mínimo interés en la preservación del medio ambiente en esas zonas. Tampoco se mueven lo más mínimo para intentar que esos gobiernos, necesitados de prácticamente de todo, desarrollen políticas de conservación de su entorno. Ni disponen de medios de vigilancia, ni tecnológicos ni de nada, y no sólo EE.UU. no se los aporta, sino casi ningún país industrializado con intereses económicos en unas naciones que no es que no tengan en muchos casos recursos sino que no pueden explotarlos por sí mismos y los que sí disponen de los medios se los niegan para ejercer una fácil colonización industrial, la cual la mayoría de las veces es aceptada a cambio de prebendas para los que gobiernan, cuyo mayor mérito es hacerlo bajo el signo de la corrupción.
El dinero, y sobre todo el dinero globalizado (¡esa gran mentira de que con la globalización todos íbamos a vivir mejor!), lo único que ha hecho es agrandar las diferencias entre los países más ricos y los más pobres. Los primeros crecen imparables mientras los segundos se hunden cada vez más en la miseria. Cuando hay que alimentarse para sobrevivir, nadie se preocupa de pensar si las talas de árboles masivas, las pescas indiscriminadas o la contaminación de los ríos, por poner tres ejemplos emblemáticos, les pasará factura a medio plazo, si no a corto. Tampoco parece prioritario en los países más pobres educar en medio ambiente si el problema es cómo conseguir maestros que enseñen a escribir y a leer o hacer campañas (cuando se puede) sobre prevención de enfermedades infecciosas o de transmisión sexual. Y eso cuando hay padres que se empeñan en que sus hijos tengan algún conocimiento más que los que tuvieron ellos (ninguno), porque el hambre puede llegar a embrutecer de tal manera que millones de niños son explotados en el campo, en la construcción, en las minas o en el ejército.
Puede parecer tremendista todo esto, pero a mí lo que me parece es desolador. Pero no quiero quedarme sólo en la queja, sino también proponer que cuantos más seamos los que denunciemos la rapiña por los recursos más valiosos y la exigencia del aumento de la ayuda a los países más necesitados (a su población), con un control riguroso de su reparto o distribución, más presión ejerceremos sobre los gobiernos de los más desarrollados. Y no sólo me refiero a ayuda económica, sino que ésta debiera ir acompañada de ayuda tecnológica, educativa, sanitaria, etc.
Si nos ocupáramos más de estos temas y no en defender banderas que no quitan el frío a nadie, mejor nos iría a todos.
Planeta y poesía.

11 octubre 2007

Pa salir corriendo

Eso es lo que voy a hacer: salir corriendo este finde largo pa no ver ondear las banderas de la estupidez por las calles de mi Madrid, calles que, para mayor desasosiego, encima están pegaítas a mi casa. Jamás en mi vida he empuñado una bandera ni símbolo alguno. Miento, llevé una vez un pin de la bandera de Escocia porque me la regaló Campbell, un noviete escocés de juventud... que era una delicia de persona aunque algo cervecero, y era capaz de beberse él solito todos los bidones de cerveza de un pub. También llevé una vez, por unas horas, una banderita bávara que me regalaron en una cervecería de Múnich.

No creo en los símbolos patrios, ni me gustan. Bueno, es que en realidad me la repampinflan. Nunca me he sentido de ningún lugar determinado, o más bien puedo decir que me he sentido de todos. Si he ido a Japón me he sentido japonesa (¡que mira que es difícil!); si ha sido Francia, francesa; si Guatemala, guatemalteca; si Cataluña, catalana; si Murcia, murciana... Y así en cualquier otro lugar al que haya viajado. Nunca he alardeado de española porque me parece de una estrechez mental apabullante y más aún en mi propio país. Me siento tan bien y tan mal (según en qué momento) en España como me puedo sentir en cualquier otro país. Y ahora, en estos días donde los despropósitos se agigantan, en los que un vocero, o el padre de todos los voceros, un señor al que le gustaría más que a un tonto un palote gobernarnos, con ínfulas de caudillo y la bandera de telón de fondo (le faltaba el palio), al que cuando miente (que son muchas veces) se le dispara de pronto el ojo izquierdo como si se le hubiese incrustado una viruta y adquiere aspecto de sátiro, el que está levantando su propia cruzada contra las supuestas ordas separatistas como antaño se levantó contra las republicanas; ese señor cuya única misión parece ser, en aras de hacerse con el poder, provocar el miedo y el desconcierto al tiempo que proyecta sus obsesiones sobre los demás; ese patriota con complejo de vampiro que lo mismo le da chupar la sangre de los vivos que de muertos (los de la memoria de la guerra y los del terror etarra); ese buen ciudadano cristiano que defiende con pasión la enseñanza de la religión (supuestamente la única y verdadera) y denosta con idéntico ímpetu la enseñanza cívica; ese cateto nacionalista español, papizotas, que niega el derecho a que otros defiendan el suyo (aunque yo no comparta ningún nacionalismo, niego aún más los que son excluyentes); ese rancio demócrata que recurre leyes sobre la libertad y la igualdad de las mujeres; ese machote de pacotilla que quiere impedir que las parejas homosexuales tenga los mismos derechos que las demás; ese sucio navajero de la política, mire usted por dónde, pretende que yo se siga, que me adhiera a sus posiciones alucinatorias, que renuncie al más elemental sentido común, que castre mi cerebro, que defienda una tal España que no solo nunca ha existido sino que nunca podrá existir salvo por la fuerza, como lo hizo ese dictador al que sólo condena "un poquito" no vaya a ser que los fachas no le voten; ese doloroso personaje -porque me duele lo que dice y hace- quiere que yo y otros muchos como yo le votemos... A mí, aparte de dolerme, me insulta con su estupidez y su banalidad. No sé si ganará las próximas elecciones, pero si lo hace creo que sentiré unos irreprimibles deseos de marcharme a otro país en el que no me maltraten. Lo malo es que no me lo podré permitir.

Me queda el recurso a la pataleta, y aunque no es precisamente el mejor, al menos me quedaré más agusto. Y lo hago con esta foto que me han enviado y la cual he manipulado cambiando la bandera y poniendo una blanca, la de la paz, la de la convivencia, la del respeto, la única que todos deberíamos defender, la única que yo sí enarbolaría.



¡Y un huevo si piensa que yo le voy a votar!

Libre pensamiento y poesía.

09 octubre 2007

Morfeo me mata

Después de varios días alejada de "mis intimidades", vuelvo para reconocer mis debilidades por Morfeo. Después también de que estos días me haya levantado a horas para mí intempestivas, en unos casos por obligación y en otros por "afición" (es el caso de la F1, de nuevo en el finde), he tenido la sensación de que el día era demasiado largo aunque también más productivo. Lo que pasa es que los que somos de tensión baja, el esfuerzo de abrir los ojos, sobre todo cuando todavía la única luz que entra por la ventana es la de las farolas, se asemeja a una tortura koreana (de las de Korea del Norte) que apenas puede compensarse con ningún aliciente, ni tan siquiera con el polvo más apetecible.

Puedo recordar a mis 16 añitos, en uno de los dos únicos cursos de mi vida escolar que no estuve interna, cómo mi madre, a las 6 am. venía a despertarme para atravesar Madrid de punta a punta camino del colegio. Dormía en la misma habitación con mi hermana mayor, Carmen, en una litera en la que yo ocupaba la parte de arriba. Mi madre me llamaba con suavidad para no despertarla y yo, para que se marchara, amagaba levantarme, pero en cuanto salía por la puerta daba media vuelta y me volvía a dormir. Así hasta tres o cuatro veces, hasta que mi madre, desesperada, tiraba de mí para colocarme con los pies en el suelo y así poder volverse a la cama. Pero yo no podía con mi alma -o mi alma no podía conmigo, no sé- y tirada sobre la alfombrilla de la habitación me volvía a los brazos de Morfeo, tan agustito. Mi pobre madre, sabiendo de mis dificultades para arrancar se mantenía alerta, y se levantaba de nuevo para volver a tirar de mí hasta que me metía en el cuarto de baño. Pero aquí no acababa mi calvario -ni el de ella, sobre todo- porque tan pronto me encerraba en el baño, estiraba la alfonbrilla de la bañera y me dormía de nuevo sobre ella. Me daba igual que hiciese frío o calor, y no digamos el llegar a tiempo a las clases. Yo sólo quería dormir y que me dejasen en paz.

Lo malo de todo ese drama matutino que yo dividía en tres actos, obligando a mi madre a que me acompañara en la escena, ¡pobrecita mía!, era que la solución final pasaba porque empezara a golpear la puerta y a llamarme a gritos para que me despertara, lo que implicaba despertar también al resto de la casa. He de reconocer que la oía de sobra pero, como buena hijaputa que a veces soy, hacía como que no. Mi actitud, creo, se debía a que concebía esos madrugones y el tener que hacer varios trasbordos de autobús para llegar a mi destino como una especie de castigo; también el hecho de que las clases fueran de Matemáticas, Física y Química, mis tres bestias negras, ya que las había suspendido y las tenía pendientes. Y claro, yo le echaba la culpa a mi padre por haberme "encauzado" hacia las ciencias porque decía que tenían más salida, cuando yo era, y soy, medularmente de letras. Eran tiempos en los que la opinión de una no contaba para nada, menos aún cuando tu padre se consideraba dueño y señor de tu vida y de lo que ella debería depararte. Estaba, en principio, predestinada en lo que a mi formación se refería, pero lo que él no sabía (o no quería saber), ni yo tampoco (si acaso lo intuía), era que tal predestinación estaba condenada al fracaso. Decididamente yo nunca sería farmacéutica, que es lo que le hubiese gustado.

Entonces mis mañanas tempraneras era un suplicio, sin embargo ahora, a pesar de sentirme muy desgraciada cuando madrugo, intento buscarle el puntito guapo, el puntito atractivo, y me encandilo con las luces del amanecer y con las estrellas más remolonas. Además ahora, haga lo que haga, sólo dependo de mí misma o, como mucho, del despertador del móvil, por el que siento un odio profundo pero al que necesito tanto para levantarme como para acordarme de cualquier evento, como es el caso de los cumpleaños de las personas a las que quiero o de las citas con el médico o con cualquier ser vivo. Con los no vivos todavía no quedo...

Es curioso que haya empezado a disfrutar de las desventajas de madrugar después del tratamiento al que me sometieron de cortisona junto a la quimio. Las 14 pastillas que me metía durante 5 días seguidos todos los meses me ponían como una moto, tanto que me acostara a la hora que me acostara, a las 6 am. ya estaba en danza sin que me costara ningún esfuerzo. Era como si me metiera una raya de coca en vena (y eso que no sé lo que es una raya de coca, aunque sí unos buenos gintonics o unos orujitos blancos, de los buenos), tal era la actividad (o el frenesí) que desarrollaba durante el día. Eso sí, la cortisona te pone bien sabrosona... pepona de verdad. Pero lo prioritario era estar fuerte, sentir que tenías vida para seguir viviendo, y es entonces cuando comprobé lo hermoso que es ver amanecer todos los días, ver abrirse algunas flores con la luz del sol, contemplar la mar en calma, sentir el silencio sólo interrumpido por el despertar de los pájaros, bañarte en pelotas con las primeras luces dejándote llevar por la corriente como un barco a la deriva. Y después desayunar, sola, con el mundo por delante, con el horizonte físico y mental abierto en canal para que la vida se desparrame a su antojo.

Y estos bellísimos amaneceres, y atardeceres, pude disfrutarlos gracias a mi prima Cristina y a su marido, Fernando Trueba, que me dejaron estar en su casa en una cala de Mallorca durante un mes, ese verano del 2003. Nunca se lo podré agradecer suficientemente. También a mi madre y a mi tía, que me acompañaron y estuvieron pendientes de mí con todo el mimo del mundo, sobre todo a la hora de despertarme de la siesta porque me empezaba a dar el sol y no debía tomarlo; siesta que dormía en una hamaca colgada entre dos árboles, con el mar a mis pies y la brisa balanceándome. El paraíso.

Ahora ya sé disfrutar todos los amaneceres, y cada uno me parece el primero. No importa dónde esté ni en qué época del año. Uno debe renacer cuando renacen todas las cosas, cuando la vida se despierta cada día. Sigue sin gustarme madrugar, sigo adorando a Morfeo porque me mece muy bien, pero también diré que he conseguido adorar el amanecer y que cuando no lo puedo ver, disfruto imaginándomelo.

Amanecer y poesía.

04 octubre 2007

El mejor amigo, con perdón de mi gato...


Los animales también son una fuente de amor y aprendizaje, así que recomiendo este acto y/o, si no se puede asistir, la compra de este libro para quien sepa apreciar la cercanía de un animal y amarlo. Y por supuesto que, además de todo esto, ame también la poesía.


PRESENTACIÓN EN MADRID DE LA ANTOLOGÍA DE POEMAS SOBRE PERROS
'VIDA DE PERROS. POEMAS PERRUNOS'

Asociación de escritores y artistas españoles (http://www.aeae.es/)

Viernes, 5 de octubre - 20:00 hs.

[c/ Leganitos, 10, 1º D Parada de Metro: Plaza de España (L 3) o Santo Domingo (L 2)]

Presenta: Enrique Gracia (poeta y miembro de la AEAE).
Participa: Diego Marín A. (responsable de la edición de Vida de perros).
Leerán sus poemas: Jesús Hilario Tundidor, Jesús Munárriz, Juan Carlos Suñén, Marta Sanz, Ángel Petisme, Enrique Gracia, Manuel Quiroga Clérigo, Ana María Romero Yebra, Francisco Cenamor, Francisco Moral, Lucas Rodríguez, Rafael-José Díaz, Antonio Crespo Massieu, Miguel Ángel Bernat, Ana María Fagundo, María José Marrodán, Ramón Mayrata, José Luis Gracia Mosteo, Daniel García Granda, Juan José Cantón...

PEDIDOS:
editorialbuscarini@gmail.com
Vida de perros. Poemas perrunos
12 € + 3 € (GASTOS DE ENVÍO) = 15 €

La nueva Editorial Buscarini se lanza al mercado literario y lo hace con un libro singular, la antología de poemas sobre perros Vida de perros. Poemas perrunos. La obra recoge poemas dedicados a los canes de los principales poetas españoles en la actualidad que han colaborado expresamente en este proyecto (como Antonio Gala, Carlos Bousoño, Francisco Brines, Luis Alberto de Cuenca, Luis Antonio de Villena, Juan Luis Panero, Vicente Gallego, Carlos Marzal, Andrés Trapiello o Ángela Vallvey) y un completo estudio introductorio sobre la presencia del perro en la Historia de la Literatura a cargo del filólogo Diego Marín A.

El perro ha sido siempre, más que el mejor amigo del hombre, su mano derecha en diferentes labores. Hombre y perro llevan conviviendo 15.000 años, primero como fiel aliado en la caza, luego en la batalla, más tarde como guardián de la casa y, ya recientemente, guía de invidentes, detector de drogas y explosivos, rescatador de personas en catástrofes y hasta animal de propiedades terapéuticas saludables para algunas enfermedades humanas.
El perro es, sin duda, el animal que más labores sociales realiza para el hombre y aún no hemos aprendido a respetarlo como merece cualquier ser vivo: tan sólo en La Rioja se abandonan 5.000 perros cada año. Además, el perro es un motivo literario que los escritores, desde Homero hasta los principales autores españoles de la actualidad, han tratado a lo largo del tiempo. Para intentar concienciar sobre la necesidad de respetar a la Naturaleza y los animales en general, y a los perros en particular, más de un centenar de poetas se dan cita en Vida de perros para cantar e invocar a mascotas propias y ajenas. Vida de perros. Poemas perrunos ha sido editado junto a Ediciones del 4 de agosto y en colaboración con Ayuntamiento de Logroño, Fundación Caja Rioja, Dirección General de Cultura del Gobierno de La Rioja y Perla Ediciones.

Diego Marín A. (Logroño, 1979) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Rioja y colaborador de Diario La Rioja. Anteriormente ha editado la obra poética de autores como el bohemio Armando Buscarini (Orgullo. Poesía completa, 2006) o Esteban M. de Villegas (Las eróticas, 2005) y la obra teatral Los dioses se han fatigado de Antonio Cillero Ulecia.

Editorial Buscarini
Casa de las Asociaciones
Parque San Antonio, s/n
C.P. 26009 Logroño (La Rioja)
editorialbuscarini@gmail.com

Menos mal que Fígaro no sabe leer... salvo los ojos.

¡GUAU! y poesía.

03 octubre 2007

Dejarse fluir

Por fin llueve, no de forma intensa pero es lluvia, y se agradece. De vez en cuando contemplar la ciudad dominada por el color gris del cielo y ver el avance del agua por las calles como si fueran diminutos riachuelos, o dejarse llevar por la melancolía de unas gotas deslizándose por el cristal de una ventana, puede resultar muy estimulante. Yo siento la lluvia como una fuente de limpieza, como si con ella se regenerara el aire, como si volviera menos intensos los ruidos, como si apaciguara las tensiones del gentío que recorre las calles. Aunque también es cierto que me gusta mucho más cuando llueve en el campo y los vapores de la tierra mojada te penetran hasta la médula, y te dan ganas de dejarte empapar, volverte esponja, y bailar a su ritmo, y gritar. Fluir con con la lluvia, fluir como la lluvia.
Lluvia y poesía.

02 octubre 2007

Sufrir de genio (del malo)

A veces me levanto de un genio espantoso y me cuesta recuperar, a lo largo del día, el buen humor. Suele pasarme cuando ocurren determinadas cosas que no me gustan y la verdad es que la mayoría de las veces nada tienen que ver con mi vida personal, que es bastante tranquila o, mejor dicho, he aprendido a tomármela con bastante tranquilidad.
¿Qué ha pasado para que esté afectado mi humor? Veamos: Birmania, Darfur, Ibarretxe, PP, PSOE, Ártico, símbolos, inmigrantes, ONU... Y algunos más, pero creo que con estos nombres la muestra ya es bastante extensa.
Sencillamente, hay momentos que me cuesta comprender de qué va la parte humana de este mundo, por decirlo suavemente. Quizá debería decir, lo diré: la parte más hijoputa de este mundo, que mire usted por dónde coincide con bastantes humanos. Todo es política, estoy de acuerdo: hasta el aire que respiramos tiene que ver con ella, pero me niego a pensar que también todo sea mentira. Decirlo es lo más fácil, y también lo más cómodo, sobre todo para los que siempre giran la cabeza hacia otro lado y sólo van a lo suyo, a su bienestar, sin importarles qué nueva cabeza se ha cortado a la misma hora en la que les suena el despertador, qué niño/niña ha sido maltratado o vejado por un asqueroso pederasta, qué nueva arma nuclear se está experimentando o qué nueva especie animal o vegetal ha desaparecido del planeta como consecuencia de la intervención del hombre. Cada vez hay más gente, creo yo, que pretende ver la vida a través de un espejo para así sólo encontrarse con su cuerpo serrano de frente; la caída de un nuevo cabello preocupa más que la ejecución de un inocente; la prominente barriga que un terremoto que deja sin hogar a miles de personas, casi siempre las más olvidadas; las incipientes bolsas en los párpados que el atraco a mano armada que suponen las hipotecas y los alquileres; el polvo que acaba de echarse con su pareja que los millones de desplazados que hay en el mundo por culpa de la limpieza étnica y las guerras... En fin, que hacer como los famosos monos del templo de Nikko, en Japón: no ver, no oír y callar, se ha convertido para muchos en una forma de vida placentera.
Soy consciente de que por mucho que me ocupe y preocupe de estas cosas difícil será que pueda cambiarlas, pero también sé que si me mostrara indiferente ante ellas no podría mirarme a la cara. No creo que haya que enarbolar una bandera, quemar un retrato o matar al contrario para defender las ideas que uno tenga, como tampoco creo que se pueda estar dándose besos en la boca con el gobierno chino, o con el indio, por intereses económicos mientras éste siga dándole alas a los sátrapas de Birmania o de Sudán. Me avergüenzan unas Naciones Unidas incapaces de imponerse sobre los desmanes permitiendo, gracias a la imposición del veto, que gobiernos con ínfulas de imperio, con EE.UU. a la cabeza, veten cualquier decisión que no les reporte a posteriori un beneficio. Habrá hostias también para repartirse el Polo Norte. Da igual si se deshiela que si no, lo que interesa es explotar sus recursos y cargarse también todas las especies que viven en él y puedan molestar; tampoco importa las consecuencias que para el planeta tenga su esquilmación ni los efectos sobre el clima. ¡Dios, qué despropósito!
¿Y qué decir de esos desaprensivos agricultores castellano-manchegos que vulneran la ley sin cortarse un pelo explotando a rumanos, marroquíes o latinoamericanos y los tienen viviendo en chabolas durante la vendimia para sacar unos cuartos de más? Y este mi sindicato, CC.OO., donde trabajo, sin decir esta boca es mía.
Y el PP, mientras tanto, jugando al corro de la patata con la bandera española, el escudo y la foto del rey como símbolos de la unidad y defensa de todas las españas, bueno, de Una, Grande y Libre España. Enfrente el Lendakari invitando al Gobierno de Zapatero a lentejas con chorizo incluido, que si quieres las tomas y si no, también. Y el Gobierno, ¡venga a sacarse regalitos cutres e improvisados de la manga!
No niego que cuando me invade la visión catastrófica me cuesta analizar la parte buena de otras muchas cosas que ocurren. Pero es que hoy el mal genio me ha llevado por estos derroteros, además no existiría ese lado de la vida luminoso que yo tanto amo si no hubiese otro oscuro con el que contrastarlo. ¿Es tan difícil desear y luchar desde todos los poderes por un mundo donde el diálogo y el entendimiento prime sobre cualquier otro interés ya sea privado o público? ¿Por qué no la PAZ y la JUSTICIA en su sentido más amplio?
Debe ser muy difícil... ¡Menos mal que todavía se puede contemplar la belleza de las flores!
Buen genio y poesía.

01 octubre 2007

Luces y sombras

Así se mostraba la luna este sábado a las 6:15 de la madrugada, hermosa en su cuarto menguante y sombría a la vez por la amenaza de las nubes, negras en la foto por el contraluz pero blanquísimas y algodonosas en la realidad. El cielo estaba bellísimo en la parte despejada, cuajaito de estrellas, limpio y transparente. Como tantas otras veces y en tantas otras cosas, no siempre todo es lo que parece. Quizá sea por eso que yo siempre tiendo a relativizar las cosas, sobre todo las que vienen, supuestamente, mal dadas. Quizá, también, es por eso que siempre digo que no deberíamos conformarnos con ver sino aprender a observar y a discernir; a quitar la paja, lo superficial, y centrarnos en el núcleo de lo que nos acontece o nos concierne. Yo no es que sepa hacerlo a las mil maravillas, ni mucho menos, porque no es fácil, pero pongo todo mi empeño en ello, sobre todo porque me he equivocado demasiadas veces por precipitarme, por centrarme en las formas de las cosas y no en su color, y también por pecar de listilla.

Para mí la naturaleza, cuando la observo, es fuente de conocimiento, me enseña muchas cosas de la vida porque es ejemplo y otras veces también paradigma de todo cuanto ocurre en el Universo del que, no nos olvidemos, somos parte, parte ínfima aunque nos creamos el centro del mismo. Y no sólo ínfima, quizá también la más vulnerable, la más ignorante y, por tanto, la más idiota por creer que sin nosotros nada existiría o que, por que existimos, existe lo demás... Pero no nos culpemos porque si caemos en esa actitud prepotente y totalmente fuera de la realidad es debido a lo que nos han inculcado los padres de la Iglesia para tenernos cogidos por los ovarios/huevos por los siglos de los siglos... Antes de que aparecieran estos aprovechados y feos señores (¡que mira que son feos y cebones todos ellos!), el hombre se miraba en el espejo de la naturaleza, la amaba y la respetaba, y también la temía. Pero vinieron los visionarios con sus revelaciones (¿a qué me recuerda eso?) y el cuento de las tablas de la ley, para someternos, para intimidarnos, para castrarnos. Y no me meto con Dios, que soy agnóstica, sino con los que dicen los que se autodenominan sus representantes, que soy anticlerical hasta la médula, salvando, claro, a todos aquellos que se dejan la piel por los más desfavorecidos, pero es por su calidad de seres desinteresados y nobles y no por lo que representan. Claro, que quizá al dios que representan se parezca poco al que nos ha enseñado la curia más reaccionaria e insolidaria que se pueda conocer. Por algo será que a sus congéneres defensores de los débiles los tienen estigmatizados, anatemizados, marginados y hasta insultados. No sé si lo saben, pero no nos engañan.

La naturaleza es vida, es nuestra vida, de la que partimos y en la que desaparecemos; desde el mosquito más cabrón al oso panda más entrañable; desde la planta más venenosa hasta la flor más bella; desde el aguacero más intenso hasta el sol más luminoso; desde el desierto más árido hasta la selva más exultante; desde el pensamiento más recóndito hasta la sonrisa más abierta. Por eso observarla y aprender de ella, de cómo se comporta, de cómo evoluciona, de cómo se protege y de cómo se enfurece, de cómo se nos muestra en definitiva, es una manera muy gratificante de alimentarse por dentro, y por fuera. La naturaleza no necesita voceros y sus leyes las llevamos impresas en la mente y en el corazón. Hay que aprender a escucharse aislándose del ruido de fuera, de lo que nos distrae y confunde, de lo que nos venden como panacea ya sea de una forma u otra.

Yendo en el metro, un día volaba una mariposa dentro del vagón atestado de gente. Era de esas pequeñas y amarillentas, casi blancas. No comprendo cómo pudo meterse en ese infierno. La pobre debía estar la mar de asustada en un sitio tan extraño para ella, seguro, con aquella iluminación, aquel olor a humanidad y el vocerío habitual. Hubo un momento que descendió y revoloteó cerca de mis pies y decidí cogerla antes de que muriera por aplastamiento o por ahogo, y allí la mantuve, en el hueco de mis manos juntas, hasta que salí en la Plaza de Castilla. Entonces la solté deseándole suerte. Ahora, cada vez que veo una de ellas la recuerdo, y me pregunto si les habrá contado a sus compañeras que la salvé. Ella ya vive en mí porque vive en mi recuerdo, ¿tendrá ella también memoria? Me gusta hacerme la ilusión de que sí. Podría ser un cuento, pero no lo es. Las mariposas son una de mis debilidades: son bellas, las sientes libres, tienen armonía, se visten de todos los colores, transmiten alegría, se alimentan de las flores, no son agresivas... Tienen todo lo bueno que hay que ser y desear, por dentro sobre todo.

¿Y qué hacía yo a las 6:15 de la madrugada tomando fotografías desde el corral de la casa de Mayoral, en Tembleque, puerta de La Mancha? Pues algo tan simple como "mariposear" haciendo tiempo para ver la carrera de Fórmula1 que se retransmitía desde Japón a las 6:30. Vaya, quién lo iba a decir, tú, niña, dándotelas de espiritual y enganchada a esas máquinas infernales... Pues sí, tengo mis debilidades, soy humana. Hay que disfrutar de todo sin complejos, y hay que dejarse llevar por lo que nos provoca emociones. Y es que a mí la velocidad siempre me ha gustado, aunque cuando cojo los mandos sea muy responsable. Amando la vida no podría ser de otra manera.

Pero es que, además, aunque me cueste mucho y lo haga menos que poco, me encanta ver amanecer y las carreras de coches me servía también de excusa para disfrutar una vez más de la salida del sol. He aquí una muestra de lo que pude captar esa madrugá:

Madrugá y poesía

28 septiembre 2007

Entrañablemente viva

Entre mis amigos/as, los que me escriben o llaman para opinar sobre mi blog pero que no se atreven, o les cuesta, mostrar su opinión escribiendo en él, el comentario más habitual es que les parece entrañable lo que escribo, y yo les contesto lo mismo a todos: que es eso, precisamente, lo que pretendo transmitir, no sólo porque yo soy, o me gusta ser así, sino también porque es lo que me gusta a mí encontrar ("lo entrañable") en los blogs personales de los demás, siempre que no tenga la impresión de que se hace con impostura, que es un guión estudiado, sino el reflejo de una realidad vital con un elevado grado de autenticidad. Al fin y al cabo, eso es en realidad un blog: un cuaderno de bitácora, un lugar, un diario, en el que se escribe lo que pasa y cómo nos pasa, al menos los que pretenden reflejar lo que pasa por la cabeza de uno mismo desde la opinión o el sentimiento. Así lo concibo yo.

Pero también mis amigos/as saben que una cosa es sacar la parte entrañable que una posee y que les gusta "saborear" leyéndome, y otra muy distinta que sea mi estado permanente de humor. De hecho, ante determinados acontecimientos sobre los que he opinado en alguna entrada, no he podido disimular la mala baba que a veces me chorrea entre las neuronas. Porque soy impulsiva, crítica y autocrítica (desmedida a veces), beligerante con la injusticia y la prepotencia, con la mala educación, con la falta de respeto, con la mentira masiva, con el egoísmo congénito, con quienes hacen de la simulación una forma de vida, y con muchas cosas más... Cuando algo me solivianta soy dura, quizá inflexible (mala cosa, esa), la sangre se me coagula y el corazón se vuelve roca. No, creo que no soy una perita en dulce...

Yo también he mostrado a veces esas actitudes con las que me muestro beligerante, no soy ajena a ellas, también tengo mi lado oscuro, pero he aprendido a sumirlo y a perdonármelo, y también a pedir perdón cuando he ofendido a otros. La verdad es que me siento mucho mejor después de hacerlo. Ya no me parece una humillación reconocer los errores. Quizá ese aprendizaje no se habría producido si no hubiese sufrido un cáncer ante el que pensé que la muerte podría estar más cerca de lo imaginable y, por supuesto, de lo deseable. Lo que más me sorprendió, y me sigue sorprendiendo de mí misma, es la falta de respeto que le tuve y le tengo (teóricamente es de los incurables) a esta enfermedad. Desde el primer momento me dije que no iba a poder conmigo, que le tengo demasiado amor a la vida como para que algo así me juegue la mala pasada de hacer que la pierda. Al fin y al cabo, los virus forman parte de la vida y de la misma manera que la puedo perder yo, también ellos son mortales... Y de momento les he ganado la batalla, después de cuatro años siguen "mataos y bien mataos". Y si he de ser sincera, ni me acuerdo de ellos. Es cuestión de economía vital: sería una pérdida de tiempo y esfuerzo.

He aprendido (dicen que a todos los que padecemos esta enfermedad nos pasa) a vivir de otra manera, a contemplar lo que me rodea como algo digno de disfrutar sin remilgos y a intentar que los que comparten conmigo la vida sean más felices (familia, amigos, compañeros, etc.). Ya no soy como era antes, mucho más derrotista, y he comprobado que cuando pierdes el miedo a la muerte, la existencia se vuelve mucho más luminosa, parece que todo cambie y tenga otro sentido, más positivo. Las prioridades cambian, el hoy es lo que cuenta; te abrazas a la vida cada mañana al despertar como si fuese el día más importante, el único, del que no puedes perderte nada, ni un minuto. Sentir esa intensidad me encanta, y me digo que he sido una jilipollas por no haber sabido disfrutar de igual manera todos mis años anteriores.

Amas más, a las personas y a las cosas, y es delicioso comprobar cómo cuanto más amas más recibes. Se da esa compensación sin buscarla, existe esa compensación aunque tardemos tanto tiempo en descubrirla, quizá porque nos dé miedo fracasar. Algunos no tendrán la suerte de descubrirla y disfrutarla en toda su vida. Yo la he tenido y la recomiendo.

Nunca pensé que hablaría de esta cuestión pero creo que era inevitable. No pretendo ser modelo de nada ni de nadie, ni que ninguno/a de los que me lean sienta pena o, por el contrario, lleguen a pensar que soy la leche. Pa ná. No sufro en absoluto porque me siento curada, porque me queda mucha leña por dar, muchas opiniones que transmitir y muchos sentimientos por dejar aflorar.

Puedo decir, y digo, que he logrado estar en paz conmigo misma y con todo lo que me rodea, y creo que eso es la felicidad o, al menos, lo que más se le parece. Me siento feliz. Viviendo en un mundo tan bello como el que muestra esa foto de China, ¿cómo no serlo?
Lujo de vida y poesía.

27 septiembre 2007

Günter Grass

El otro día comentaba que había empezado a leer el último libro de Günter Grass y que, en principio, me estaba enganchando. Bueno, pues hoy tengo que decir que, después de 76 páginas, me cuesta seguir leyéndolo... Me aburre, la verdad, y no porque lo que cuente en este recorrido por sus años juveniles sea poco interesante, sino porque me parece repetitivo, en exceso descriptivo, y algo falto de "sentimiento literario". Eso es como decir que no me produce ningún sentimiento, no me emociona en ningún sentido lo que cuenta, lo que le pasó y como lo vivió, ni para bien ni para mal.

No sé si en ello tiene que ver la forma de ser de los alemanes, su esquematismo, tan latente en muchos artistas y escritores (no todos, faltaría más) pero me recuerda un poco, aunque salvando las distancias, aquellos diarios que escribían algunas de mis compañeras de colegio en los que se describía los hechos de cada día sin que en ellos se pusiera nada de "alma". Hoy me levanté, desayuné, fui al colegio, en clase de dibujo la seño me regañó, el rosario fue un rollo aunque estuve hablando con mi amiga Pili, nos han puesto garbanzos para comer y ¡qué asco!, a la salida del cole espero ver a Pepín... etc. Sin embargo, mi diario era pura descripción de los sentimientos que los hechos me producían, siendo éstos únicamente citados como el origen de lo que me bullía en la cabeza, que era mucho, quizá demasiado. El dolor, la alegría, la soledad, la libertad, el afecto, la amistad, la responsabilidad, el fracaso, las relaciones familiares, la religión, el amor, el desamor... Todas estas cosas, y muchas otras, eran lo que me llevaban a escribir, como, de hecho, sigo haciendo ahora con este blog.

La razón por la que estos sentimientos o inquietudes se despertaban en mí en un momento dado o tras un hecho concreto y me empujaba a escribirlos era lo de menos. Yo de lo que necesitaba hablar era del fondo de las cosas que me pasaban, de los sentimientos encontrados que me producían, no de los sucesos. Quizá sea ese el motivo por el que me gustan los libros (y las personas) en los que puedo descubrir la existencia de algo mucho más profundo que las meras palabras, por bien estructurados y escritos que estén, porque a mí el cuerpo de los libros es lo que menos me interesa si lo que cuentan no consiguen despertar mis emociones. Y eso me está pasando con Pelando la cebolla, de Günter Grass.

Me pasó lo mismo cuando empecé a leer On the road, de Keruac, aunque nada tenga que ver lo que uno y otro cuentan ni cómo lo cuentan, salvo en ese aspecto algo simplista, para mí, de centrarse más en lo descriptivo que en lo emocional o sentido.

En descargo de Grass, tengo que decir que no entiendo demasiado la polémica que se ha suscitado por su afiliación a la Waffen-SS con 17 años y que no lo haya desvelado hasta ahora. Todavía siguen saliendo artículos de opinión bastante sesudos y encontrados sobre si fue un traidor y/o un mentiroso. Me parece bastante absurda la discusión, sobre todo porque no creo que haya nadie, o casi nadie, que no tenga algún fantasma de juventud guardado en el armario. Es fácil juzgar a toro pasado, cuando tenemos todos los datos en nuestras manos, sin querer reconocer, sin embargo, cuántos coetaneos suyos en España fueron sujetos pasivos de aquel horror, ¿y por qué no decirlo?, del que hubo aquí durante cuarenta años. Y cuántos hay todavía que se niegan a condenar la dictadura y reconocer la república como el único gobierno legítimo. Y míralos, ahí están, pavoneándose en los escaños del Congreso de Diputados, erigiéndose en los genuinos defensores de la democracia... ¡Qué dolor de derecha!

Es evidente que haber pertenecido al cuerpo de élite de las SS es una mancha difícil de borrar, de entender y, si se quiere, de disculpar, pero no creo que con 17 años tuviera mucha información de la realidad y, aún menos, de analizarla. Tampoco parece que participara en ningún hecho condenable, lo cual no se puede obviar a la hora de la crítica. Los hechos son los que son, y también su contexto, y la gente tiene el derecho a evolucionar y a saber ejercer la autocrítica, cosa que Grass hace sin demostrar misericordia alguna hacia sí mismo. Yo no puedo dejar de lado la importancia e incidencia de su trayectoria teórica y práctica adulta, claramente alineada con la defensa de los más desfavorecidos, con los principios ideológicos de la izquierda. Para mí eso es lo que cuenta y lo que me importa.

Yo, que me considero de izquierdas, y bastante, no siempre lo fui. Antes fui liberal (liberales progresistas nos llamábamos), porque mi formación teórica y práctica sobre la política fue nula durante mis años jóvenes. Mi preocupación estaba puesta en otras cosas, en otro tipo de vivencias; siendo, quizá, lo que más me ocupaba y preocupaba entonces conseguir el afecto de mi familia y de otras personas, su reconocimiento. Y ser libre, libre como un pájaro, volar sobre la vida sin que nadie me pusiera impedimentos. Ardua tarea que no conseguí hasta que me emancipé de padres y marido. A partir de ahí, y gracias a que estudié la carrera de Ciencias Políticas y Sociología y me impliqué en la vida universitaria, aprendí por donde iban los tiros y empecé a descubrir cual era el camino que debía recorrer, con cual de sus orillas me sentía más identificada.

No reniego, para nada, de mis inclinaciones liberales de juventud, porque comprendo que las circunstancias familiares y sociales en las que me movía fueron algo así como los árboles que no te dejan ver el bosque. Sólo la experiencia, el aprendizaje continuo de la vida, te permite no sólo ver sino también discernir. Y actuar en consecuencia. Luego he comprendido, con el tiempo como aliado, que mi visión del internado como una prisión, la expulsión de varios colegios por indisciplina, las lecturas a escondidas de determinados libros, las escapadas de casa, las broncas diarias contra la dictadura paterna, mis gritos de libertad, mi defensa incondicional de las compañeras peor tratadas en el colegio, tenían mucho que ver con un espíritu libre y contrario a toda opresión. Pero entonces no lo sabía, y ahora que lo sé, me hago alguna carantoña de vez en cuando por haber sabido descubrir a tiempo cuál era mi lugar en la vida.

Solemos tender a prejuzgar a los demás sin saber de ellos apenas nada (yo la primera). Somos muy osados opinando cuando de la vida de los otros se trata. Si fuésemos con ellos tan condescendientes como con nosotros mismos (que está de puta madre serlo) la convivencia personal y social sería mucho más sencilla. Algunos políticos deberían pensar en ello.

Lectura y poesía.

26 septiembre 2007

L.F. Comendador, el "Comendatore"

Después de varios días sin escribir porque he estado metida en la tarea de diseñar y maquetar un catálogo de pinturas de José Mayoral (http://diogenesbitacora.blogspot.com/) para enviarlo a México, retomo el blog para hablar de alguien a quien tengo un enorme cariño, vamos, que lo adoro: Luis Felipe Comendador.

Conocí a Luisfe hace ya... como 10 u 11 años, quizá 12, que no es poco, en una reunión del Círculo de Bellas Artes convocada por Uberto Stabile (estupendo amigo, poeta y gestor cultural) para intentar abrir la convocatoria anual de editores alternativos e independientes que se celebraba en La Rabida (Huelva) a más editoriales que reunieran esas características. Nosotros, desde Diógenes Internacional Ediciones, asistimos porque vimos un artículo en la revista Ajoblanco que hacía referencia a esta convocatoria.

La convocatoria se abrió y ya va por la XII edición, bajo el nombre de EDITA, celebrándose ahora en Punta Umbría (Huelva). Creo que no he dejado ni un solo año de asistir porque, además de presentar las ediciones que hemos ido haciendo a lo largo de estos años y poder disfrutar de las que realizan otras editoriales alternativas y no tanto, es una manera de reencontrarnos con los amigos/as que durante el resto del año apenas podemos vernos, y entre ellos está Luisfe, que no siempre asiste, lo que alimenta las ganas de volver a verlo, y para mí es una fiesta cuando lo veo aparecer.

Luis Felipe me engancha por muchas cosas: su poesía (un lujo), su simpatía, su afectividad, su profesionalidad, su melancólica alegría, su honestidad, su lealtad, su creatividad, su capacidad de crítica y autocrítica, su sensibilidad... y un sin fin de cosas más, pero hay una que sobresale sobre todas o, quizá, sea un compendio de todas ellas y que yo creo haber percibido desde el mismo día que lo conocí: su gran humanidad. Y me voy a permitir mostrar una fotografía que él desconoce y que le hice en uno de esos encuentros de EDITA (creo que es de hace 2 o 3 años) en la que muestra su parte más humana, la de quien se deja abatir por el cansancio, o quizá el aburrimiento, y se sumerge en el sueño como un niño, ajeno al ruido circundante, inspirando esa ternura que a todos nos produce contemplar la felicidad de quien duerme. A mí me la inspiró y por eso me permití fotografiarle a traición, aunque siempre motivada por el cariño que le tengo.

Este ser tierno y grandullón (dejarse abrazar por él es una delicia) al que no puedo dejar de leer a diario en su magnífico blog, es capaz de compartir, sufriendo y/o alegrándonos con él, sus vivencias diarias mediante disertaciones tremendamente lúcidas ya sea sobre su vida familiar, sus amigos (qué emocionante respeto y cariño les tiene), sus vecinos de Béjar (ciudad en la que vive y revive), su trabajo editorial y de imprenta, los encuentros en bares con conocidos o no, o los chascarrillos y vaivenes políticos y sociales de una comunidad a la que no puede permanecer ajeno. A fuer de sensible es elegante en sus afectos y en sus desafectos, por eso no perdona el cutrerío ni las malas formas, y le duelen, y le dejan huella.
Me escribió ayer para decirme que ha incluido mi blog en su blog de blogs y, aparte de emocionarme con el detalle (soy una sensiblera de cuidado), me he sentido realmente honrada de que haya pensado en mí. Y si me he sentido así es porque sé que cuando hace estas cosas no es de forma gratuita, sino que pone en ello el corazón. Al presentar mi blog, dice, además, cosas bonitas de mí, de lo que hago y de lo que escribo, y también sé que si lo dice es porque lo siente, aunque yo, que tiendo a no dar importancia a lo bueno que se diga de mí porque siempre pienso que puedo hacer las cosas mejor (¡ese maldito perfeccionismo, princesa!), siento tremendo pudor ante sus palabras. Pero gracias por ellas, querido Luisfe, querido amigo, delicia de persona.

(http://diariodeunsavonarola.blogspot.com/)

Volver después de varios días para hablar de un buen amigo es gratificante y saber que está ahí, como toda esa buena gente que tengo el privilegio de conocer, te reconcilia con el mundo, y te hace olvidar las cargas de profundidad que a veces la vida nos lanza... y si no te las hace olvidar, te da fuerzas para hacerles frente, para mirarlas a la cara y demostrarles que no les tienes miedo. Los amigos, la buena gente, alimentan la vida. Son el azúcar de la vida.

Amistad y poesía.

19 septiembre 2007

Bombas de racimo

Mientras este correo llega a tu bandeja de entrada, activistas de la organización están realizando una acción directa no violenta en la Plaza del Pilar de Zaragoza, para denunciar ante la opinión pública y las autoridades que en Aragón se están fabricando bombas de racimo que podrían ser vendidas a países en conflicto.
Más de cuarenta personas están exhibiendo una pirámide de zapatos en recuerdo de las personas mutiladas por las bombas de racimo que nunca más volverán a usar los suyos, y solicitando que INSTALAZA, una de las empresas españolas que se dedica al negocio de las armas y que tiene su sede social en Zaragoza, deje de fabricar armas de racimo.
Puedes ver las imágenes y seguir el desarrollo de la acción
en nuestra web.
Greenpeace demanda al gobierno español la prohibición de fabricación, almacenaje y venta de este tipo de armamento en nuestro país y también trabaja en el ámbito internacional para que se logre un acuerdo que garantice su erradicación.
Las bombas de racimo afectan principalmente a la población civil, ya que el contenedor principal se abre en el aire diseminando una enorme cantidad de bombas que cubren grandes extensiones de terreno de manera indiscriminada. Muchas de estas bombas no explotan al impactar y suponen una amenaza de muerte o mutilación para los civiles durante muchos años, por lo que estas zonas quedan despobladas e inutilizadas.
Desolación y poesía

17 septiembre 2007

El toro de La Vega

(Foto tomada de los Informativos digitales de Tele5)
No voy a opinar sobre semejante demostración de sadismo y estupidez humanos porque ya lo han hecho muchos y muchas otros por mí cada año -de los últimos, porque antes ni dios opinaba al respecto-, además si:
- miles de millones de habitantes de este mundo somos capaces de contemplar la pobreza extrema,
- la muerte de diez millones de niños en el mundo cada año,
- la hambruna,
- la marginación,
- la depuración étnica y/o religiosa,
- las masacres indiscriminadas de personas, bien sea mediante actos terroristas o bien por las guerras, bendecidas o no, por "la muy civilizada" comunidad internacional,
- el acoso, maltrato, marginación y sacrificio de mujeres sólo por el hecho de serlo,
- la eliminación por intereses de lo más oscuros de especies animales y vegetales, esquilmando los recursos naturales da igual en qué zona o país, esté o no habitada... etc, etc, etc.
sin soltar una lágrima, encogiéndonos de hombros, cerrando los ojos, girando la cabeza hacia otro lado... ¿cómo no va a haber unos cientos de energúmenos a los que se les ponga dura acosando y lanceando a un toro indefenso durante unas horas, quedándose después exhaustos como quien se hace una paja a primera hora de la mañana? Ah, querida, es que tú no te enteras: esto es historia, tradición de la de verdad, costumbres que ya forman parte de la vida, del alma de todo un pueblo...! También era costumbre, y duró más siglos, quemar en la hoguera a los herejes, o a los impíos, a las mujeres adúlteras o demasiado listas... Quizá es que estamos perdiendo las "buenas costumbres" y si volviéramos a ellas las cosas irían mejor. También forma parte de la costumbre la ablación del clítoris a las mujeres en algunos países africanos, o su lapidación por supuesto adulterio, ¿por qué oponernos a ello? ¿Por qué no volver a los fascismos, ya que fueron los que recuperaron de manera especial determinadas costumbres?
No pensaba opinar... y al final he entrado al trapo porque no he podido evitarlo. Si lo he hecho ha sido, quizá, porque ayer me soliviantó la declaración que en el programa España directo hizo una chica, estupenda y pija, que asistía a la matanza del toro de La Vega: "Son los ecologistas y defensores de los animales, unos piojosos, todo hay que decirlo, los que se oponen, y no son nadie para venir a decirnos a nosotros qué es lo que tenemos que hacer, ¡faltaría más!". Demoledor, desolador, esperpéntico comentario, ante el que es difícil controlar los peores instintos que todos llevamos latentes. ¡Qué pena no tener un corralillo para meterla a ella solita con un toro! Aunque vaya usted a saber, quizá a semejante cretina eso le ponga...
Amor a los animales y poesía.

14 septiembre 2007

Lluvia

Llevan vaticinando varios días que va a llover y no hay manera. No me gusta especialmente la lluvia en la ciudad (quizá en aquellas ciudades de antes, como en el cuadro, fuese agradable porque los coches de caballos no ensuciaban como los actuales), porque se vuelve intransitable, tanto para vehículos como para peatones, pero tantos días sin que caiga agua hace el ambiente irrespirable, el aire se vuelve denso y la luz se marchita por la polución.

Esta mañana, temprano, caminaba por el Paseo del Prado entre Neptuno y Cibeles y el olor a tierra mojada me ha devuelto a la infancia, cuando iba con mi abuela a jugar al Retiro, que estaba cerca de mi casa. ¡Dios, era el mismo olor! No sabes por qué unas veces un determinado olor no te retrotrae a nada o a ningún lugar especial y, sin embargo, en otros momentos, quizá porque nuestra mente está más receptiva o la sensibilidad a flor de piel, vuelves a sentir dentro de ti algo que te devuelve a otros tiempos con toda la intensidad. Eso me ha pasado hoy, y es que alrededor del pequeño jardín que rodea el monumento a los caídos estaban los aspersores puestos a todo meter, cruzándose los chorros de agua unos con otros y recreando un ambiente de pequeña cascada vaporizada que invitaba a meterse debajo. El sol, todavía templado, se filtraba entre las hojas de los árboles formando, al reflejarse en el agua, una cortina brumosa blanquísima, tamizada por las diminutas gotas. En algún momento, un pequeño arco iris sobre el césped. Magia, pura magia, en medio de la ciudad, con los coches trotando a mis espaldas, y yo sin poder quedarme allí hasta que la magia pasase.

No llevaba la cámara de fotos y me he llamado jilipollas.

Magia y poesía.

13 septiembre 2007

Querer

Todos queremos siempre algo, es como si al nacer cada nuevo día nuestra mente, por un lado, y nuestro entorno, por otro, nos incitaran a inyectarnos una nueva dosis de vida. Y no quiero engañarme, porque la palabra vida no siempre es sinónimo de "buen vivir" y "bien vivir". La vida, para nuestra desesperación, encierra todo lo bueno y lo malo que sentimos y hacemos, y lo mismo digo para todo aquello que nos rodea.
Vivir es hacer un recorrido sinuoso (la foto, de Francia, es un símbolo) sorteando los miles de elementos y obstáculos que se nos cruzan para, supuestamente, alcanzar la meta que nos hayamos propuesto. ¿Pero hay realmente una meta definida y, si la hay, es habitual que la lleguemos a alcanzar? Yo creo que va a ser que no, porque a medida que pasa el tiempo y vamos evolucionando el camino se va difuminando y con él los objetivos. O se va bifurcando en otras sendas que, unas veces por curiosidad y otras por necesidad, nos desvían del recorrido inicial y nos abren nuevas expectativas.
La experiencia nos abre el campo del conocimiento, y éste, creo que de forma inevitable, nos lleva a ir modificando nuestras necesidades y quereres, y las prioridades. Cuando yo era una adolescente vivía como si el mundo debiera girar alrededor mío, de tan importante que me creía; con unos cuantos años más, ya independizada y divorciada, la vida me parecía un horror, insufrible, y me encerré en mí misma como un mejillón de esos que no hay dios que se abran, perdiéndome muchas cosas interesantes que luego me ha costado dios y ayuda recuperar (algunas las he perdido irremediablemente); y ya en la edad madura la vida sólo tiene para mí sentido si comparto mis experiencias, mis pensamientos y sentimientos con las personas a las que quiero, y/o que se dejan querer. Ya no me interesa tanto caminar como crecer, quizá porque he caminado mucho y me he detenido demasiado en lo que me rodeaba, lo cual me ha enriquecido independientemente de las equivocaciones que haya cometido, mientras que ahora lo que más me importa es alimentarme de la sabiduría que desprende toda experiencia y que he ido acumulando, para crecer y sentirme más viva que nunca.
Pero hoy la vida me duele un poco, hoy 13 de septiembre, porque mi hermano tiene un problema que no puedo ayudarle a resolver. Toda la sabiduría que haya podido acumular a lo largo de los años no me sirve para nada. No me sirvió en su momento para convencerle de que dejara de hacer tonterías y no me sirve ahora para solucionarle el problema. Bueno, quizá su problema se lo haya buscado él solito y deba yo pasar de ello, pero es que lo que me duele verdaderamente es las consecuencias que todo esto puede acarrear, a mi madre sobre todo, a la que no quiero que nadie me toque... La vida, cuando le prestas atención, te enseña de todo, pero creo que una de las cosas más difíciles de aprender es a superar la impotencia.

Querer y poesía

12 septiembre 2007

Vivienda... ¿o vivir?

Pensaba yo estos días, con lo que se nos ha venido encima por culpa de los famosos "créditos basura" del Imperio, o subprime (creo que se dice en lenguaje bancario), que si a nosotros nos está tocando de refilón es por pura churra, aunque depende... En realidad no pueden tacharse de otra cosa esos créditos que se conceden a infinitos años y que, en realidad, nadie sabe cómo los va a acabar pagando. Y no nos engañemos, quienes los piden en esas condiciones son los que más inseguro tienen su trabajo y su sueldo es menos, o si acaso un pelín más, que mileurista.
Yo comprendo que los alquileres están altos, aunque yo tenga la bendita suerte de estar pagando una renta muy por debajo del mercado gracias a que la dueña es una bendita y en 12 años sólo me lo ha subido tres veces, pero aún siendo caro el alquilar una vivienda, sigue siendo más barato que comprar. Decir lo contrario es una falacia, o quizá una justificación para mantener una costumbre que sólo se da en España dentro de la Unión Europea. Además, pienso, que con esos créditos-acordeón a pagar durante toda la vida, ¿de qué sirve tener una propiedad? ¿acaso para dejársela a unos hijos que igual pasan de ella porque ya tienen la suya y lo único que van a hacer es venderla? Además, aunque nos creamos que estamos haciendo el negocio del siglo con eso de que tener una propiedad es asegurarse el futuro, a quienes les estamos haciendo de oro de verdad es a las promotoras, constructoras e inmobiliarias y, por supuesto, a esos entes que si destacan por algo es por su voracidad permanentemente insatisfecha: los bancos. Nos creemos que al estirar el crédito y pagar menos mensualmente estamos ahorrándonos algo, cuando lo único que hacemos es aumentar aún más el precio de esa vivienda que nos parecía relativamente asequible por su precio y que acaba en realidad costándonos un ojo de la cara por culpa de los intereses. Y claro, para más inri, esos plazos sólo se pueden conseguir a interés variable... que si éste va al alza, como está ocurriendo en la actualidad, esa letra mensual que nos parecía más o menos aceptable se acaba convirtiendo en una pesadilla. Los compradores siempre salimos perdiendo, se mire por donde se mire.
Y tampoco nos engañemos: aunque la vivienda protegida sea más barata, tampoco es una ganga porque las calidades son mucho peores, desde los cimientos hasta esas ventanas que a los cuatro días ya no cierran o esas fachadas que al segundo invierno empiezan a desconcharse. Y no digamos los lugares en los que las construyen para que el suelo salga más barato... a los que los transportes públicos tardan en llegar varios años, así como muchos otros servicios públicos como son los salud (ambulatorios) o educativos (colegios), por citar los imprescindibles, y ya no digamos los servicios privados. No hablo por hablar, conozco bastantes casos.
Y, además, tengo un amigo de casi toda la vida que es promotor y que cada vez que me cuenta lo que hace se me ponen los pelos como escarpias...
Pareceré una desalmada o poco comprensiva, pero tengo que decir que no me dan ninguna pena las personas que sin poder realmente, sin disponer de los medios realmente necesarios, se empeñan en comprarse una vivienda a toda costa basándose en un concepto de la propiedad que me parece totalmente caduco y fuera de lugar en los tiempos que corren y ahora se encuentran que con la subida de los tipos de interés y del euribor no les queda apenas para vivir. Si eso es vida, que me lo expliquen.
El derecho a una vivienda digna es incuestionable, lo que sí me parece cuestionable es que lo que en realidad se está reclamando es el derecho a comprarse una vivienda, lo que no es lo mismo. Y me parece que cualquier medio que pongan las distintas administraciones -dinero público, ojo- para ayudar a las personas y familias más desfavorecidas a conseguir un lugar digno para vivir es defendible y necesario, pero no estoy de acuerdo con que las ayudas vayan para comprarse una vivienda, como mucho la ayuda mediante la desgravación fiscal... Genial que se construyan viviendas de promoción pública, pero para alquilarlas. ¿O es que nos creemos que esas promociones parten de un sentido altruista por parte de los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas? Que no, que no, que son una justificación para permitir que se construyan a pocos metros muchas más viviendas de precio libre, para satisfacer los intereses de las promotoras y constructores, que son los que luego llenan por detrás las arcas de estas administraciones (y de forma particular a algunos políticos corruptos, que los hay, como todos sabemos).
He vivido toda mi vida de alquiler y nunca me ha parecido que fuera un desastre o que mi vida fuera menos satisfactoria por no tener una piso en propiedad. Y añado: la casa más grande en la que he vivido es la actual, de 40 m2, y me parece un lujazo. Sólo una vez me lo planteé y me fui a preguntar a varios bancos para ver las condiciones que ofrecía cada uno, y la verdad es que me pareció un disparate -y eso que eran otros tiempos- cuando comprobé cuántos años tenían que pasar devolviendo sólo los intereses hasta empezar a reducir el capital. Aparte del abuso que me parecieron los gastos notariales, los impuestos, y las comisiones de gestión de los bancos. Y, además, un crédito para un mini-apartamento, que era lo máximo a lo que podía aspirar, suponía que me quedara con la mitad de mi miserable sueldo para vivir. Pues, miren, que no, que para mí lo prioritario todos los meses, en cuanto cobro, es comer decentemente (llenar la nevera), después poder cenar o tomarme unas copas con mis amigos cuando quedamos, comprarme los libros o los CD que me apetecen, salir al campo los fines de semana, si surge, o disfrutar, como mínimo, de 15 días de vacaciones junto al mar sin endeudarme hasta las cejas.
Creo que la vida son muchas cosas y no podemos perdernos su disfrute por una obsesión que, en realidad, no nos hace vivir mejor y que es la principal causa de nuestros quebraderos de cabeza. Vivir todo el día reprimiéndose me parece un auténtico dolor... ¡por tener una mierda de pisito en propiedad!
Alquiler y poesía.

FOTOLIA